/ domingo 13 de septiembre de 2020

Aquí Querétaro

“Nos llegan imágenes desde Nueva York, concretamente de las Torres Gemelas… Parece que hay un accidente… Al parecer, una avioneta, según se ha dicho, se estrelló en una de las torres…”

Y en la pantalla aparecieron aquellas imágenes con el rascacielos en llamas. Era temprano aquel martes de septiembre del 2001, y yo estaba al aire en T.V.Q., justo en ese momento, en el noticiero matutino que dirigía Mónica Ramírez. A mí me tocó, y volvió el momento todavía más inolvidable.

Lo curioso es que luego de decir lo que dije, sin gran conocimiento de causa, porque nadie sabía a ciencia cierta, todavía, lo que sucedía, una voz en el chícharo me indicó al oído: “Manda a la nota con el presidente municipal de Huimilpan”. Y así lo hice, dándole carpetazo, de momento, a la información más relevante de la década.

Ni quien me ordenó cambiar de información, ni yo mismo, nos estábamos dando cuenta de que aquello que se mostraba en las imágenes llegadas desde “la gran manzana” no era una simple nota curiosa, sino un acontecimiento terrorista que marcó a la humanidad; un hecho sin precedentes, del que nos daríamos cuenta unos minutos después, cuando el segundo avión, el de United Airlines, se estrellara con la otra torre, la sur, y comenzara la demolición forzada de aquellas moles de concreto y cristal que simbolizaban la grandeza norteamericana.

Más tarde, una vez concluido el noticiero y ya en casa, estuve, como la humanidad entera, atento al televisor, y vi caer, como si se tratara de una construcción de frágil papel, aquellas simbólicas torres del World Trade Center neoyorkino. Aquella jornada, espeluznante y desgarradora, representó un parteaguas en la historia contemporánea, que todos miramos desde la televisión de entonces, antes de la existencia de las redes sociales, con ojos azorados e incrédulos.

Me parece, desde luego, que lo que pudo haber dicho don Mauricio Servín, el entonces alcalde huimilpense, en la entrevista grabada a la que mandé, carecía de importancia, y hasta de sentido, en un momento tan trascendental, ése que la voz del chícharo fue incapaz de ver, y que yo no tuve el tino de avizorar.

El caso es que, hace dos días y en el aniversario número 19 de aquella jornada terrorista, el recuerdo de esa trasmisión en vivo, que nos llegó de rebote de Televisa, me llenó la memoria. Más allá de todo, el recuerdo de aquellas imágenes de la torre cuando las primeras llamas se mostraban, y cuando el mundo, como nosotros en T.V.Q., no acababa de digerir lo que acontecía. El recuerdo de mi voz improvisada tratando de explicar lo entonces inexplicable. La declaración del alcalde de Huimilpan, por cierto, la he olvidado sin remedio.

“Nos llegan imágenes desde Nueva York, concretamente de las Torres Gemelas… Parece que hay un accidente… Al parecer, una avioneta, según se ha dicho, se estrelló en una de las torres…”

Y en la pantalla aparecieron aquellas imágenes con el rascacielos en llamas. Era temprano aquel martes de septiembre del 2001, y yo estaba al aire en T.V.Q., justo en ese momento, en el noticiero matutino que dirigía Mónica Ramírez. A mí me tocó, y volvió el momento todavía más inolvidable.

Lo curioso es que luego de decir lo que dije, sin gran conocimiento de causa, porque nadie sabía a ciencia cierta, todavía, lo que sucedía, una voz en el chícharo me indicó al oído: “Manda a la nota con el presidente municipal de Huimilpan”. Y así lo hice, dándole carpetazo, de momento, a la información más relevante de la década.

Ni quien me ordenó cambiar de información, ni yo mismo, nos estábamos dando cuenta de que aquello que se mostraba en las imágenes llegadas desde “la gran manzana” no era una simple nota curiosa, sino un acontecimiento terrorista que marcó a la humanidad; un hecho sin precedentes, del que nos daríamos cuenta unos minutos después, cuando el segundo avión, el de United Airlines, se estrellara con la otra torre, la sur, y comenzara la demolición forzada de aquellas moles de concreto y cristal que simbolizaban la grandeza norteamericana.

Más tarde, una vez concluido el noticiero y ya en casa, estuve, como la humanidad entera, atento al televisor, y vi caer, como si se tratara de una construcción de frágil papel, aquellas simbólicas torres del World Trade Center neoyorkino. Aquella jornada, espeluznante y desgarradora, representó un parteaguas en la historia contemporánea, que todos miramos desde la televisión de entonces, antes de la existencia de las redes sociales, con ojos azorados e incrédulos.

Me parece, desde luego, que lo que pudo haber dicho don Mauricio Servín, el entonces alcalde huimilpense, en la entrevista grabada a la que mandé, carecía de importancia, y hasta de sentido, en un momento tan trascendental, ése que la voz del chícharo fue incapaz de ver, y que yo no tuve el tino de avizorar.

El caso es que, hace dos días y en el aniversario número 19 de aquella jornada terrorista, el recuerdo de esa trasmisión en vivo, que nos llegó de rebote de Televisa, me llenó la memoria. Más allá de todo, el recuerdo de aquellas imágenes de la torre cuando las primeras llamas se mostraban, y cuando el mundo, como nosotros en T.V.Q., no acababa de digerir lo que acontecía. El recuerdo de mi voz improvisada tratando de explicar lo entonces inexplicable. La declaración del alcalde de Huimilpan, por cierto, la he olvidado sin remedio.

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