/ jueves 11 de enero de 2018

El Teatro de la República

PRIMER ACTO. SIMBIOSIS POLÍTICA. En términos biológicos la simbiosis es la asociación de entes diferentes, y puede ser de diversos tipos dependiendo de las características de la relación que se establece entre los organismos involucrados o simbiontes. El mutualismo es una clase de simbiosis en la que se benefician todos los individuos participantes; la simbiosis comensalista es una en la que solamente se beneficia uno de los simbiontes, pero sin perjudicar al otro u otros; en la parasitaria hay un beneficiado pero en perjuicio del otro; y, en la sinecrosis, al final los simbiontes se destruyen recíprocamente. Resulta interesante tratar de ubicar en base a esta clasificación el tipo de comunidad que prevalece en las diversas alianzas que determinarán el futuro de la política mexicana. Cabe señalar como punto de partida que del régimen de partido hegemónico nos catapultamos súbitamente a uno en el que las ansias de pluralidad y el desprestigio de la política provocaron la pulverización de las preferencias. Esto ha obligado a las fuerzas políticas a contender electoralmente en forma coaligada para tener posibilidades de triunfo. Y para evitar controversias estériles limitemos nuestro ejercicio a la elección presidencial.

SEGUNDO ACTO. (1) MUTUALISTAS. Hoy nadie gana solo. Incluso Andrés Manuel López Obrador, el eterno y popular candidato que podrá caer bien o mal pero es probablemente el político “libra por libra” más popular de México, tuvo que sumar para ser competitivo. De esta manera construyó la coalición “Juntos Haremos Historia” en la que participan su partido - literalmente hablando - Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), Partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social (PES). Esta simbiosis parece caer en el mutualismo, ya que todos salen beneficiados. MORENA suma sin alterar un ápice su ruta, puesto que sus socios electorales no tienen derecho de voz y mucho menos de voto en las decisiones importantes ni tampoco en las irrelevantes; mientras que para los chiquis la certeza de mantener el registro, el impulso en proyección y estructura que les pueda dar subirse a la campaña de López Obrador y colar algunos militantes en cargos de elección o públicos es oro molido. (2) SINECROSIS. Por su parte, la alianza Por México al Frente, también conocida como Frente Ciudadano por México, que agrupa al Partido Acción Nacional (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD) - o lo que queda de él - y a Movimiento Ciudadano, parece ser una sinecrosis, esto es, una clase de simbiosis en la que las especies terminarán por destruirse recíprocamente. Por un lado, las diferencias ideológicas entre ellos, especialmente entre PAN y PRD, hacen imposible que se formulen postulados claros. Esto obliga a su virtual candidato, el panista queretano Ricardo Anaya, a pasarse el tiempo en un especie de Mexico´s Got Talent en el que canta, habla en inglés o francés, o bien descalificando oponentes o posteando imágenes de padre ejemplar. Si esa va a ser la tónica de aquí a julio, o sea durante larguísimos 6 meses, el desgaste va a ser mucho. Mientras tanto, no ha logrado la urgente operación cicatriz que necesita el PAN y, pese a las fotos y dichos, cada día se le ve más lejos de los liderazgos históricos y de los gobernadores de Acción Nacional. Acaba de renunciar al PAN el senador Javier Lozano, de suyo temperamental e irreverente, pero ¿será el único? El PRD ya no ve lo duro sino lo tupido. No supieron ni como se los mareó el PAN, su estructura se desquebraja, su militancia enflaca y su declive en la Ciudad de México equivaldría a su caída de Constantinopla. Parece que serán los más afectados del fracaso del lance frentista. Movimiento Ciudadano venia construyendo opciones inteligentes con tiros de precisión, como en Jalisco donde gobiernan buena parte de la zona metropolitana de Guadalajara. Pero quizá la edad hizo que le ganaran las ganas a Dante Delgado y está apostando todo a una carta. Hasta hace unos meses parecía que iría con AMLO y súbitamente cambio de color su apuesta. El problema es que si el Frente no gana podrían perder en una mano lo construido en mucho tiempo. (3) COMENSALISTA. La apuesta oficial fue inteligentemente realista. José Antonio Meade es la única opción competitiva del Partido Revolucionario Institucional (PRI). La coalición con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (NA) es para no competir como PRI. Es de tal magnitud el desgaste de la marca que ir sin alianza sería casi un suicidio político. El costo ya es lo de menos. En este sentido, resulta obvia la naturaleza comensalista de esta simbiosis. El PRI necesitaba no ser el PRI. Por otro lado, por su origen y gestión familiar el PVEM está igual o peor visto que el PRI, con algunos espacios interesantes como Chiapas o el Municipio de Benito Juárez en Quintana Roo, su modus operandi ha sido, solo en su caso, parasitario del PRI, aunque en este caso concreto si bien se sube a algunas posiciones queda prácticamente igual. Y NA, desgastado por su innegable vínculo con el oscurantismo magisterial, apuesta a no tener más problemas aunque tampoco gane nada en términos reales.

