/ viernes 10 de diciembre de 2021

Humanitas. Arte y pasión


Corría el año de 1767, cuando llegó a la Nueva España el ilustrado Don Francisco Xavier de Sarría, fundador de la Real Lotería de la Nueva España, lo que actualmente es la “Lotería Nacional”. Curiosamente en ese mismo año se llevó a cabo la expulsión de los jesuitas del reino de España y por supuesto de la Nueva España. La orden de la Compañía de Jesús fue fundada por Ignacio de Loyola y Francisco Javier, y aprobada por el papa Paulo III en 1540. Tenía como fundamentos “la salvación y perfección de los prójimos”. Los jesuitas se instalaron en la ciudad de México en 1572 y luego de recibir unos predios cerca del Palacio de gobierno, se asentaron y construyeron el Colegio Real de San Ildefonso, espacio que se ha dedicado a la educación pública y actualmente museo.

La expulsión de los jesuitas del reino español fue un duro golpe a su proyecto educativo, estuvo relacionada con el “motín de Esquilache” de marzo de 1766, del que ahora no comentaremos, solo que luego de estas revueltas disfrazadas de prohibiciones de moda y lucha de poder, había intereses del clero regular, secular y las órdenes religiosas, además de los conflictos con jesuitas en las posesiones en América de otros reinos como Portugal y Francia, hicieron que el rey Carlos III tomara la decisión de la expulsión.

En la Nueva España en 1771 se llevó a cabo el primer sorteo de la Real Lotería el 13 de mayo. Ese mismo año fue nombrado Virrey Antonio María de Bucareli. Para 1779 se le acusa de malversación de fondos a Francisco Xavier de Sarría quien va a prisión por el desfalco de más de 25 mil pesos. Se descubrió que compró una hacienda en Texcoco. Más tarde, sus influencias hicieron que el rey interviniera liberándolo de la cárcel para que su proceso lo llevara en libertad y recibiendo un sueldo. (algo parecido a lo que vemos hoy)

Pero algo extraordinario y positivo fue la fundación de la Real Academia de San Carlos de la Nueva España en 1785, una escuela para cultivar las artes y que tuvo a destacados artistas como Manuel Tolsa en la dirección de escultura y arquitectura.

En 1787 la Real Lotería le concedió a la Congregación de San Felipe Neri de Querétaro, la “facultad y permiso de rifar dinero. Más tarde el virrey Revillagigedo pidió al rey que se suspendieran todas las rifas que beneficiaban al clero a excepción de las que eran para la enseñanza y hospicio de pobres”. Desde su inicio el siglo XIX fue muy dinámico en la Nueva España, podemos hablar de la llegada del sabio explorador el Barón Alejandro von Humboldt a Acapulco en 1803, quien visitó la Academia y quedó sorprendido por la belleza de sus yesos y la noble actividad que realizaban decenas de jóvenes en los salones de arte. Más tarde con la revolución de Independencia de 1810, la Academia entró en una crisis que duró varias décadas.

Fue hasta 1843 cuando el presidente Antonio López de santa Anna emitió un decreto para conceder apoyo a la Academia que en ese entonces estaba en ruinas. El gobierno cedió la renta de la quebrada Lotería a la Academia de san Carlos, revitalizando sus actividades dedicadas a las nobles artes a partir del 16 de octubre del mismo año. La junta de gobierno formada por destacados y poderosos miembros de la sociedad como Francisco J. Echeverría y Bernardo Couto, le dieron un giro extraordinario a la administración de la Lotería y generaron recursos dándole un gran impulso a la enseñanza y remodelación del edificio de la Academia y a sus galerías para museo. Además de otorgar becas a estudiantes, trajeron a destacados maestros europeos.

Durante la Guerra de Reforma empezaron los problemas económicos, hasta que en 1861 el presidente Juárez suspendió el beneficio de los sorteos de la Lotería en favor de la Academia de artes.


bobiglez@gmail.com Dixi.


