/ miércoles 18 de diciembre de 2019

Sólo para villamelones

La Navidad en Querétaro se distingue, entre otras tradiciones, por su corrida de toros. Desde hace muchísimos años, cada veinticinco de diciembre, los queretanos tienen por costumbre asistir a presenciar un festejo taurino. Lo hicieron el la Plaza de Toros Colón, allá en las inmediaciones de la Alameda Hidalgo, incluso acudieron al coso improvisado, una vez derruida esa plaza, en la esquina de la Parroquia de Santiago, y lo hacen, desde 1963, en la bella plaza Santa María.

Si bien existen otras tradiciones navideñas más añejas, Querétaro tiene en su corrida de toros una de las costumbres más enraizadas, a pesar del crecimiento de la ciudad y de la llegada de muchas otras formas de celebrar la Navidad.

Este año, la tradicional corrida tendrá un contenido distinto, pues la empresa ha apostado por nombres distantes a los que, comúnmente, se ven en los carteles de las plazas y ferias taurinas del país. Un rejoneador, anunciado como el más espectacular del mundo, Andy Cartagena; un torero especialista en las llamadas corridas duras españolas, Fernando Robleño; un queretano de madura carrera y lucha eterna, Luis Manuel Pérez, El Canelo; y un joven matador mexicano, abriéndose paso a fuerza de triunfos, Leo Valadez.

Se trata pues de un cartel distinto, novedoso.

Sobre todo, por Robleño, el serio torero madrileño que, en su tierra, tanto en Las Ventas como en otras plazas de la comunidad de la capital española, ha tenido una larga trayectoria, acaso no suficientemente valorada por la afición española. Se trata de un diestro poderoso, valiente, de calidad seca y convincente, que prácticamente no ha sido visto en nuestro país.

Y también, claro está, por la oportunidad que se brinda en su tierra a El Canelo, torero de lucha y de una evidente convicción que lo ha llevado a hacer campañas en Sudamérica y superar alguna cornada de grandes dimensiones. Justo al iniciar este año, El Canelo tuvo la oportunidad de pisar la plaza Santa María en un cartel de queretanos requeridos de oportunidades, y al salir de un par de banderillas de su primer enemigo, sufrió un achuchón que le provocó una fractura a la altura de uno de sus codos. Terrible percance que le llevó casi un año de recuperación, justo para asumir su compromiso decembrino.

La corrida navideña de Querétaro pues, tendrá este año un sabor distinto. Habrá que ver a Cartagena y su espectacular cuadra de caballos, y a ese buen torero que es el hidrocálido Leo Valadez, pero, sobre todo, habrá que descubrir a un torero que tanto lo merece, como Robleño, y apostar a la nueva etapa de un torero tan sufrido y constante como ha sido El Canelo.

La Navidad en Querétaro se distingue, entre otras tradiciones, por su corrida de toros. Desde hace muchísimos años, cada veinticinco de diciembre, los queretanos tienen por costumbre asistir a presenciar un festejo taurino. Lo hicieron el la Plaza de Toros Colón, allá en las inmediaciones de la Alameda Hidalgo, incluso acudieron al coso improvisado, una vez derruida esa plaza, en la esquina de la Parroquia de Santiago, y lo hacen, desde 1963, en la bella plaza Santa María.

Si bien existen otras tradiciones navideñas más añejas, Querétaro tiene en su corrida de toros una de las costumbres más enraizadas, a pesar del crecimiento de la ciudad y de la llegada de muchas otras formas de celebrar la Navidad.

Este año, la tradicional corrida tendrá un contenido distinto, pues la empresa ha apostado por nombres distantes a los que, comúnmente, se ven en los carteles de las plazas y ferias taurinas del país. Un rejoneador, anunciado como el más espectacular del mundo, Andy Cartagena; un torero especialista en las llamadas corridas duras españolas, Fernando Robleño; un queretano de madura carrera y lucha eterna, Luis Manuel Pérez, El Canelo; y un joven matador mexicano, abriéndose paso a fuerza de triunfos, Leo Valadez.

Se trata pues de un cartel distinto, novedoso.

Sobre todo, por Robleño, el serio torero madrileño que, en su tierra, tanto en Las Ventas como en otras plazas de la comunidad de la capital española, ha tenido una larga trayectoria, acaso no suficientemente valorada por la afición española. Se trata de un diestro poderoso, valiente, de calidad seca y convincente, que prácticamente no ha sido visto en nuestro país.

Y también, claro está, por la oportunidad que se brinda en su tierra a El Canelo, torero de lucha y de una evidente convicción que lo ha llevado a hacer campañas en Sudamérica y superar alguna cornada de grandes dimensiones. Justo al iniciar este año, El Canelo tuvo la oportunidad de pisar la plaza Santa María en un cartel de queretanos requeridos de oportunidades, y al salir de un par de banderillas de su primer enemigo, sufrió un achuchón que le provocó una fractura a la altura de uno de sus codos. Terrible percance que le llevó casi un año de recuperación, justo para asumir su compromiso decembrino.

La corrida navideña de Querétaro pues, tendrá este año un sabor distinto. Habrá que ver a Cartagena y su espectacular cuadra de caballos, y a ese buen torero que es el hidrocálido Leo Valadez, pero, sobre todo, habrá que descubrir a un torero que tanto lo merece, como Robleño, y apostar a la nueva etapa de un torero tan sufrido y constante como ha sido El Canelo.

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