/ miércoles 16 de mayo de 2018

El Bolígrafo - Segundo debate por la Presidencia de la República

Ahora el escenario es Tijuana, Baja California, emblemático lugar, especialmente para el PRI, ya que fue donde perdió a su candidato Luis Donaldo Colosio en 1994 cuando fue asesinado en Lomas Taurinas así como por su cercanía con la frontera con Estados Unidos; la fecha es el domingo 20 de mayo y el evento es el segundo debate entre candidatos por la presidencia de la república, el evento es organizado y supervisado por el Instituto Nacional Electoral. Se abordarán tres temas: en el primer bloque se discutirá sobre comercio exterior e inversión; en el segundo los candidatos tendrán que expresar sus posturas respecto a la seguridad fronteriza y el combate al crimen trasnacional; cierra el tercer bloque sobre los derechos de los migrantes.


Los tiempos y formas de intervención de los candidatos no varían respecto del primer debate, duración de dos horas y segmentos de un minuto por candidato, debate entre ellos y definición de sus propuestas. Lo novedoso es que ahora el ejercicio incluye participación del público; el INE seleccionó a 42 personas, quienes se encargarán de formular las preguntas a los candidatos.


El procedimiento seguido por el INE fue el siguiente: elección al azar mediante una muestra aleatoria de la población de Tijuana, los seleccionados debieron cumplir con el requisito de estar en esa lista nominal de electores, tener alta probabilidad de votar el primero de julio y no haber definido todavía su voto. Se cuidó la equidad de género, 21 mujeres y 21 hombres y se garantizó que todos los rangos de edad, a partir de los 18 años, estuvieran contemplados en la muestra.


La mecánica concreta para definir las preguntas establece que los seleccionados escribirán a mano dos preguntas por cada bloque, las cuales se les entregaran a los moderadores unas horas antes del inicio del debate para que elijan seis de ellas. Ya veremos el resultado de este ejercicio.


Respecto a los temas seleccionados en esta ocasión, seguramente no tienen el arrastre de los del primer debate, pero constituyen aspectos muy importantes para la vida económica, política y social del país, sobre todo en esta era del proteccionismo neoliberal de Donald Trump y sus constantes amenazas de vulnerar la soberanía mexicana. También son temáticas que requieren conocimiento, aquí la discusión ideológica no tiene cabida, pues no son ideas que se muevan con slogans, requieren claridad en los planteamientos, seriedad en las alternativas y en el posicionamiento político para saber cómo encarar el complejo mundo de las relaciones internacionales.


Los candidatos se juegan sus últimas cartas para incrementar el número de votantes, cada uno de ellos seguramente tiene estrategias precisas de qué hacer para posicionarse y cuestionar a sus adversarios; el puntero buscará mantenerse, el segundo lugar hará su mejor esfuerzo para acercarse al puntero, queriendo convencer a los indecisos o a los que siguen sin definir su voto, el tercer lugar estará estrenando estrategias de su nuevo equipo asesor y debe asegurarse que Tijuana no vuela a ser el escenario de la pérdida del candidato del PRI aunque ahora la pérdida sea política y no física, aclarando que ojalá jamás vuelva a ocurrir una tragedia como la de 1994, los candidatos independientes intentaran mejorar su imagen ante la ciudadanía.


En mi opinión, el segundo debate es un escenario ideal para conocer si puede haber cambios en las preferencias electorales y en las tendencias hacia el primero de julio; después de todo, los tiempos se acortan y la ciudadanía va definiendo su voto. En esta recta final de la contienda, sigue habiendo un amplio sector de la población, alrededor del 30% según reportan las encuestas, de indecisos o que se niegan a contestar, son los que se perfilan como los grandes electores y factor de definición de quien administrará este país en los próximos seis años.

Ahora el escenario es Tijuana, Baja California, emblemático lugar, especialmente para el PRI, ya que fue donde perdió a su candidato Luis Donaldo Colosio en 1994 cuando fue asesinado en Lomas Taurinas así como por su cercanía con la frontera con Estados Unidos; la fecha es el domingo 20 de mayo y el evento es el segundo debate entre candidatos por la presidencia de la república, el evento es organizado y supervisado por el Instituto Nacional Electoral. Se abordarán tres temas: en el primer bloque se discutirá sobre comercio exterior e inversión; en el segundo los candidatos tendrán que expresar sus posturas respecto a la seguridad fronteriza y el combate al crimen trasnacional; cierra el tercer bloque sobre los derechos de los migrantes.


Los tiempos y formas de intervención de los candidatos no varían respecto del primer debate, duración de dos horas y segmentos de un minuto por candidato, debate entre ellos y definición de sus propuestas. Lo novedoso es que ahora el ejercicio incluye participación del público; el INE seleccionó a 42 personas, quienes se encargarán de formular las preguntas a los candidatos.


El procedimiento seguido por el INE fue el siguiente: elección al azar mediante una muestra aleatoria de la población de Tijuana, los seleccionados debieron cumplir con el requisito de estar en esa lista nominal de electores, tener alta probabilidad de votar el primero de julio y no haber definido todavía su voto. Se cuidó la equidad de género, 21 mujeres y 21 hombres y se garantizó que todos los rangos de edad, a partir de los 18 años, estuvieran contemplados en la muestra.


La mecánica concreta para definir las preguntas establece que los seleccionados escribirán a mano dos preguntas por cada bloque, las cuales se les entregaran a los moderadores unas horas antes del inicio del debate para que elijan seis de ellas. Ya veremos el resultado de este ejercicio.


Respecto a los temas seleccionados en esta ocasión, seguramente no tienen el arrastre de los del primer debate, pero constituyen aspectos muy importantes para la vida económica, política y social del país, sobre todo en esta era del proteccionismo neoliberal de Donald Trump y sus constantes amenazas de vulnerar la soberanía mexicana. También son temáticas que requieren conocimiento, aquí la discusión ideológica no tiene cabida, pues no son ideas que se muevan con slogans, requieren claridad en los planteamientos, seriedad en las alternativas y en el posicionamiento político para saber cómo encarar el complejo mundo de las relaciones internacionales.


Los candidatos se juegan sus últimas cartas para incrementar el número de votantes, cada uno de ellos seguramente tiene estrategias precisas de qué hacer para posicionarse y cuestionar a sus adversarios; el puntero buscará mantenerse, el segundo lugar hará su mejor esfuerzo para acercarse al puntero, queriendo convencer a los indecisos o a los que siguen sin definir su voto, el tercer lugar estará estrenando estrategias de su nuevo equipo asesor y debe asegurarse que Tijuana no vuela a ser el escenario de la pérdida del candidato del PRI aunque ahora la pérdida sea política y no física, aclarando que ojalá jamás vuelva a ocurrir una tragedia como la de 1994, los candidatos independientes intentaran mejorar su imagen ante la ciudadanía.


En mi opinión, el segundo debate es un escenario ideal para conocer si puede haber cambios en las preferencias electorales y en las tendencias hacia el primero de julio; después de todo, los tiempos se acortan y la ciudadanía va definiendo su voto. En esta recta final de la contienda, sigue habiendo un amplio sector de la población, alrededor del 30% según reportan las encuestas, de indecisos o que se niegan a contestar, son los que se perfilan como los grandes electores y factor de definición de quien administrará este país en los próximos seis años.