/ viernes 7 de febrero de 2020

Humanitas: arte y pasión

Enki el antiguo dios sumerio, señor de las profundidades de la tierra, de los acuíferos y de la sabiduría, fue quien dotó a la humanidad de las artes, oficios, y las técnicas para desarrollar la agricultura. En esta tradición mitológica, la diosa Inanna, diosa sumeria de la belleza, el amor, el deseo, el sexo, la fertilidad, el poder político y la guerra, le robó al dios Enki cuando estaba ebrio, la escritura para entregársela a los hombres.

Enki fue un dios muy poderoso, en la mitología babilónica se le conoció también como Ea, señor de las aguas profundas. Se dice que vive en el Apsu, lugar profundo, subterráneo de donde fluyen las aguas primordiales.

Enki también fue llamado Nudimmud que significa el hacedor., el señor que hace. En Mesopotamia se le conoció con el nombre y el calificativo de Enki Nudimmud, incluso es mencionado en el poema épico Enuma Elish, epopeya en la que se narra la creación del mundo y de los hombres, en donde Enki es uno de los tres dioses más poderosos en la cultura del Valle del Éufrates y el Tigris.

Existe otro texto antiguo llamado Atrahasis, inscrito en escritura cuneiforme sobre tablillas de arcilla, que narra las aventuras de Utnapishtin, un personaje que sobrevive al diluvio mesopotámico. Es una figura muy parecida a Noé, posiblemente los textos judaicos fueron influenciados durante el cautiverio en Babilonia por esta geogonía. También el anciano Utnapishtin aparece en el poema sumerio de Gilgamesh héroe y rey de Uruk hacia el año 2750 a.C. quien, por consejo del viejo, va en busca de la inmortalidad después de la muerte de su amigo y compañero de aventuras Enkidu. Cuando Gilgamesh sufre la muerte de su querido amigo, decide buscar la inmortalidad, el anciano le ha indicado que debe de buscar una planta muy parecida a la mandrágora y solo comiéndola será inmortal.

Las aventuras de Gilgamesh son extraordinarias cuando va en busca de la preciada planta, al final de recorrer los cuatro puntos cardinales la encuentra. Se detiene a descansar, la observa deteniéndola entre sus dedos, cuando de pronto una serpiente se la arrebata y el héroe pierde la inmortalidad. Se creía que por eso las serpientes cambian de piel y no mueren porque conocen la planta de la inmortalidad.

En la mitología griega existió al mítico Jardín de las Hespérides un paradisiaco jardín, en el que las Hespérides, hijas de Atlas, custodiaban las manzanas de oro que crecían en los árboles y otorgaban la inmortalidad.

De acuerdo a la tradición perdimos el Paraíso a causa de una serpiente y una manzana para convertirnos en humanos.

bobiglez@gmail.com

Enki el antiguo dios sumerio, señor de las profundidades de la tierra, de los acuíferos y de la sabiduría, fue quien dotó a la humanidad de las artes, oficios, y las técnicas para desarrollar la agricultura. En esta tradición mitológica, la diosa Inanna, diosa sumeria de la belleza, el amor, el deseo, el sexo, la fertilidad, el poder político y la guerra, le robó al dios Enki cuando estaba ebrio, la escritura para entregársela a los hombres.

Enki fue un dios muy poderoso, en la mitología babilónica se le conoció también como Ea, señor de las aguas profundas. Se dice que vive en el Apsu, lugar profundo, subterráneo de donde fluyen las aguas primordiales.

Enki también fue llamado Nudimmud que significa el hacedor., el señor que hace. En Mesopotamia se le conoció con el nombre y el calificativo de Enki Nudimmud, incluso es mencionado en el poema épico Enuma Elish, epopeya en la que se narra la creación del mundo y de los hombres, en donde Enki es uno de los tres dioses más poderosos en la cultura del Valle del Éufrates y el Tigris.

Existe otro texto antiguo llamado Atrahasis, inscrito en escritura cuneiforme sobre tablillas de arcilla, que narra las aventuras de Utnapishtin, un personaje que sobrevive al diluvio mesopotámico. Es una figura muy parecida a Noé, posiblemente los textos judaicos fueron influenciados durante el cautiverio en Babilonia por esta geogonía. También el anciano Utnapishtin aparece en el poema sumerio de Gilgamesh héroe y rey de Uruk hacia el año 2750 a.C. quien, por consejo del viejo, va en busca de la inmortalidad después de la muerte de su amigo y compañero de aventuras Enkidu. Cuando Gilgamesh sufre la muerte de su querido amigo, decide buscar la inmortalidad, el anciano le ha indicado que debe de buscar una planta muy parecida a la mandrágora y solo comiéndola será inmortal.

Las aventuras de Gilgamesh son extraordinarias cuando va en busca de la preciada planta, al final de recorrer los cuatro puntos cardinales la encuentra. Se detiene a descansar, la observa deteniéndola entre sus dedos, cuando de pronto una serpiente se la arrebata y el héroe pierde la inmortalidad. Se creía que por eso las serpientes cambian de piel y no mueren porque conocen la planta de la inmortalidad.

En la mitología griega existió al mítico Jardín de las Hespérides un paradisiaco jardín, en el que las Hespérides, hijas de Atlas, custodiaban las manzanas de oro que crecían en los árboles y otorgaban la inmortalidad.

De acuerdo a la tradición perdimos el Paraíso a causa de una serpiente y una manzana para convertirnos en humanos.

bobiglez@gmail.com

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