/ miércoles 18 de noviembre de 2020

Sólo para villamelones

Se llama Marco Pérez, y apenas tiene doce años.

A los nueve ya se dio a conocer en la plaza de Ávila, y desde entonces ha dejado sorprendido a todo aquel que lo ha visto plantado frente a alguna becerra, o algún novillo, ya sea en un ruedo de tientas o en una plaza de toros.

Alumno distinguidísimo de la Escuela Taurina de Salamanca, el joven aspirante a torero es ahora apoderado por quien fuera excelente matador de toros francés Juan Bautista, y es considerado, a decir de los expertos, la más firme promesa del toreo español. Eso, claro está, si no lo quieren exprimir antes de tiempo.

Las repercusiones de aquella su presentación pública en Ávila no se limitaron a alabar su forma de interpretar el llamado "arte de Cúchares", y lo extraordinariamente bien que lo hacía a su corta edad, sino también a la prudencia de hacer torear, en un acto público de beneficencia como fue ese, a un niño, recordando que se ha establecido legalmente los catorce años como la edad mínima requerida para dedicarse a tan peligros profesión.

Los animalistas, por supuesto, han puesto el grito en el cielo, poniendo a los padres del joven aspirante de ejemplo de mala educación, al fomentar primero el toreo a su hijo, y luego al permitir que éste se enfrente a un animal de lidia. Toreros profesionales, en cambio, se han decantado por los elogios para el jovencito, como es el caso de El Juli, que ha dicho de él: "Es un caso extraordinario de precocidad y concepto auténtico del toreo bueno".

Por su parte, el propio Marco ha asegurado que el toreo es su vocación y lo que más le llena. "Mi sueño es poder ser, algún día, figura del toreo. El toreo es mi vida y me hace feliz".

El tema del controvertido niño torero ha salido de nuevo a cuento porque han circulado en redes sociales fotografías de él toreando con la muleta a una res de tamaño muy respetable y características, atendiendo a la forma en que humilla, muy buenas para su lida. Marco está pegando, en la fotografías, redondos con la muleta de una profundidad excelsa, como si de una figura se tratara. A juzgar por las imágenes, todo lo que se habla de sus cualidades toreras es rotundamente cierto.

Así, lo que para unos es motivo de preocupación y crítica, para otros lo es de esperanza y optimismo.

Sea como fuere, hay que grabarse el nombre de Marco Pérez; no tardaremos mucho en saber de él en los circuitos novilleriles europeo.

Se llama Marco Pérez, y apenas tiene doce años.

A los nueve ya se dio a conocer en la plaza de Ávila, y desde entonces ha dejado sorprendido a todo aquel que lo ha visto plantado frente a alguna becerra, o algún novillo, ya sea en un ruedo de tientas o en una plaza de toros.

Alumno distinguidísimo de la Escuela Taurina de Salamanca, el joven aspirante a torero es ahora apoderado por quien fuera excelente matador de toros francés Juan Bautista, y es considerado, a decir de los expertos, la más firme promesa del toreo español. Eso, claro está, si no lo quieren exprimir antes de tiempo.

Las repercusiones de aquella su presentación pública en Ávila no se limitaron a alabar su forma de interpretar el llamado "arte de Cúchares", y lo extraordinariamente bien que lo hacía a su corta edad, sino también a la prudencia de hacer torear, en un acto público de beneficencia como fue ese, a un niño, recordando que se ha establecido legalmente los catorce años como la edad mínima requerida para dedicarse a tan peligros profesión.

Los animalistas, por supuesto, han puesto el grito en el cielo, poniendo a los padres del joven aspirante de ejemplo de mala educación, al fomentar primero el toreo a su hijo, y luego al permitir que éste se enfrente a un animal de lidia. Toreros profesionales, en cambio, se han decantado por los elogios para el jovencito, como es el caso de El Juli, que ha dicho de él: "Es un caso extraordinario de precocidad y concepto auténtico del toreo bueno".

Por su parte, el propio Marco ha asegurado que el toreo es su vocación y lo que más le llena. "Mi sueño es poder ser, algún día, figura del toreo. El toreo es mi vida y me hace feliz".

El tema del controvertido niño torero ha salido de nuevo a cuento porque han circulado en redes sociales fotografías de él toreando con la muleta a una res de tamaño muy respetable y características, atendiendo a la forma en que humilla, muy buenas para su lida. Marco está pegando, en la fotografías, redondos con la muleta de una profundidad excelsa, como si de una figura se tratara. A juzgar por las imágenes, todo lo que se habla de sus cualidades toreras es rotundamente cierto.

Así, lo que para unos es motivo de preocupación y crítica, para otros lo es de esperanza y optimismo.

Sea como fuere, hay que grabarse el nombre de Marco Pérez; no tardaremos mucho en saber de él en los circuitos novilleriles europeo.

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