/ lunes 14 de enero de 2019

Desde la Izquierda

Desabasto sí, pero de sentido común


El Gobierno adoptó medidas drásticas en el área de energéticos. La interrogante es qué pasará después de una acción que da pie a interpretaciones de todo tipo en la que se juzga una decisión estratégica. Lo he dicho en otras ocasiones, este gobierno está haciendo cosas, buenas o malas no lo sabemos, sólo el tiempo nos revelará si fueron las correctas; por lo pronto yo aplaudo la disposición de intervenir PEMEX, de cerrar los ductos, de transportar gasolina en pipas, de aguantar la incomodidad de hacer fila y de no encontrarla porque la logística de abasto sea un desastre, de retar al crimen organizado y de cerrar la llave a una cadena de ilícitos cometidos históricamente por todo tipo de personajes; una medida no muy popular pero necesaria, que tiene que ir acompañada por acciones policiacas, judiciales, legales, tecnológicas, de operación e informativas.

Han transcurrido tres semanas en una lucha que no se ve fácil, pero atendiendo al contexto generalizado ha sido sin duda un buen golpe asestado al crimen organizado a una de las fuentes de mayor impacto negativo y a un gran cáncer que tiene como consecuencia el anclaje del crimen y la violencia que se vive en gran parte del país.

La gravedad del momento no sólo es una cuestión de ordeña, el tema va más allá, involucra ganancias rápidas por el robo masivo de hidrocarburos; lavado de dinero; evasión de impuestos; compra de gasolina robada; huachicoleros internos en Pemex con directivos y sindicato; autoridades federales y militares haciéndose de la vista gorda; políticos de diversos partidos en el serial del crimen; presidentes municipales y sus corporaciones policiacas en la protección, ordeña, control y venta de gasolina; narcotráfico; retenes ilegales; expropiaciones de terrenos a particulares por parte de criminales; derechos de vía; contratistas extorsionados, y todos aquellos delitos que se desarrollan a la sombra de este gran negocio ilegal.

Para haber tomado esa medida, López Obrador habría tenido en sus manos una radiografía muy completa del problema, no comparto las voces de que quienes argumentan que sus decisiones están tomadas al vapor sin estudiar la naturaleza de los problemas, omisión que sí cometió Calderón con el narcotráfico; de ese diagnóstico saltó una estructura paralela, nacida desde una red interna, con ductos privados que surtían directamente a los ladrones de combustible, en la que además resultó un problema mayor: el impacto al mercado internacional sobre todo al relacionado con Estados Unidos. Las pérdidas anuales rebasan los 60 mil millones de pesos que administran todos menos el gobierno; y para esta suma de dinero en comparación con las más de cien mil denuncias presentadas desde 2006, los responsables y encarcelados son de bajo perfil, son muy pocos o son casi nada.

Agarrar delincuentes de cuello blanco es una estrategia gatopardista para dar la sensación de que combate la corrupción sin llegar al origen, con Salinas fue la Quina; con Zedillo, Mario Villanueva y Raúl Salinas que liberó Fox, y este en su periodo, nadie pagó por el Pemexgate; con Calderón, Pablo Salazar y Narciso Agúndez; con Peña Nieto, Andrés Granier, Luis Armando Reynoso, Jesús Reyna, la Gordillo y Moreira, de estos circos no hubo beneficio alguno para los ciudadanos, no se incautó dinero que entrara a las arcas hacendarias y ninguno combatió la corrupción en Pemex, por el contrario los expresidentes fueron parte de esa cadena de mando de este inmoral saqueo llamado huachicoleo. Y sin embargo la petrolera sigue moviendo a México.

Ulises Gómez de la Rosa

Director General de ICATEQ y Consejero Estatal del PRD

Correo: ulisesgrmx@yahoo.com.mx

Desabasto sí, pero de sentido común


El Gobierno adoptó medidas drásticas en el área de energéticos. La interrogante es qué pasará después de una acción que da pie a interpretaciones de todo tipo en la que se juzga una decisión estratégica. Lo he dicho en otras ocasiones, este gobierno está haciendo cosas, buenas o malas no lo sabemos, sólo el tiempo nos revelará si fueron las correctas; por lo pronto yo aplaudo la disposición de intervenir PEMEX, de cerrar los ductos, de transportar gasolina en pipas, de aguantar la incomodidad de hacer fila y de no encontrarla porque la logística de abasto sea un desastre, de retar al crimen organizado y de cerrar la llave a una cadena de ilícitos cometidos históricamente por todo tipo de personajes; una medida no muy popular pero necesaria, que tiene que ir acompañada por acciones policiacas, judiciales, legales, tecnológicas, de operación e informativas.

Han transcurrido tres semanas en una lucha que no se ve fácil, pero atendiendo al contexto generalizado ha sido sin duda un buen golpe asestado al crimen organizado a una de las fuentes de mayor impacto negativo y a un gran cáncer que tiene como consecuencia el anclaje del crimen y la violencia que se vive en gran parte del país.

La gravedad del momento no sólo es una cuestión de ordeña, el tema va más allá, involucra ganancias rápidas por el robo masivo de hidrocarburos; lavado de dinero; evasión de impuestos; compra de gasolina robada; huachicoleros internos en Pemex con directivos y sindicato; autoridades federales y militares haciéndose de la vista gorda; políticos de diversos partidos en el serial del crimen; presidentes municipales y sus corporaciones policiacas en la protección, ordeña, control y venta de gasolina; narcotráfico; retenes ilegales; expropiaciones de terrenos a particulares por parte de criminales; derechos de vía; contratistas extorsionados, y todos aquellos delitos que se desarrollan a la sombra de este gran negocio ilegal.

Para haber tomado esa medida, López Obrador habría tenido en sus manos una radiografía muy completa del problema, no comparto las voces de que quienes argumentan que sus decisiones están tomadas al vapor sin estudiar la naturaleza de los problemas, omisión que sí cometió Calderón con el narcotráfico; de ese diagnóstico saltó una estructura paralela, nacida desde una red interna, con ductos privados que surtían directamente a los ladrones de combustible, en la que además resultó un problema mayor: el impacto al mercado internacional sobre todo al relacionado con Estados Unidos. Las pérdidas anuales rebasan los 60 mil millones de pesos que administran todos menos el gobierno; y para esta suma de dinero en comparación con las más de cien mil denuncias presentadas desde 2006, los responsables y encarcelados son de bajo perfil, son muy pocos o son casi nada.

Agarrar delincuentes de cuello blanco es una estrategia gatopardista para dar la sensación de que combate la corrupción sin llegar al origen, con Salinas fue la Quina; con Zedillo, Mario Villanueva y Raúl Salinas que liberó Fox, y este en su periodo, nadie pagó por el Pemexgate; con Calderón, Pablo Salazar y Narciso Agúndez; con Peña Nieto, Andrés Granier, Luis Armando Reynoso, Jesús Reyna, la Gordillo y Moreira, de estos circos no hubo beneficio alguno para los ciudadanos, no se incautó dinero que entrara a las arcas hacendarias y ninguno combatió la corrupción en Pemex, por el contrario los expresidentes fueron parte de esa cadena de mando de este inmoral saqueo llamado huachicoleo. Y sin embargo la petrolera sigue moviendo a México.

Ulises Gómez de la Rosa

Director General de ICATEQ y Consejero Estatal del PRD

Correo: ulisesgrmx@yahoo.com.mx