TRAS BAMBALINAS. MEADE CON “PRINDUSTRIALES”. El evento de Meade el pasado martes en el Club de Industriales resultó interesante. La audiencia fue un raro cóctel de empresarios y priistas de todas las especies que coexistieron armónicamente. La tónica del dialogo fue buena por abierta, aunque las preguntas dejaron mucho que desear. El precandidato respondió claro, preparado, estructurado y agradable. El homenaje a Juan Arturo Torres Landa oportuno y más que merecido. El Pollo es uno de esos escasos eslabones entre el empresariado y el priísmo que son respetados y reconocidos en ambos frentes. Su mensaje fue contundente al afirmar que los grandes retos son: inseguridad, corrupción e impunidad. Luego Pablo Martinez agregaría, con harta razón, a la pobreza. Nos gustó la manera franca con la que se dirigió Gerardo Vázquez Mellado al precandidato. Los encuentros de quienes nos buscan gobernar con los ciudadanos deben de ser más para escuchar que para ser escuchados, y muchas veces no les expresamos lo que verdaderamente pensamos. Y eso, sin duda, verdaderamente los nutriría. Finalmente, destacó y levantó más de una ceja tricolor la afectuosa cercanía del buen Ernesto Luque con Meade. Por otro lado, de malos a pésimos los encuentros que le armaron a Meade en La Mariposa. No sean gachos y no malgasten así el valioso tiempo del precandidato.

Notario Público 19 de Querétaro.

ferortiz@notaria19qro.com

PRIMER ACTO. SIMBIOSIS POLÍTICA. En términos biológicos la simbiosis es la asociación de entes diferentes, y puede ser de diversos tipos dependiendo de las características de la relación que se establece entre los organismos involucrados o simbiontes. El mutualismo es una clase de simbiosis en la que se benefician todos los individuos participantes; la simbiosis comensalista es una en la que solamente se beneficia uno de los simbiontes, pero sin perjudicar al otro u otros; en la parasitaria hay un beneficiado pero en perjuicio del otro; y, en la sinecrosis, al final los simbiontes se destruyen recíprocamente. Resulta interesante tratar de ubicar en base a esta clasificación el tipo de comunidad que prevalece en las diversas alianzas que determinarán el futuro de la política mexicana. Cabe señalar como punto de partida que del régimen de partido hegemónico nos catapultamos súbitamente a uno en el que las ansias de pluralidad y el desprestigio de la política provocaron la pulverización de las preferencias. Esto ha obligado a las fuerzas políticas a contender electoralmente en forma coaligada para tener posibilidades de triunfo. Y para evitar controversias estériles limitemos nuestro ejercicio a la elección presidencial.