Corría el año de 1767, cuando llegó a la Nueva España el ilustrado Don Francisco Xavier de Sarría, fundador de la Real Lotería de la Nueva España, lo que actualmente es la “Lotería Nacional”. Curiosamente en ese mismo año se llevó a cabo la expulsión de los jesuitas del reino de España y por supuesto de la Nueva España. La orden de la Compañía de Jesús fue fundada por Ignacio de Loyola y Francisco Javier, y aprobada por el papa Paulo III en 1540. Tenía como fundamentos “la salvación y perfección de los prójimos”. Los jesuitas se instalaron en la ciudad de México en 1572 y luego de recibir unos predios cerca del Palacio de gobierno, se asentaron y construyeron el Colegio Real de San Ildefonso, espacio que se ha dedicado a la educación pública y actualmente museo.

La expulsión de los jesuitas del reino español fue un duro golpe a su proyecto educativo, estuvo relacionada con el “motín de Esquilache” de marzo de 1766, del que ahora no comentaremos, solo que luego de estas revueltas disfrazadas de prohibiciones de moda y lucha de poder, había intereses del clero regular, secular y las órdenes religiosas, además de los conflictos con jesuitas en las posesiones en América de otros reinos como Portugal y Francia, hicieron que el rey Carlos III tomara la decisión de la expulsión.

En la Nueva España en 1771 se llevó a cabo el primer sorteo de la Real Lotería el 13 de mayo. Ese mismo año fue nombrado Virrey Antonio María de Bucareli. Para 1779 se le acusa de malversación de fondos a Francisco Xavier de Sarría quien va a prisión por el desfalco de más de 25 mil pesos. Se descubrió que compró una hacienda en Texcoco. Más tarde, sus influencias hicieron que el rey interviniera liberándolo de la cárcel para que su proceso lo llevara en libertad y recibiendo un sueldo. (algo parecido a lo que vemos hoy)

Pero algo extraordinario y positivo fue la fundación de la Real Academia de San Carlos de la Nueva España en 1785, una escuela para cultivar las artes y que tuvo a destacados artistas como Manuel Tolsa en la dirección de escultura y arquitectura.

En 1787 la Real Lotería le concedió a la Congregación de San Felipe Neri de Querétaro, la “facultad y permiso de rifar dinero. Más tarde el virrey Revillagigedo pidió al rey que se suspendieran todas las rifas que beneficiaban al clero a excepción de las que eran para la enseñanza y hospicio de pobres”. Desde su inicio el siglo XIX fue muy dinámico en la Nueva España, podemos hablar de la llegada del sabio explorador el Barón Alejandro von Humboldt a Acapulco en 1803, quien visitó la Academia y quedó sorprendido por la belleza de sus yesos y la noble actividad que realizaban decenas de jóvenes en los salones de arte. Más tarde con la revolución de Independencia de 1810, la Academia entró en una crisis que duró varias décadas.

Fue hasta 1843 cuando el presidente Antonio López de santa Anna emitió un decreto para conceder apoyo a la Academia que en ese entonces estaba en ruinas. El gobierno cedió la renta de la quebrada Lotería a la Academia de san Carlos, revitalizando sus actividades dedicadas a las nobles artes a partir del 16 de octubre del mismo año. La junta de gobierno formada por destacados y poderosos miembros de la sociedad como Francisco J. Echeverría y Bernardo Couto, le dieron un giro extraordinario a la administración de la Lotería y generaron recursos dándole un gran impulso a la enseñanza y remodelación del edificio de la Academia y a sus galerías para museo. Además de otorgar becas a estudiantes, trajeron a destacados maestros europeos.

Durante la Guerra de Reforma empezaron los problemas económicos, hasta que en 1861 el presidente Juárez suspendió el beneficio de los sorteos de la Lotería en favor de la Academia de artes.


bobiglez@gmail.com Dixi.

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