/ jueves 13 de junio de 2024

El toque femenino | Mi padre y el pastel más delicioso del mundo 


El tercer domingo de junio de cada año celebramos la dicha de tener un padre, y sabemos que padre no es solo el que engendra, el que nos dió la vida, existen muchos tipos de padres; los presentes, los presentes ausentes, los ausentes o los putativos pero al final de cuentas el que nos deja una huella profunda de amor es ese hombre que nos forma, nos guía y acompaña durante nuestra vida en las etapas más bonitas, duras, felices y en las de mayor aprendizaje, con sus consejos, con su ejemplo o simplemente con su escucha y compañía.

Estoy segura de que todos conservamos recuerdos de momentos vividos con nuestro padre que atesoramos en lo mas profundo de nuestro corazón, yo tengo varios pero hay uno en especial que hoy les quiero compartir:

Estaría yo por cumplir 10 años cuando mi mamá y sus hermanas decidieron llevar a los primos a patinar, en esa época los patines estaban de moda, cuando llegamos al parque a la cita familiar noté que mis primas mayores cuchicheaban y como siempre las primas grandes excluye un poco a las pequeñas, yo intentaba descifrar su secreto, las veía muy sonrientes y por más que preguntaba no me hacían caso.

Horas más tarde descubrí que el famoso secreto era que irían al concierto de Miguel Bosé y aunque yo era pequeña para ellas, el también era mi artista favorito pero por más que rogué no estaba invitada ni fui requerida para tan importante ocasión.

Llegamos a casa y me dormí muy triste, ese dolor continuó al día siguiente, al llegar la tarde encendí el televisor y apareció el presentador del programa dominical más famoso; Raúl Velasco, anunciando que transmitiría en vivo el concierto de Miguel Bosé, me senté en el piso frente al televisor y cuando mi papá llegó de trabajar y me vió sentada en el suelo, me preguntó, ¿qué tienes Nananati?, yo volteé a verlo, no aguante más y comencé a llorar mientras le contaba entre sollozo y sollozo la manera en que me habían discriminado la tarde anterior. El se puso rojo y enojado le dijo a mamá con tono enérgico: Rosa María ¿cómo permites que le hagan daño a la niña, dame su abrigo; me tomó del brazo me levantó rápidamente, le arrebató el abrigo de las manos a mi mamá y bajamos corriendo o casi volando las escaleras, tomó un taxi y le dijo: al teatro de la ciudad lo más rápido que pueda.

Cuando llegamos pidió dos boletos, hasta adelante, justo enfrente de Miguel Bosé, el taquillero le dijo, si tengo los boletos pero faltan 15 minutos para que termine el concierto, no vale la pena, si quiere se los doy para el próximo miércoles 15 de febrero, al escucharlo me sentí súper feliz, ese día era mi cumpleaños, ¡que gran regalo!

Mi papá pagó los boletos y me dijo: bueno mientras te invito un pastel en el Sanborns de los azulejos, ya sentados pedí un refresco de cola y un pastel de moka, de verdad un pastel delicioso en una tarde preciosa.

El 15 de febrero llegamos al teatro mi mamá y yo, mi papá trabajaba y no me pudo llevar, en efecto tuvimos los mejores lugares, fue un gran concierto del que recuerdo especialmente la canción “Te Diré” que me recordó mucho a mi papá que cada noche inventaba un cuento para mí.

Al salir le dije a mi mamá, vamos al mismo restaurante al que me llevó mi papá el domingo, quiero un pastel igual, cuando la mesera vestida con falda larga blanca y delantal de colores me llevó mi ansiado pastel, resultó que no era el mismo, debe haber un error este no es mi pastel de Moka dije, la mesera amablemente me mostró todos los pasteles que tenía y no, no estaba el que yo había comido el domingo.

Desde ese día y hasta la fecha cada que voy a ese restaurante pido el mismo pastel de moka con la esperanza de volver a probar el pastel más delicioso del mundo el que comí únicamente con mi papá en la víspera de mi cumpleaños número 10.

A los que están, a los que se adelantaron y a los que serán “Feliz día del Padre” y para el mío, hasta el cielo, un beso con sabor a Moka.



