/ miércoles 15 de septiembre de 2021

Contraluz | Don Félix Osores



En el Congreso Constituyente de la Primera República Federal mexicana el doctor Félix Osores Sotomayor, diputado por Querétaro, prestó gran servicio a la entidad al defender los derechos de Querétaro para figurar como estado libre y soberano de la nación. Después del fracasado Imperio encabezado por Agustín de Iturbide el debate entre republicanos y conservadores, entre centralistas y federalistas se había enconado urgiendo definiciones sobre la composición de nuestra República, a la vez que la reciente separación de Centroamérica presionaba medidas para frenar posibles nuevas deserciones.

En ese marco el doctor Félix Osores, sacerdote y párroco de Santa Ana, hizo el 21 de diciembre de 1823 la defensa de Querétaro cuyo territorio disputaban Hidalgo, Guanajuato y México, especialmente este último, aduciendo su tamaño o quizá “viejos rencores por haber permanecido siempre Querétaro bajo la dominación de los españoles durante las guerras de independencia, lo que provocó la ofensiva contra Querétaro, pidiendo solapada y abiertamente su desaparición como Estado de la Federación”, señala Manuel Septién y Septién. En una brillante pieza oratoria, plena de sentido, de realismo y de serenidad, Félix Osores, eludió en primer lugar confrontarse con los estados que deseaban su anexión; en segundo lugar, aludió a las menciones sobre Querétaro y su lugar visible “en cartas geográficas, crónicas, y obras de autores como Góngora, Villaseñor, Murillo Moreri,

Ponce, la Enciclopedia Alcedo, Humbolt, etc.”

Y finalmente su propuesta en tribuna: se manifestaría “muy en breve lo que no es Querétaro, lo que es, debe y ha podido ser”.

Antes de hablar de la abundante población y de hacer un recuento de recursos naturales en agricultura, minería, manufacturas, comercio y relaciones con poblaciones del interior, puntualiza: “si alguno pone en duda la suficiencia de Querétaro y lo quiere agregar a otra provincia, no es porque nada vale, o por lo que no es, sino por lo que cierta y realmente es…”

Y destaca además que de la población de Querétaro se han poblado varios lugares, y de ella se formó la colonia del Nuevo Santander (Tamaulipas) a la que Querétaro debe ver como hija”.

Y después del conciso recuento concluye desde la alta tribuna: “Querétaro a nadie rivaliza ni da qué sentir: dice y ha dicho: da mihi portionem substantiae (dame la parte que me corresponde), y ahora recomienda a la justificación del congreso lo que es y puede ser, para que le dé el lugar que le corresponde entre los estados que van a formar la federación mexicana”.

La intervención de Félix Osores fue coronada con el triunfo: desde entonces el estado de Querétaro empezó a existir como tal, figurando en el Acta Constitutiva y en la Constitución de 1824. Manuel Septién y Septién resume que el doctor Félix Osores Sotomayor había nacido en Tulancingo, Hidalgo, cuando esta pertenecía al Arzobispado de México. Realizó sus estudios en los Colegios de San Pedro y San Pablo y de San Ildefonso de México y en la Universidad recibió los grados menores de Filosofía, Teología y Cánones y los mayores de Licenciado y Doctor en Teología. La Real Audiencia le aprobó de Abogado y el Ilustre Colegio de Letrados lo nombró su Individuo y su Vicerrector en Querétaro.

Fernando Díaz Ramírez apunta que “Curiosamente (el Dr. Osores) dedicó la primera parte de su vida a su sagrado ministerio, en la mitad de ella fue político, y al final volvió a consagrarse a Dios; siempre fue orador muy notable y escritor eminente”.

Osores vivió un cambio importante entre el inicio de la Revolución de Independencia y la consumación de ésta.

