/ lunes 10 de febrero de 2020

Desde la Izquierda

Jóvenes Construyendo el Futuro sin futuro


Adiós a las evaluaciones en México, así como se eliminó la evaluación docente a maestros ahora toca al programa de Jóvenes Construyendo el Futuro pasar por la venia excelsa de Andrés Manuel López Obrador, ya que con su puño y letra va a otorgar competencias académicas a su ejército de electores.

El programa ha sido un fracaso total; de un millón de inscritos sólo veinte mil han encontrado trabajo, es decir el 2.2%, y difícilmente lograrán colocarse el resto debido a que no hay una escuela que certifique las competencias o habilidades; que dé constancia de qué procedimientos y estrategias se aplicaron para analizar, comprender y dar solución a los problemas de la práctica laboral y de qué conjunto de saberes se apropió el aprendiz. Solo la temporalidad, haber cobrado y la firma del "presiso" serán suficientes para adjudicar a estos jóvenes la calidad de plomero, carpintero, oficinista o más grave aún: tornero, maquinista, operario en líneas en producción, prensista, troquelador entre otros.

Los cambios que sufrirá el programa están peor todavía, en lugar de que se redireccione a una institución educativa, hoy sólo se habla de aumentar el monto de la beca para ajustarla al salario mínimo, y por otro lado vincular forzadamente a los empresarios a una bolsa de trabajo en la que tendrán que contratar a ciegas, sin saber cómo fueron formados y evaluados, si tienen o no las competencias, qué parte teórica y qué parte práctica vieron y si fue suficiente la estancia de un año para garantizar que aprendieron algo.

Cuando la OIT está hablando del derecho universal a la formación durante toda la vida con sustentabilidad, aquí en México el gobierno de la 4T habla de un atajo que consiste en un aval Presidencial y no de un programa donde se fomente el dominio del saber, encaminados a potenciar el saber hacer y cómo hacerlo.

Hoy nos encontramos frente a una cuarta revolución industrial que trae consigo una serie de incertidumbres por los avances tecnológicos que esto supone y ante ello la única fórmula para enfrentar ese escenario es una formación laboral que dé valor agregado, contrario a eso AMLO seguirá adelante con una política pública mal diseñada de origen, que es caro, ineficaz y además desairado por la gran mayoría del universo de NINIS. Hoy tratan de sacarlo a flote sin utilizar métodos científicos para este propósito, sin la dirección educacional de personal especializado en las funciones instructivas-educativas, soportado solo con una carta de recomendación de alguien a quien no le consta cómo fue educado, que sabe que no fue evaluado y que está muy consciente que muy probablemente nadie quiera contratar por no tener, no solo experiencia, sino que no tiene manera de demostrar que sabe de un oficio.

Ulises Gómez de la Rosa

Correo: ulisesgrmx@yahoo.com.mx

Face book @Ulises Gómez R

Twitter @Ulisesgrmx

Jóvenes Construyendo el Futuro sin futuro


Adiós a las evaluaciones en México, así como se eliminó la evaluación docente a maestros ahora toca al programa de Jóvenes Construyendo el Futuro pasar por la venia excelsa de Andrés Manuel López Obrador, ya que con su puño y letra va a otorgar competencias académicas a su ejército de electores.

El programa ha sido un fracaso total; de un millón de inscritos sólo veinte mil han encontrado trabajo, es decir el 2.2%, y difícilmente lograrán colocarse el resto debido a que no hay una escuela que certifique las competencias o habilidades; que dé constancia de qué procedimientos y estrategias se aplicaron para analizar, comprender y dar solución a los problemas de la práctica laboral y de qué conjunto de saberes se apropió el aprendiz. Solo la temporalidad, haber cobrado y la firma del "presiso" serán suficientes para adjudicar a estos jóvenes la calidad de plomero, carpintero, oficinista o más grave aún: tornero, maquinista, operario en líneas en producción, prensista, troquelador entre otros.

Los cambios que sufrirá el programa están peor todavía, en lugar de que se redireccione a una institución educativa, hoy sólo se habla de aumentar el monto de la beca para ajustarla al salario mínimo, y por otro lado vincular forzadamente a los empresarios a una bolsa de trabajo en la que tendrán que contratar a ciegas, sin saber cómo fueron formados y evaluados, si tienen o no las competencias, qué parte teórica y qué parte práctica vieron y si fue suficiente la estancia de un año para garantizar que aprendieron algo.

Cuando la OIT está hablando del derecho universal a la formación durante toda la vida con sustentabilidad, aquí en México el gobierno de la 4T habla de un atajo que consiste en un aval Presidencial y no de un programa donde se fomente el dominio del saber, encaminados a potenciar el saber hacer y cómo hacerlo.

Hoy nos encontramos frente a una cuarta revolución industrial que trae consigo una serie de incertidumbres por los avances tecnológicos que esto supone y ante ello la única fórmula para enfrentar ese escenario es una formación laboral que dé valor agregado, contrario a eso AMLO seguirá adelante con una política pública mal diseñada de origen, que es caro, ineficaz y además desairado por la gran mayoría del universo de NINIS. Hoy tratan de sacarlo a flote sin utilizar métodos científicos para este propósito, sin la dirección educacional de personal especializado en las funciones instructivas-educativas, soportado solo con una carta de recomendación de alguien a quien no le consta cómo fue educado, que sabe que no fue evaluado y que está muy consciente que muy probablemente nadie quiera contratar por no tener, no solo experiencia, sino que no tiene manera de demostrar que sabe de un oficio.

Ulises Gómez de la Rosa

Correo: ulisesgrmx@yahoo.com.mx

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Twitter @Ulisesgrmx