El tercer domingo de junio de cada año celebramos la dicha de tener un padre, y sabemos que padre no es solo el que engendra, el que nos dió la vida, existen muchos tipos de padres; los presentes, los presentes ausentes, los ausentes o los putativos pero al final de cuentas el que nos deja una huella profunda de amor es ese hombre que nos forma, nos guía y acompaña durante nuestra vida en las etapas más bonitas, duras, felices y en las de mayor aprendizaje, con sus consejos, con su ejemplo o simplemente con su escucha y compañía.

Estoy segura de que todos conservamos recuerdos de momentos vividos con nuestro padre que atesoramos en lo mas profundo de nuestro corazón, yo tengo varios pero hay uno en especial que hoy les quiero compartir:

Estaría yo por cumplir 10 años cuando mi mamá y sus hermanas decidieron llevar a los primos a patinar, en esa época los patines estaban de moda, cuando llegamos al parque a la cita familiar noté que mis primas mayores cuchicheaban y como siempre las primas grandes excluye un poco a las pequeñas, yo intentaba descifrar su secreto, las veía muy sonrientes y por más que preguntaba no me hacían caso.

Horas más tarde descubrí que el famoso secreto era que irían al concierto de Miguel Bosé y aunque yo era pequeña para ellas, el también era mi artista favorito pero por más que rogué no estaba invitada ni fui requerida para tan importante ocasión.

Llegamos a casa y me dormí muy triste, ese dolor continuó al día siguiente, al llegar la tarde encendí el televisor y apareció el presentador del programa dominical más famoso; Raúl Velasco, anunciando que transmitiría en vivo el concierto de Miguel Bosé, me senté en el piso frente al televisor y cuando mi papá llegó de trabajar y me vió sentada en el suelo, me preguntó, ¿qué tienes Nananati?, yo volteé a verlo, no aguante más y comencé a llorar mientras le contaba entre sollozo y sollozo la manera en que me habían discriminado la tarde anterior. El se puso rojo y enojado le dijo a mamá con tono enérgico: Rosa María ¿cómo permites que le hagan daño a la niña, dame su abrigo; me tomó del brazo me levantó rápidamente, le arrebató el abrigo de las manos a mi mamá y bajamos corriendo o casi volando las escaleras, tomó un taxi y le dijo: al teatro de la ciudad lo más rápido que pueda.

Cuando llegamos pidió dos boletos, hasta adelante, justo enfrente de Miguel Bosé, el taquillero le dijo, si tengo los boletos pero faltan 15 minutos para que termine el concierto, no vale la pena, si quiere se los doy para el próximo miércoles 15 de febrero, al escucharlo me sentí súper feliz, ese día era mi cumpleaños, ¡que gran regalo!

Mi papá pagó los boletos y me dijo: bueno mientras te invito un pastel en el Sanborns de los azulejos, ya sentados pedí un refresco de cola y un pastel de moka, de verdad un pastel delicioso en una tarde preciosa.

El 15 de febrero llegamos al teatro mi mamá y yo, mi papá trabajaba y no me pudo llevar, en efecto tuvimos los mejores lugares, fue un gran concierto del que recuerdo especialmente la canción “Te Diré” que me recordó mucho a mi papá que cada noche inventaba un cuento para mí.

Al salir le dije a mi mamá, vamos al mismo restaurante al que me llevó mi papá el domingo, quiero un pastel igual, cuando la mesera vestida con falda larga blanca y delantal de colores me llevó mi ansiado pastel, resultó que no era el mismo, debe haber un error este no es mi pastel de Moka dije, la mesera amablemente me mostró todos los pasteles que tenía y no, no estaba el que yo había comido el domingo.

Desde ese día y hasta la fecha cada que voy a ese restaurante pido el mismo pastel de moka con la esperanza de volver a probar el pastel más delicioso del mundo el que comí únicamente con mi papá en la víspera de mi cumpleaños número 10.

A los que están, a los que se adelantaron y a los que serán “Feliz día del Padre” y para el mío, hasta el cielo, un beso con sabor a Moka.