Héctor Samperio Gutiérrez cuenta que el doctor Félix Osores nació en

Tulancingo, hijo de Laureano Osores, Teniente de la Antigua Milicia Provincial de Pachuca a quien sepulta tras ser muerto en acción contra los insurgentes en 1813, mientras otro de sus hermanos es gravemente herido en batalla. Fue también Félix Osores un realista combativo con la palabra y la acción como abogado civil de la Real Audiencia… “No sabemos cuándo ni cómo se convirtió en el patriota, cita Samperio, pero ciertamente Querétaro fue decisivo en ese cambio profundo y definitivo de su vida…Si, como lo afirman casi todos sus biógrafos, cruzó el Atlántico y tuvo Cádiz su bautizo de fuego como tribuno, es muy posible que el intercambio de ideas con otros clérigos mexicanos, como Fray Servando Teresa de Mier y Miguel Ramos Arizpe, aunado al clima liberal de esas Cortes, Influyeran para sacudir la seguridad de sus convicciones realistas. Es también posible que el trato amistoso con sus compadres queretanos más distinguidos, Don Miguel Domínguez y Doña Josefa Ortiz, junto con el cariño de la pequeña ahijada Madalena –penúltima hija de los corregidores- hayan cambiado gradualmente al entonces párroco de Santa Ana.

Félix Osores Sotomayor fue el primer párroco de Santa Ana del 8 de febrero de 1806 al 14 de febrero de 1822; su hermano Fermín, también sacerdote, tomó la estafeta como segundo párroco hasta el 22 de noviembre de 1854.

No está de más recordar que la ciudad de Querétaro tenía en la primera década del siglo XIX una población de 50 mil habitantes y era una de las más grandes del hemisferio occidental.

En tiempos de mayor mesura, la Cuadragésima Cuarta Legislatura Constitucional del Estado de Querétaro instituyó el 25 de junio de 1976 la presea “Dr. Félix Osores” otorgada entonces al presidente de la República Luis Echeverría Álvarez, en un acto de gran significación para el federalismo, que se manifestó ese día como prenda de vigencia y búsqueda por un destino de justicia más compartida.



En el Congreso Constituyente de la Primera República Federal mexicana el doctor Félix Osores Sotomayor, diputado por Querétaro, prestó gran servicio a la entidad al defender los derechos de Querétaro para figurar como estado libre y soberano de la nación. Después del fracasado Imperio encabezado por Agustín de Iturbide el debate entre republicanos y conservadores, entre centralistas y federalistas se había enconado urgiendo definiciones sobre la composición de nuestra República, a la vez que la reciente separación de Centroamérica presionaba medidas para frenar posibles nuevas deserciones.

En ese marco el doctor Félix Osores, sacerdote y párroco de Santa Ana, hizo el 21 de diciembre de 1823 la defensa de Querétaro cuyo territorio disputaban Hidalgo, Guanajuato y México, especialmente este último, aduciendo su tamaño o quizá “viejos rencores por haber permanecido siempre Querétaro bajo la dominación de los españoles durante las guerras de independencia, lo que provocó la ofensiva contra Querétaro, pidiendo solapada y abiertamente su desaparición como Estado de la Federación”, señala Manuel Septién y Septién. En una brillante pieza oratoria, plena de sentido, de realismo y de serenidad, Félix Osores, eludió en primer lugar confrontarse con los estados que deseaban su anexión; en segundo lugar, aludió a las menciones sobre Querétaro y su lugar visible “en cartas geográficas, crónicas, y obras de autores como Góngora, Villaseñor, Murillo Moreri,

Ponce, la Enciclopedia Alcedo, Humbolt, etc.”

Y finalmente su propuesta en tribuna: se manifestaría “muy en breve lo que no es Querétaro, lo que es, debe y ha podido ser”.

