/ jueves 29 de agosto de 2019

El Teatro de la República

PRIMER ACTO. FUTURO 21. En política la forma es fondo. La manera en la que despegó el proyecto político denominado Futuro 21 dejó mal sabor de boca. En principio, el anuncio se sintió precipitado. Y la prisa siempre es mala consejera. No se midió el “timing”. Se empató con la renovación de la dirigencia tricolor y, para su mala suerte, esos días se desencadenó el pleito Monreal-Batres. Todo ello le quitó reflectores al lanzamiento. La verdad es que a la mayoría de los mexicanos los tiene sin mayor cuidado lo que ocurre al interior de los partidos políticos. El interés viene conforme se acercan los procesos electorales. Cuando se definen los candidatos y, en el mejor de los casos, cuando arrancan las campañas. El tema de la vida interna de los institutos políticos es de interés exclusivo de las militancias y de esa entelequia conocida como círculo rojo. En otras palabras, solo llama la atención de aquellos que directa o indirectamente viven de hacer o desmenuzar política. Así las cosas, estimamos que para el arranque de Futuro 21 debió privilegiarse a la maltrecha militancia perredista, en lugar de al anacrónico club de resentidos políticos que ingenuamente creen que el responsable de un atropellamiento es el vehículo y no el conductor.

SEGUNDO ACTO. NÁUFRAGOS POLÍTICOS. En una época de evidente desconfianza ciudadana en todo aquello que huela a política y, aún más, a partidos, se antoja poco creíble el argumento de caminar hacia una fuerza política honorable cuando quienes emprenden la marcha representan todo aquello que la población desprecia: abusos, control de candidaturas, eternización en los cargos, olvido de las causas ciudadanas, partiditos negocio y una larga lista de etcéteras. No es entendible que a la fecha haya quienes aún sigan pensando que por el solo hecho de renunciar a un partido político se “expían” todas sus culpas; así como tampoco que solamente por cambiarle de nombre al producto, se convierta en algo diferente siendo que está hecho con los mismos ingredientes. En este sentido, Futuro 21 es una tabla de salvación para un grupo de náufragos políticos. Les permitirá no ahogarse pero ni ellos saben cuánto tiempo estarán a la deriva, o bien si van a resistir o si algún día llegarán a puerto seguro. Las apuestas no les favorecen. Son cartuchos viejos y casi en su mayoría quemados.

TERCER ACTO. CONGRUENCIA. Si el nuevo pastor tricolor Alejandro “Alito” Moreno de verdad desea hacer un cambio que le dé oxígeno suficiente al PRI para pelear otro par de rounds en la arena política nacional, debe hacer prevalecer lo que más le ha faltado al otrora partidazo en los últimos lustros: congruencia. Los anteriores liderazgos tricolores hicieron con precisión quirúrgica exactamente aquello que dijeron que no harían. Construyeron dirigencias cupulares y fomentaron los cacicazgos, manipularon cargos y candidaturas, permitieron que unos cuantos controlaran al partido, pisotearon a la militancia, declinaron la capacidad de crítica y, peor aún, de autocrítica, entre otras. Si Alito viene a hacer lo mismo el PRI ya está muerto. Si de verdad es congruente, debe ser el primero en anunciar que no buscará ninguna candidatura, bajo el sano argumento de que quienes ya fueron gobernadores, como él, no deben volver a ocupar ningún cargo de elección. ¿Habrá congruencia?

TRAS BAMBALINAS. ESTADIO CANTINA. Es una hazaña comprar agua al interior del Corregidora durante un partido de Gallos. Aunque se supone que se trata de un evento deportivo de corte familiar, hasta refrescos cuesta trabajo encontrar. Ya lo “cantinizaron”.

Notario Público 19 de Querétaro.

ferortiz@notaria19qro.com

PRIMER ACTO. FUTURO 21. En política la forma es fondo. La manera en la que despegó el proyecto político denominado Futuro 21 dejó mal sabor de boca. En principio, el anuncio se sintió precipitado. Y la prisa siempre es mala consejera. No se midió el “timing”. Se empató con la renovación de la dirigencia tricolor y, para su mala suerte, esos días se desencadenó el pleito Monreal-Batres. Todo ello le quitó reflectores al lanzamiento. La verdad es que a la mayoría de los mexicanos los tiene sin mayor cuidado lo que ocurre al interior de los partidos políticos. El interés viene conforme se acercan los procesos electorales. Cuando se definen los candidatos y, en el mejor de los casos, cuando arrancan las campañas. El tema de la vida interna de los institutos políticos es de interés exclusivo de las militancias y de esa entelequia conocida como círculo rojo. En otras palabras, solo llama la atención de aquellos que directa o indirectamente viven de hacer o desmenuzar política. Así las cosas, estimamos que para el arranque de Futuro 21 debió privilegiarse a la maltrecha militancia perredista, en lugar de al anacrónico club de resentidos políticos que ingenuamente creen que el responsable de un atropellamiento es el vehículo y no el conductor.

SEGUNDO ACTO. NÁUFRAGOS POLÍTICOS. En una época de evidente desconfianza ciudadana en todo aquello que huela a política y, aún más, a partidos, se antoja poco creíble el argumento de caminar hacia una fuerza política honorable cuando quienes emprenden la marcha representan todo aquello que la población desprecia: abusos, control de candidaturas, eternización en los cargos, olvido de las causas ciudadanas, partiditos negocio y una larga lista de etcéteras. No es entendible que a la fecha haya quienes aún sigan pensando que por el solo hecho de renunciar a un partido político se “expían” todas sus culpas; así como tampoco que solamente por cambiarle de nombre al producto, se convierta en algo diferente siendo que está hecho con los mismos ingredientes. En este sentido, Futuro 21 es una tabla de salvación para un grupo de náufragos políticos. Les permitirá no ahogarse pero ni ellos saben cuánto tiempo estarán a la deriva, o bien si van a resistir o si algún día llegarán a puerto seguro. Las apuestas no les favorecen. Son cartuchos viejos y casi en su mayoría quemados.

TERCER ACTO. CONGRUENCIA. Si el nuevo pastor tricolor Alejandro “Alito” Moreno de verdad desea hacer un cambio que le dé oxígeno suficiente al PRI para pelear otro par de rounds en la arena política nacional, debe hacer prevalecer lo que más le ha faltado al otrora partidazo en los últimos lustros: congruencia. Los anteriores liderazgos tricolores hicieron con precisión quirúrgica exactamente aquello que dijeron que no harían. Construyeron dirigencias cupulares y fomentaron los cacicazgos, manipularon cargos y candidaturas, permitieron que unos cuantos controlaran al partido, pisotearon a la militancia, declinaron la capacidad de crítica y, peor aún, de autocrítica, entre otras. Si Alito viene a hacer lo mismo el PRI ya está muerto. Si de verdad es congruente, debe ser el primero en anunciar que no buscará ninguna candidatura, bajo el sano argumento de que quienes ya fueron gobernadores, como él, no deben volver a ocupar ningún cargo de elección. ¿Habrá congruencia?

TRAS BAMBALINAS. ESTADIO CANTINA. Es una hazaña comprar agua al interior del Corregidora durante un partido de Gallos. Aunque se supone que se trata de un evento deportivo de corte familiar, hasta refrescos cuesta trabajo encontrar. Ya lo “cantinizaron”.

Notario Público 19 de Querétaro.

ferortiz@notaria19qro.com

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