/ lunes 25 de marzo de 2019

Desde la Izquierda

A 100 días de AMLO, entre Juárez y la revocación de mandato


Benito Juárez llegó en 1858 tras la renuncia de Comonfort y luego fue electo para continuar en la Presidencia en 1861 al concluir la guerra de Reforma. En 1867 se reeligió y se dedicó a organizar la situación económica del país, redujo el ejército, organizó una reforma educativa, ordenó sofocar los alzamientos militares y enfrentó la división de los liberales. Se mostró respetuoso ante la organización de los obreros y artesanos. En 1871 fue nuevamente reelecto por última vez, estuvo 14 años en el poder y murió en 1872 siendo Presidente. En una de sus elecciones Juárez obtuvo más votos que los dos oponentes juntos: 58.61% contra 22.04% de Miguel Lerdo y 22.45% de González Ortega. ¿Les suena esto algo parecido en la actualidad?

La revocación de mandato es tan antigua como la democracia ateniense, tuvo cierta evolución en Suiza como parte de un amplio movimiento de reforma democrática en 1860; y para el caso de América en los años 1900 Estados Unidos y Canadá lo impusieron en sus constituciones, sin embargo su instrumentación no ha sido de ninguna importancia práctica, su aplicación ha sido mínima en Norteamérica; a pesar de ello es muy común que aparezca hoy en día en varias constituciones contemporáneas como consecuencia de un discurso demagógico que ayuda a conseguir votos.

En Centro y Suramérica da un giro diferente, diversos países contemplan la figura, pero ésta ha sido utilizada como instrumento de control popular porque va amarrada a un asunto de legitimidad de origen, que lo hace dependiente de la forma y manera en que los gobernantes acceden al poder, y por consecuencia permanecen en él ajustándose a un proceso de ley. De esta manera se ha abusado de este recurso, para que mute de la circunstancia de terminar un periodo a que se piense más bien en prolongar un mandato.

Van 100 días de gobierno y hemos escuchado decir a Andrés Manuel López Obrador que no va a reelegirse, firmando incluso un documento en el que así conste; pero subsiste la percepción de lo contrario porque los mensajes enviados invitan a la especulación; para empezar su aspiración constante a parecerse al presidente Juárez, quien fue reelecto en cuatro ocasiones; segundo, quitar la frase de “Sufragio efectivo, no reelección” de los membretes del gobierno eliminando con ello el apostalado de Francisco I Madero que quedó inscrito en la Constitución de 1917; tercero, aprobar la revocación de mandato y consulta popular para empatarla a la elección del 2021 con el fin de mantener mayorías en ambas Cámaras, precedente y prontuario de lo que puede ser el 2024; cuarto, esos fueron los caminos de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Evo Morales, Daniel Ortega, quienes usaron la fórmula para permanecer más del periodo para el que fueron electos; y por último López Obrador ha empezado una serie de programas que le dan dinero directo al ciudadano para mantenerlo cautivo ante cualquier eventualidad futura.

Juárez fue presidente en cinco ocasiones y el pretexto para ello fue la condición que vivía el país, aunado al fenómeno y la costumbre de permanencia en el poder de los presidentes de la época, por ser lo más conveniente y lo que la vox populi pedía; algo muy similar a que hoy se mande consultar al pueblo si quieren que se quede o se vaya AMLO, pero en un contexto en el que la imagen, presencia y popularidad del presidente está en niveles superiores al 80%. A lo mejor no se reelige, pero mínimo estamos frente al nacimiento de un nuevo Plutarco Elías Calles, ya que esa legitimidad da para permanecer en el poder tras bambalinas por mucho tiempo, finalmente el pueblo manda, dice él.

Ulises Gómez de la Rosa

Director General de ICATEQ

Correo: ulisesgrmx@yahoo.com.mx

A 100 días de AMLO, entre Juárez y la revocación de mandato


Benito Juárez llegó en 1858 tras la renuncia de Comonfort y luego fue electo para continuar en la Presidencia en 1861 al concluir la guerra de Reforma. En 1867 se reeligió y se dedicó a organizar la situación económica del país, redujo el ejército, organizó una reforma educativa, ordenó sofocar los alzamientos militares y enfrentó la división de los liberales. Se mostró respetuoso ante la organización de los obreros y artesanos. En 1871 fue nuevamente reelecto por última vez, estuvo 14 años en el poder y murió en 1872 siendo Presidente. En una de sus elecciones Juárez obtuvo más votos que los dos oponentes juntos: 58.61% contra 22.04% de Miguel Lerdo y 22.45% de González Ortega. ¿Les suena esto algo parecido en la actualidad?

La revocación de mandato es tan antigua como la democracia ateniense, tuvo cierta evolución en Suiza como parte de un amplio movimiento de reforma democrática en 1860; y para el caso de América en los años 1900 Estados Unidos y Canadá lo impusieron en sus constituciones, sin embargo su instrumentación no ha sido de ninguna importancia práctica, su aplicación ha sido mínima en Norteamérica; a pesar de ello es muy común que aparezca hoy en día en varias constituciones contemporáneas como consecuencia de un discurso demagógico que ayuda a conseguir votos.

En Centro y Suramérica da un giro diferente, diversos países contemplan la figura, pero ésta ha sido utilizada como instrumento de control popular porque va amarrada a un asunto de legitimidad de origen, que lo hace dependiente de la forma y manera en que los gobernantes acceden al poder, y por consecuencia permanecen en él ajustándose a un proceso de ley. De esta manera se ha abusado de este recurso, para que mute de la circunstancia de terminar un periodo a que se piense más bien en prolongar un mandato.

Van 100 días de gobierno y hemos escuchado decir a Andrés Manuel López Obrador que no va a reelegirse, firmando incluso un documento en el que así conste; pero subsiste la percepción de lo contrario porque los mensajes enviados invitan a la especulación; para empezar su aspiración constante a parecerse al presidente Juárez, quien fue reelecto en cuatro ocasiones; segundo, quitar la frase de “Sufragio efectivo, no reelección” de los membretes del gobierno eliminando con ello el apostalado de Francisco I Madero que quedó inscrito en la Constitución de 1917; tercero, aprobar la revocación de mandato y consulta popular para empatarla a la elección del 2021 con el fin de mantener mayorías en ambas Cámaras, precedente y prontuario de lo que puede ser el 2024; cuarto, esos fueron los caminos de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Evo Morales, Daniel Ortega, quienes usaron la fórmula para permanecer más del periodo para el que fueron electos; y por último López Obrador ha empezado una serie de programas que le dan dinero directo al ciudadano para mantenerlo cautivo ante cualquier eventualidad futura.

Juárez fue presidente en cinco ocasiones y el pretexto para ello fue la condición que vivía el país, aunado al fenómeno y la costumbre de permanencia en el poder de los presidentes de la época, por ser lo más conveniente y lo que la vox populi pedía; algo muy similar a que hoy se mande consultar al pueblo si quieren que se quede o se vaya AMLO, pero en un contexto en el que la imagen, presencia y popularidad del presidente está en niveles superiores al 80%. A lo mejor no se reelige, pero mínimo estamos frente al nacimiento de un nuevo Plutarco Elías Calles, ya que esa legitimidad da para permanecer en el poder tras bambalinas por mucho tiempo, finalmente el pueblo manda, dice él.

Ulises Gómez de la Rosa

Director General de ICATEQ

Correo: ulisesgrmx@yahoo.com.mx