SEGUNDO ACTO. (1) MUTUALISTAS. Hoy nadie gana solo. Incluso Andrés Manuel López Obrador, el eterno y popular candidato que podrá caer bien o mal pero es probablemente el político “libra por libra” más popular de México, tuvo que sumar para ser competitivo. De esta manera construyó la coalición “Juntos Haremos Historia” en la que participan su partido - literalmente hablando - Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), Partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social (PES). Esta simbiosis parece caer en el mutualismo, ya que todos salen beneficiados. MORENA suma sin alterar un ápice su ruta, puesto que sus socios electorales no tienen derecho de voz y mucho menos de voto en las decisiones importantes ni tampoco en las irrelevantes; mientras que para los chiquis la certeza de mantener el registro, el impulso en proyección y estructura que les pueda dar subirse a la campaña de López Obrador y colar algunos militantes en cargos de elección o públicos es oro molido. (2) SINECROSIS. Por su parte, la alianza Por México al Frente, también conocida como Frente Ciudadano por México, que agrupa al Partido Acción Nacional (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD) - o lo que queda de él - y a Movimiento Ciudadano, parece ser una sinecrosis, esto es, una clase de simbiosis en la que las especies terminarán por destruirse recíprocamente. Por un lado, las diferencias ideológicas entre ellos, especialmente entre PAN y PRD, hacen imposible que se formulen postulados claros. Esto obliga a su virtual candidato, el panista queretano Ricardo Anaya, a pasarse el tiempo en un especie de Mexico´s Got Talent en el que canta, habla en inglés o francés, o bien descalificando oponentes o posteando imágenes de padre ejemplar. Si esa va a ser la tónica de aquí a julio, o sea durante larguísimos 6 meses, el desgaste va a ser mucho. Mientras tanto, no ha logrado la urgente operación cicatriz que necesita el PAN y, pese a las fotos y dichos, cada día se le ve más lejos de los liderazgos históricos y de los gobernadores de Acción Nacional. Acaba de renunciar al PAN el senador Javier Lozano, de suyo temperamental e irreverente, pero ¿será el único? El PRD ya no ve lo duro sino lo tupido. No supieron ni como se los mareó el PAN, su estructura se desquebraja, su militancia enflaca y su declive en la Ciudad de México equivaldría a su caída de Constantinopla. Parece que serán los más afectados del fracaso del lance frentista. Movimiento Ciudadano venia construyendo opciones inteligentes con tiros de precisión, como en Jalisco donde gobiernan buena parte de la zona metropolitana de Guadalajara. Pero quizá la edad hizo que le ganaran las ganas a Dante Delgado y está apostando todo a una carta. Hasta hace unos meses parecía que iría con AMLO y súbitamente cambio de color su apuesta. El problema es que si el Frente no gana podrían perder en una mano lo construido en mucho tiempo. (3) COMENSALISTA. La apuesta oficial fue inteligentemente realista. José Antonio Meade es la única opción competitiva del Partido Revolucionario Institucional (PRI). La coalición con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (NA) es para no competir como PRI. Es de tal magnitud el desgaste de la marca que ir sin alianza sería casi un suicidio político. El costo ya es lo de menos. En este sentido, resulta obvia la naturaleza comensalista de esta simbiosis. El PRI necesitaba no ser el PRI. Por otro lado, por su origen y gestión familiar el PVEM está igual o peor visto que el PRI, con algunos espacios interesantes como Chiapas o el Municipio de Benito Juárez en Quintana Roo, su modus operandi ha sido, solo en su caso, parasitario del PRI, aunque en este caso concreto si bien se sube a algunas posiciones queda prácticamente igual. Y NA, desgastado por su innegable vínculo con el oscurantismo magisterial, apuesta a no tener más problemas aunque tampoco gane nada en términos reales.

TRAS BAMBALINAS. MEADE CON “PRINDUSTRIALES”. El evento de Meade el pasado martes en el Club de Industriales resultó interesante. La audiencia fue un raro cóctel de empresarios y priistas de todas las especies que coexistieron armónicamente. La tónica del dialogo fue buena por abierta, aunque las preguntas dejaron mucho que desear. El precandidato respondió claro, preparado, estructurado y agradable. El homenaje a Juan Arturo Torres Landa oportuno y más que merecido. El Pollo es uno de esos escasos eslabones entre el empresariado y el priísmo que son respetados y reconocidos en ambos frentes. Su mensaje fue contundente al afirmar que los grandes retos son: inseguridad, corrupción e impunidad. Luego Pablo Martinez agregaría, con harta razón, a la pobreza. Nos gustó la manera franca con la que se dirigió Gerardo Vázquez Mellado al precandidato. Los encuentros de quienes nos buscan gobernar con los ciudadanos deben de ser más para escuchar que para ser escuchados, y muchas veces no les expresamos lo que verdaderamente pensamos. Y eso, sin duda, verdaderamente los nutriría. Finalmente, destacó y levantó más de una ceja tricolor la afectuosa cercanía del buen Ernesto Luque con Meade. Por otro lado, de malos a pésimos los encuentros que le armaron a Meade en La Mariposa. No sean gachos y no malgasten así el valioso tiempo del precandidato.

Notario Público 19 de Querétaro.

ferortiz@notaria19qro.com

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