/ martes 13 de febrero de 2018

Diálogo Universitario - Gobierno local, ciudad global

Querétaro como entidad se ha transformado radicalmente en las últimas tres décadas. La ciudad capital se ha convertido en ese motor del cambio, sin que hasta el momento se pueda predecir en que momento puede aminorarse o acelerar más su trayectoria. La ubicación geográfica, la cercanía con la Ciudad de México, centro neurálgico de la economía del país, han sido elementos que provocan el impulso de ese crecimiento. Otro aspecto adicional es el relativo bajo índice de criminalidad y violencia que se experimenta, sobre todo en comparación con las dos fronteras del país. Aunque la delincuencia se ha visto atraída también por esta bonanza económica que ha visto mayores oportunidades de acción y que pretende sentar sus reales.

Atraídos por la oferta económica, la posibilidad  laboral y la relativa tranquilidad en el modo de vida, núcleos de familias se asientan diariamente en nuestro territorio queretano. Desde distintas ópticas, niveles socioeconómicos, regiones culturales del país y hasta de diversas nacionalidades, contribuyen a la conformación de una ciudad global. Querétaro es intercultural en muchos niveles y en muchos sentidos.

En este fragor demográfico, la creciente demanda de habitación, seguridad, vialidad y servicios públicos, la administración del gobierno local se ha ido especializando en las respuestas de las complejidades de este fenómeno explosivo. Esto ha ocasionado un progresivo encarecimiento de la vida que no ha sido palpable por la alta demanda en todas las esferas. Incluyendo la relativa facilidad que los nuevos habitantes toman estos niveles socioeconómicos, venidos de otros centros más caros y de menos respuesta a sus demandas en sus anteriores residencias.

Los queretanos de cepa atestiguan la desaparición de muchos aspectos de su vida tradicional, cultural, provinciana y hasta idiosincrática. Ahora, los queretanos por adopción son más exigentes, difíciles de complacer y con altas expectativas de demandas de servicios. Pero, estos últimos guardan una característica especial; pueden ser modernos, globales y liberales en sus pensamientos, pero anteponen una postura conservadora y tradicional en sus decisiones sobre el tipo de gobierno que desean que administre su territorio. Es así que le apuestan por un conservadurismo, y me parece que por esa razón los gobiernos panistas han estado en el mando del Ayuntamiento queretano.

Las autoridades locales, emanadas de un Partido Político de derecha le han apostado a la transformación física de la estructura arquitectónica de la ciudad, así como a la demanda de la movilidad y de la viabilidad en la ciudad, con resultados que se podrán valorar a mediano plazo.

Las genuinas expresiones aceptación de los trabajos urbanísticos, o de inconformidad por los efectos adversos de las obras municipales, muchas veces se han visto empañadas por la arenga mediática de sus adversarios políticos al interior de su propio partido político, elementos que no han dejado pasar por alto los rivales políticos naturales. Aunado a los errores de programación y de planeación de sus equipos, que no supieron además, entablar una adecuada comunicación con los afectados por sus programas, haciendo difícil su evaluación objetiva.

Querétaro, ciertamente, necesita de profundas y constantes transformaciones físicas y del planteamiento de un plan urbano que adecue sus necesidades crecientes, con certezas ambientales y de servicios para el futuro inmediato y de largo aliento. Las discusiones políticas o de diferencias, deben estar montadas sobre estas esferas de preocupación urbanística, demográfica y ambiental, antes de las personalizadas en actores políticos. Las cuestiones electorales, como tampoco los pleitos caníbales, no deben ser un distractor para la construcción de un eje rector de progreso y desarrollo de nuestra entidad. De otra forma, tendremos un discurso retorico muy prometedor, pero una realidad quebrantada. Y para colmo, sin un contrapeso político serio que hace que el partido político gobernante pueda perder el sentido de esa responsabilidad.

@manuelbasaldua

Querétaro como entidad se ha transformado radicalmente en las últimas tres décadas. La ciudad capital se ha convertido en ese motor del cambio, sin que hasta el momento se pueda predecir en que momento puede aminorarse o acelerar más su trayectoria. La ubicación geográfica, la cercanía con la Ciudad de México, centro neurálgico de la economía del país, han sido elementos que provocan el impulso de ese crecimiento. Otro aspecto adicional es el relativo bajo índice de criminalidad y violencia que se experimenta, sobre todo en comparación con las dos fronteras del país. Aunque la delincuencia se ha visto atraída también por esta bonanza económica que ha visto mayores oportunidades de acción y que pretende sentar sus reales.

Atraídos por la oferta económica, la posibilidad  laboral y la relativa tranquilidad en el modo de vida, núcleos de familias se asientan diariamente en nuestro territorio queretano. Desde distintas ópticas, niveles socioeconómicos, regiones culturales del país y hasta de diversas nacionalidades, contribuyen a la conformación de una ciudad global. Querétaro es intercultural en muchos niveles y en muchos sentidos.

En este fragor demográfico, la creciente demanda de habitación, seguridad, vialidad y servicios públicos, la administración del gobierno local se ha ido especializando en las respuestas de las complejidades de este fenómeno explosivo. Esto ha ocasionado un progresivo encarecimiento de la vida que no ha sido palpable por la alta demanda en todas las esferas. Incluyendo la relativa facilidad que los nuevos habitantes toman estos niveles socioeconómicos, venidos de otros centros más caros y de menos respuesta a sus demandas en sus anteriores residencias.

Los queretanos de cepa atestiguan la desaparición de muchos aspectos de su vida tradicional, cultural, provinciana y hasta idiosincrática. Ahora, los queretanos por adopción son más exigentes, difíciles de complacer y con altas expectativas de demandas de servicios. Pero, estos últimos guardan una característica especial; pueden ser modernos, globales y liberales en sus pensamientos, pero anteponen una postura conservadora y tradicional en sus decisiones sobre el tipo de gobierno que desean que administre su territorio. Es así que le apuestan por un conservadurismo, y me parece que por esa razón los gobiernos panistas han estado en el mando del Ayuntamiento queretano.

Las autoridades locales, emanadas de un Partido Político de derecha le han apostado a la transformación física de la estructura arquitectónica de la ciudad, así como a la demanda de la movilidad y de la viabilidad en la ciudad, con resultados que se podrán valorar a mediano plazo.

Las genuinas expresiones aceptación de los trabajos urbanísticos, o de inconformidad por los efectos adversos de las obras municipales, muchas veces se han visto empañadas por la arenga mediática de sus adversarios políticos al interior de su propio partido político, elementos que no han dejado pasar por alto los rivales políticos naturales. Aunado a los errores de programación y de planeación de sus equipos, que no supieron además, entablar una adecuada comunicación con los afectados por sus programas, haciendo difícil su evaluación objetiva.

Querétaro, ciertamente, necesita de profundas y constantes transformaciones físicas y del planteamiento de un plan urbano que adecue sus necesidades crecientes, con certezas ambientales y de servicios para el futuro inmediato y de largo aliento. Las discusiones políticas o de diferencias, deben estar montadas sobre estas esferas de preocupación urbanística, demográfica y ambiental, antes de las personalizadas en actores políticos. Las cuestiones electorales, como tampoco los pleitos caníbales, no deben ser un distractor para la construcción de un eje rector de progreso y desarrollo de nuestra entidad. De otra forma, tendremos un discurso retorico muy prometedor, pero una realidad quebrantada. Y para colmo, sin un contrapeso político serio que hace que el partido político gobernante pueda perder el sentido de esa responsabilidad.

@manuelbasaldua