/ miércoles 14 de marzo de 2018

El Bolígrafo - Nuevo escenario electoral en Querétaro

Nuestro estado se ha caracterizado por tener procesos electorales que transcurren con armonía y hasta ahora no se han registrado problemas mayores en relación a su desarrollo y resultados; en los últimos tiempos han sido más competidos, surgiendo conflictos que no rompen la gobernabilidad en la entidad. En las elecciones más recientes hemos visto cómo se alternan el poder los dos partidos que hasta ahora han sido los de mayores seguidores, es decir, el PAN y el PRI. En esta ocasión se vislumbra una competencia diferente, con características novedosas debido a dos factores emergentes provenientes de la dinámica nacional.

En primer término está la aparición de un nuevo partido político competitivo como lo es Morena, gracias principalmente a la figura de su fundador y principal activo, Andrés Manuel López Obrador; en segundo término está la aparición de las figuras de las candidaturas independientes a la presidencia de la República. Aunque todavía no es una tendencia irreversible, encontramos que las encuestas a nivel nacional colocan a AMLO como puntero, a Ricardo Anaya en segundo lugar y José Antonio Meade en tercero. Y digo que no es una tendencia definitiva porque la última y definitiva etapa del proceso electoral apenas está por iniciar y las estrategias de los contendientes para obtener el voto se intensificarán, y, además, las figuras independientes en algo modificarán el panorama político.

En Querétaro, las tendencia señalan que el PAN, partido que gobierna nuestra entidad y que gracias al trabajo desarrollado por el Gobernador Francisco Domínguez, encabeza las preferencias a nivel local; por su parte, el PRI con sus divisiones y pleitos por las candidaturas, están disminuyendo sus bases sociales y se alejan de la preferencia ciudadana. Es aquí, dónde Morena pudiera aprovechar la crisis de aquel partido y acercarse al segundo lugar, con los que estaría modificando las relaciones de poder dentro de las cámaras locales, federales y municipales, al generar una redistribución de los cargos de representación ya no entre dos, sino entre tres partidos y los aliados de cada uno de ellos.

Hasta hace poco tiempo, en la entidad era impensable que un partido de izquierda fuera competitivo; sin embargo, la situación nacional ha impactado la dinámica política y todo indica que Morena tendrá un crecimiento importante, que posiblemente no le alcance para ganar, pero si podrá obtener un porcentaje de votación que incidirá en un escenario político diferente.

Si a esto sumamos las posibilidades de triunfo de AMLO, se estaría perfilando un escenario estatal rumbo al 2021 totalmente inédito. No dejemos de lado que en el país los procesos electorales inician justo al día siguiente de la jornada electoral, en este caso hablamos del 2 de julio de 2018.

En mi opinión, el ambiente político en Querétaro puede cambiar e incluir nuevos protagonistas y proyectos para la sucesión gubernamental. El problema de difícil solución es el pragmatismo desmedido en que ha caído la clase política, que hasta hoy decide y controla las grandes decisiones en torno al destino de la nación, lo que ha alejado a los votantes de las urnas; situación que hemos visto en los últimos 30 años y no se observa que esta tendencia de no participación ciudadana pueda modificarse en la actual coyuntura electoral. La ciudadanía se va nucleando alrededor de otros proyectos capaces de generar nuevas expectativas de solución en relación a sus problemáticas y de crear un tipo de gobierno diferente.

Nuestro estado se ha caracterizado por tener procesos electorales que transcurren con armonía y hasta ahora no se han registrado problemas mayores en relación a su desarrollo y resultados; en los últimos tiempos han sido más competidos, surgiendo conflictos que no rompen la gobernabilidad en la entidad. En las elecciones más recientes hemos visto cómo se alternan el poder los dos partidos que hasta ahora han sido los de mayores seguidores, es decir, el PAN y el PRI. En esta ocasión se vislumbra una competencia diferente, con características novedosas debido a dos factores emergentes provenientes de la dinámica nacional.

En primer término está la aparición de un nuevo partido político competitivo como lo es Morena, gracias principalmente a la figura de su fundador y principal activo, Andrés Manuel López Obrador; en segundo término está la aparición de las figuras de las candidaturas independientes a la presidencia de la República. Aunque todavía no es una tendencia irreversible, encontramos que las encuestas a nivel nacional colocan a AMLO como puntero, a Ricardo Anaya en segundo lugar y José Antonio Meade en tercero. Y digo que no es una tendencia definitiva porque la última y definitiva etapa del proceso electoral apenas está por iniciar y las estrategias de los contendientes para obtener el voto se intensificarán, y, además, las figuras independientes en algo modificarán el panorama político.

En Querétaro, las tendencia señalan que el PAN, partido que gobierna nuestra entidad y que gracias al trabajo desarrollado por el Gobernador Francisco Domínguez, encabeza las preferencias a nivel local; por su parte, el PRI con sus divisiones y pleitos por las candidaturas, están disminuyendo sus bases sociales y se alejan de la preferencia ciudadana. Es aquí, dónde Morena pudiera aprovechar la crisis de aquel partido y acercarse al segundo lugar, con los que estaría modificando las relaciones de poder dentro de las cámaras locales, federales y municipales, al generar una redistribución de los cargos de representación ya no entre dos, sino entre tres partidos y los aliados de cada uno de ellos.

Hasta hace poco tiempo, en la entidad era impensable que un partido de izquierda fuera competitivo; sin embargo, la situación nacional ha impactado la dinámica política y todo indica que Morena tendrá un crecimiento importante, que posiblemente no le alcance para ganar, pero si podrá obtener un porcentaje de votación que incidirá en un escenario político diferente.

Si a esto sumamos las posibilidades de triunfo de AMLO, se estaría perfilando un escenario estatal rumbo al 2021 totalmente inédito. No dejemos de lado que en el país los procesos electorales inician justo al día siguiente de la jornada electoral, en este caso hablamos del 2 de julio de 2018.

En mi opinión, el ambiente político en Querétaro puede cambiar e incluir nuevos protagonistas y proyectos para la sucesión gubernamental. El problema de difícil solución es el pragmatismo desmedido en que ha caído la clase política, que hasta hoy decide y controla las grandes decisiones en torno al destino de la nación, lo que ha alejado a los votantes de las urnas; situación que hemos visto en los últimos 30 años y no se observa que esta tendencia de no participación ciudadana pueda modificarse en la actual coyuntura electoral. La ciudadanía se va nucleando alrededor de otros proyectos capaces de generar nuevas expectativas de solución en relación a sus problemáticas y de crear un tipo de gobierno diferente.

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