/ miércoles 4 de septiembre de 2019

Sólo para villamelones - ¿Y Fonseca?

La pregunta cada vez es más obligada si atendemos a las exitosas presentaciones que este novillero michoacano ha tenido, esta temporada y la pasada, en España. El novillero ha salido por la puerta grande de casi todos los cosos en los que se ha presentado, ganó el año anterior el certamen “Camino a las Ventas” y ha debutado exitosamente con caballos. Digamos que dos temporadas europeas de ensueño que avizorarían un promisorio futuro.

Pero Isaac Fonseca no está en la atractiva terna de novilleros mexicanos, triunfadores de Europa, que se van a presentar, como en paquete, en varias plazas mexicanas este año, empezando por Juriquilla y Guadalajara: Diego San Román, Miguel Aguilar y Héctor Gutiérrez.

Y aunque insisto en que se trata de un cartel que todos queremos ver, pues está confeccionado con tres de los novilleros mexicanos más significativos del momento, a los que hemos visto poco o casi nada, a excepción, quizá, de Gutiérrez, que hasta tres tardes tuvo en el pasado periplo novilleril de la México, la ausencia de Fonseca en el paquete es evidente, pues si se tratara de triunfos, Isaac llevaría las de ganar.

Pero el negocio del toro se cocina con otros ingredientes que no necesariamente son los que nosotros pensaríamos de inicio. El buen torear, el triunfo recurrente, la constancia y la humildad, virtudes todas del michoacano, no son la sal y pimienta en la confección de carteles, sino los intereses comerciales de quienes mantienen, y mantendrán, el sartén por el mango.

Personalmente no tengo mayores dudas sobre el futuro taurino de San Román, de Aguilar y de Gutiérrez; creo que, si los toros y la suerte los acompaña, se convertirán en la nueva baraja taurina nacional. En ello trabajan arduamente, no sólo ellos mismos con su calidad y superación, sino los que ofician la lidia en los escritorios.

Y también, por el contrario, tengo razonables cuestionamientos sobre el futuro de Isaac Fonseca, un muchacho todo corazón, agallas, disciplina y sacrificio, al que nadie le ha regalado nada y que se está abriendo camino en la difícil profesión de torero. La desconfianza nace, precisamente, de esa su ausencia en los paquetes de la próxima temporada mexicana, lo que nada tiene que ver con su capacidad como profesional de los ruedos.

Habría que insistir con los empresarios taurinos mexicanos sobre la enorme necesidad de brindar oportunidades, no sólo a Fonseca, sino a otros muchos novilleros que por aquí hacen campaña y la merecen, como Sáenz, Ibelles, Gilio, o De Santiago, por solo mencionar a unos cuantos. Habría que convencerlos de que, al estupendo cartel de San Román, Aguilar y Gutiérrez, no le caería mal la competencia de los otros. Para beneficio, claro está, de la Fiesta y no de unos cuantos.

La pregunta cada vez es más obligada si atendemos a las exitosas presentaciones que este novillero michoacano ha tenido, esta temporada y la pasada, en España. El novillero ha salido por la puerta grande de casi todos los cosos en los que se ha presentado, ganó el año anterior el certamen “Camino a las Ventas” y ha debutado exitosamente con caballos. Digamos que dos temporadas europeas de ensueño que avizorarían un promisorio futuro.

Pero Isaac Fonseca no está en la atractiva terna de novilleros mexicanos, triunfadores de Europa, que se van a presentar, como en paquete, en varias plazas mexicanas este año, empezando por Juriquilla y Guadalajara: Diego San Román, Miguel Aguilar y Héctor Gutiérrez.

Y aunque insisto en que se trata de un cartel que todos queremos ver, pues está confeccionado con tres de los novilleros mexicanos más significativos del momento, a los que hemos visto poco o casi nada, a excepción, quizá, de Gutiérrez, que hasta tres tardes tuvo en el pasado periplo novilleril de la México, la ausencia de Fonseca en el paquete es evidente, pues si se tratara de triunfos, Isaac llevaría las de ganar.

Pero el negocio del toro se cocina con otros ingredientes que no necesariamente son los que nosotros pensaríamos de inicio. El buen torear, el triunfo recurrente, la constancia y la humildad, virtudes todas del michoacano, no son la sal y pimienta en la confección de carteles, sino los intereses comerciales de quienes mantienen, y mantendrán, el sartén por el mango.

Personalmente no tengo mayores dudas sobre el futuro taurino de San Román, de Aguilar y de Gutiérrez; creo que, si los toros y la suerte los acompaña, se convertirán en la nueva baraja taurina nacional. En ello trabajan arduamente, no sólo ellos mismos con su calidad y superación, sino los que ofician la lidia en los escritorios.

Y también, por el contrario, tengo razonables cuestionamientos sobre el futuro de Isaac Fonseca, un muchacho todo corazón, agallas, disciplina y sacrificio, al que nadie le ha regalado nada y que se está abriendo camino en la difícil profesión de torero. La desconfianza nace, precisamente, de esa su ausencia en los paquetes de la próxima temporada mexicana, lo que nada tiene que ver con su capacidad como profesional de los ruedos.

Habría que insistir con los empresarios taurinos mexicanos sobre la enorme necesidad de brindar oportunidades, no sólo a Fonseca, sino a otros muchos novilleros que por aquí hacen campaña y la merecen, como Sáenz, Ibelles, Gilio, o De Santiago, por solo mencionar a unos cuantos. Habría que convencerlos de que, al estupendo cartel de San Román, Aguilar y Gutiérrez, no le caería mal la competencia de los otros. Para beneficio, claro está, de la Fiesta y no de unos cuantos.

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