/ lunes 15 de abril de 2019

Desde la Izquierda

La mañanera fue acorralada


Los griegos han influido en todos los campos: desde la filosofía, difundida por Sócrates y Platón hasta la historia fundada por Herodoto quien, según Cicerón, fue el padre de la historia y el primer reportero conocido, distinguiéndose por querer saber y trasmitir sus experiencias, no importando el precio queriendo que su conocimiento fuera el más auténtico, el más cercano a la verdad. Ser reportero implica pues tener un grado de conciencia sobre la realidad de los sucesos representando un buen ejemplo de la responsabilidad.

Herodoto mostró que un reportero debe ser un observador cuidadoso, sensible a los detalles aparentemente insignificantes y banales, que pudieran resultar símbolos o señales muy interesantes. Remitirnos a esto es importante porque por fin las ruedas de prensa, las famosas mañaneras que el mismo Andrés Manuel López Obrador inauguró, dieron un giro radical; lo que vimos con Jorge Ramos el pasado viernes, logró lo que ningún otro había conseguido desde que dieron inicio los encuentros con la prensa, acorralar a López Obrador con uno de los temas más preocupantes: la inseguridad y el índice de muertos por mes.

Hasta este viernes los enviados de las diferentes fuentes se habían comportado erráticos, complacientes en lo que les contestaba AMLO y sin capacidad de crítica o de reacción inmediata frente a las respuestas evasivas, imprecisas e incluso delirantes algunas de ellas, sobre un sin fin de temas, en las que se han quedado marginados del debate, se mueven en la opacidad, la desinformación, en la autocomplacencia y muchos de ellos hasta fuera de la ética.

En esas mañaneras nos ha tocado ver de todo, desde un Nino Canún haciendo una apología de su regreso a los medios gracias a Obrador, hasta insensatos ridículos preguntando sobre su tipo de sangre por si lo matan, porque dicen que le donaron a Colosio; pasando por los que hacen gestiones de justicia, recursos, denuncias y teorías de abusos de funcionarios sin prueba alguna, solo para llamar los reflectores. Son muy pocos los que hacen preguntas interesantes y acordes a los momentos que vive el país sobre las acciones erráticas, imprecisas y desconcertantes del montessori de la 4T, pero aún ellos se han quedado sin capacidad de reacción para ubicar a López Obrador cuando evade contestar y alimenta sus respuestas con falsedades, hipocresías, mentiras y manipulaciones.

No podría saber a ciencia cierta quién tiene la razón sobre los datos vertidos, si López Obrador o Ramos, pero me parece justo reconocer que más allá del protagonismo mostrado, fue importante sacudir el formato y preguntar de un tema visto desde otra perspectiva, fuera del foco o de la visión oficial de las cosas, en la que quedó expuesta la molestia del Presidente y se le hizo sabedor que no todos los que acuden van con la idea de no serle incómodos a el sistema, sino porque van con una verdadera encomienda de informar y contrastar visiones que nos sirven a todos para formarnos una opinión del gobierno.

No coincido con el padre Solalinde quien calificó como una agresión el cuestionamiento diciendo que “La agresividad y altanería de Jorge Ramos no se puede repetir”, como queriendo ejercer un veto a quien se atreva a cuestionar al oficialismo, dando por verdad ciega todo lo que nos diga el Presidente sustentado con el famoso “yo tengo otros datos” calificativo digno de una dictadura.

Lo que hoy necesitamos es justamente lo contrario, Herodotos que contradigan y cuestionen al poder con datos duros, que en sus trabajos sean multidimensionales, ricos, vivos, palpables de la actualidad nacional y buscando siempre algo que tenga el poder de la verdad y la realidad.

Ulises Gómez de la Rosa

Director General de ICATEQ

Correo: ulisesgrmx@yahoo.com.mx

La mañanera fue acorralada


Los griegos han influido en todos los campos: desde la filosofía, difundida por Sócrates y Platón hasta la historia fundada por Herodoto quien, según Cicerón, fue el padre de la historia y el primer reportero conocido, distinguiéndose por querer saber y trasmitir sus experiencias, no importando el precio queriendo que su conocimiento fuera el más auténtico, el más cercano a la verdad. Ser reportero implica pues tener un grado de conciencia sobre la realidad de los sucesos representando un buen ejemplo de la responsabilidad.

Herodoto mostró que un reportero debe ser un observador cuidadoso, sensible a los detalles aparentemente insignificantes y banales, que pudieran resultar símbolos o señales muy interesantes. Remitirnos a esto es importante porque por fin las ruedas de prensa, las famosas mañaneras que el mismo Andrés Manuel López Obrador inauguró, dieron un giro radical; lo que vimos con Jorge Ramos el pasado viernes, logró lo que ningún otro había conseguido desde que dieron inicio los encuentros con la prensa, acorralar a López Obrador con uno de los temas más preocupantes: la inseguridad y el índice de muertos por mes.

Hasta este viernes los enviados de las diferentes fuentes se habían comportado erráticos, complacientes en lo que les contestaba AMLO y sin capacidad de crítica o de reacción inmediata frente a las respuestas evasivas, imprecisas e incluso delirantes algunas de ellas, sobre un sin fin de temas, en las que se han quedado marginados del debate, se mueven en la opacidad, la desinformación, en la autocomplacencia y muchos de ellos hasta fuera de la ética.

En esas mañaneras nos ha tocado ver de todo, desde un Nino Canún haciendo una apología de su regreso a los medios gracias a Obrador, hasta insensatos ridículos preguntando sobre su tipo de sangre por si lo matan, porque dicen que le donaron a Colosio; pasando por los que hacen gestiones de justicia, recursos, denuncias y teorías de abusos de funcionarios sin prueba alguna, solo para llamar los reflectores. Son muy pocos los que hacen preguntas interesantes y acordes a los momentos que vive el país sobre las acciones erráticas, imprecisas y desconcertantes del montessori de la 4T, pero aún ellos se han quedado sin capacidad de reacción para ubicar a López Obrador cuando evade contestar y alimenta sus respuestas con falsedades, hipocresías, mentiras y manipulaciones.

No podría saber a ciencia cierta quién tiene la razón sobre los datos vertidos, si López Obrador o Ramos, pero me parece justo reconocer que más allá del protagonismo mostrado, fue importante sacudir el formato y preguntar de un tema visto desde otra perspectiva, fuera del foco o de la visión oficial de las cosas, en la que quedó expuesta la molestia del Presidente y se le hizo sabedor que no todos los que acuden van con la idea de no serle incómodos a el sistema, sino porque van con una verdadera encomienda de informar y contrastar visiones que nos sirven a todos para formarnos una opinión del gobierno.

No coincido con el padre Solalinde quien calificó como una agresión el cuestionamiento diciendo que “La agresividad y altanería de Jorge Ramos no se puede repetir”, como queriendo ejercer un veto a quien se atreva a cuestionar al oficialismo, dando por verdad ciega todo lo que nos diga el Presidente sustentado con el famoso “yo tengo otros datos” calificativo digno de una dictadura.

Lo que hoy necesitamos es justamente lo contrario, Herodotos que contradigan y cuestionen al poder con datos duros, que en sus trabajos sean multidimensionales, ricos, vivos, palpables de la actualidad nacional y buscando siempre algo que tenga el poder de la verdad y la realidad.

Ulises Gómez de la Rosa

Director General de ICATEQ

Correo: ulisesgrmx@yahoo.com.mx