Antes de hablar de la abundante población y de hacer un recuento de recursos naturales en agricultura, minería, manufacturas, comercio y relaciones con poblaciones del interior, puntualiza: “si alguno pone en duda la suficiencia de Querétaro y lo quiere agregar a otra provincia, no es porque nada vale, o por lo que no es, sino por lo que cierta y realmente es…”

Y destaca además que de la población de Querétaro se han poblado varios lugares, y de ella se formó la colonia del Nuevo Santander (Tamaulipas) a la que Querétaro debe ver como hija”.

Y después del conciso recuento concluye desde la alta tribuna: “Querétaro a nadie rivaliza ni da qué sentir: dice y ha dicho: da mihi portionem substantiae (dame la parte que me corresponde), y ahora recomienda a la justificación del congreso lo que es y puede ser, para que le dé el lugar que le corresponde entre los estados que van a formar la federación mexicana”.

La intervención de Félix Osores fue coronada con el triunfo: desde entonces el estado de Querétaro empezó a existir como tal, figurando en el Acta Constitutiva y en la Constitución de 1824. Manuel Septién y Septién resume que el doctor Félix Osores Sotomayor había nacido en Tulancingo, Hidalgo, cuando esta pertenecía al Arzobispado de México. Realizó sus estudios en los Colegios de San Pedro y San Pablo y de San Ildefonso de México y en la Universidad recibió los grados menores de Filosofía, Teología y Cánones y los mayores de Licenciado y Doctor en Teología. La Real Audiencia le aprobó de Abogado y el Ilustre Colegio de Letrados lo nombró su Individuo y su Vicerrector en Querétaro.

Fernando Díaz Ramírez apunta que “Curiosamente (el Dr. Osores) dedicó la primera parte de su vida a su sagrado ministerio, en la mitad de ella fue político, y al final volvió a consagrarse a Dios; siempre fue orador muy notable y escritor eminente”.

Osores vivió un cambio importante entre el inicio de la Revolución de Independencia y la consumación de ésta.

Héctor Samperio Gutiérrez cuenta que el doctor Félix Osores nació en

Tulancingo, hijo de Laureano Osores, Teniente de la Antigua Milicia Provincial de Pachuca a quien sepulta tras ser muerto en acción contra los insurgentes en 1813, mientras otro de sus hermanos es gravemente herido en batalla. Fue también Félix Osores un realista combativo con la palabra y la acción como abogado civil de la Real Audiencia… “No sabemos cuándo ni cómo se convirtió en el patriota, cita Samperio, pero ciertamente Querétaro fue decisivo en ese cambio profundo y definitivo de su vida…Si, como lo afirman casi todos sus biógrafos, cruzó el Atlántico y tuvo Cádiz su bautizo de fuego como tribuno, es muy posible que el intercambio de ideas con otros clérigos mexicanos, como Fray Servando Teresa de Mier y Miguel Ramos Arizpe, aunado al clima liberal de esas Cortes, Influyeran para sacudir la seguridad de sus convicciones realistas. Es también posible que el trato amistoso con sus compadres queretanos más distinguidos, Don Miguel Domínguez y Doña Josefa Ortiz, junto con el cariño de la pequeña ahijada Madalena –penúltima hija de los corregidores- hayan cambiado gradualmente al entonces párroco de Santa Ana.

Félix Osores Sotomayor fue el primer párroco de Santa Ana del 8 de febrero de 1806 al 14 de febrero de 1822; su hermano Fermín, también sacerdote, tomó la estafeta como segundo párroco hasta el 22 de noviembre de 1854.

No está de más recordar que la ciudad de Querétaro tenía en la primera década del siglo XIX una población de 50 mil habitantes y era una de las más grandes del hemisferio occidental.

En tiempos de mayor mesura, la Cuadragésima Cuarta Legislatura Constitucional del Estado de Querétaro instituyó el 25 de junio de 1976 la presea “Dr. Félix Osores” otorgada entonces al presidente de la República Luis Echeverría Álvarez, en un acto de gran significación para el federalismo, que se manifestó ese día como prenda de vigencia y búsqueda por un destino de justicia más compartida.

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