/ miércoles 18 de marzo de 2020

Una visión desde el Senado

Sin pánico, pero con responsabilidad, le ganaremos al coronavirus


Mucho se ha dicho y escrito alrededor del coronavirus o COVID-19 de acuerdo con la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el hecho es que se trata de una pandemia que debemos atender con eficacia, prudencia y solidaridad, conforme vaya manifestándose en nuestro país.

De acuerdo con la Secretaría de Salud del Gobierno Federal se tienen tres escenarios para atender la enfermedad: una inicial, que suelen ser decenas de casos, que considera pequeños brotes aislados que suelen ser importados (estatus en que nos encontramos actualmente); de propagación comunitaria, donde el virus se encuentra disperso en una zona localizada, siendo la transmisión en pequeños brotes comunitarios que suelen registrar cientos de casos; y de propagación amplia, con el virus disperso por todo el país, con miles de casos confirmados.

Debemos ser cuidados en la interacción social pues con los casos de coronavirus que se encuentran en México confirmados en varios lugares del territorio, para mitigar la dispersión de la enfermedad.

No obstante, nuestro principal enemigo no es esta dispersión, que con acciones preventivas y serenas podemos combatir, minimizando el riesgo de contagio con el simple resguardo de las personas y medidas sanitarias básicas; ni siquiera la propia enfermedad, que con cuidados adecuados en la mayoría de los casos solo manifestará sintomatología leve similar a la de un resfriado: sino el pánico que saturaría servicios médicos y agotaría provisiones de cualquier tipo cuando se manifieste en breve algún brote del virus; así como la desinformación, que no nos permita atender y/o distinguir adecuadamente casos reales de los que no lo son. Eso sí que incrementaría la probabilidad de que ciertos casos se agraven por falta de atención o exposición innecesaria a la enfermedad.

Lo más probable es que avancemos en breve a la segunda etapa de proliferación del virus, para la que debemos estar preparados, sin excesos que prioricen el bienestar individual sobre el social, tratándose esto último de una razón importante que debemos reflexionar.

Miren ustedes, el COVID-19 es principalmente un virus respiratorio que comienza infectando la garganta de las personas, entrando a nuestro cuerpo (por los ojos, boca o nariz) sujetándose de las células de la mucosa del fondo de la nariz y la garganta, por lo que se estima que el contagio se produce cuando aspiramos pequeñas gotas expulsadas a través de la tos o el estornudo de una persona infectada.

Y si no nos cae directamente, el virus puede sobrevivir algún período de tiempo en diversas superficies que nos podrían infectar si tenemos contacto con ellas, y después nos tocamos la cara, la boca o nos tallamos los ojos. De ahí la necesidad primaria de lavarnos constantemente las manos con agua y jabón, así como de usar geles desinfectantes o aerosoles para el ambiente.

Por lo que no tiene sentido hacernos de provisiones excesivas que limiten la provisión de terceras personas, pues lo que nos interesa es qué en cada hogar, cada persona, tenga acceso a productos sanitarios y desinfectantes, lo que minimizaría la propagación del virus ante la necesidad o urgencia de interacción social.

Los diferentes niveles de gobierno se encuentran realizando lo que a su alcance se encuentra para prepararnos ante la posible manifestación masiva del coronavirus en México, y como sociedad debemos hacer lo propio, seguir indicaciones oficiales y mantener ante todo la calma ante un evento que eventualmente deberá pasar.

Seamos especialmente atentos en cuidar a nuestros adultos mayores y personas sensibles, al tiempo que fortalezcamos en estos días la salud de nuestra familia, esa deberá ser nuestra prioridad. Finalmente, aprovechemos el resguardo que posiblemente tengamos que realizar para estrechar nuestros lazos afectivos, pues al final, como mexicanos y queretanos que somos, siempre habremos de ver lo bueno en la contingencia que más nos preocupe, es nuestra esencia, pues somos ejemplos de resiliencia.

En breve tendrán noticias de un servidor, pues quisiera participar responsablemente con alguna medida específica para incrementar, aunque sea un poco el bienestar de todos ustedes, permítanme mantenerme en contacto a través de mis redes sociales. ¡Fuerte abrazo!

Sin pánico, pero con responsabilidad, le ganaremos al coronavirus


Mucho se ha dicho y escrito alrededor del coronavirus o COVID-19 de acuerdo con la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el hecho es que se trata de una pandemia que debemos atender con eficacia, prudencia y solidaridad, conforme vaya manifestándose en nuestro país.

De acuerdo con la Secretaría de Salud del Gobierno Federal se tienen tres escenarios para atender la enfermedad: una inicial, que suelen ser decenas de casos, que considera pequeños brotes aislados que suelen ser importados (estatus en que nos encontramos actualmente); de propagación comunitaria, donde el virus se encuentra disperso en una zona localizada, siendo la transmisión en pequeños brotes comunitarios que suelen registrar cientos de casos; y de propagación amplia, con el virus disperso por todo el país, con miles de casos confirmados.

Debemos ser cuidados en la interacción social pues con los casos de coronavirus que se encuentran en México confirmados en varios lugares del territorio, para mitigar la dispersión de la enfermedad.

No obstante, nuestro principal enemigo no es esta dispersión, que con acciones preventivas y serenas podemos combatir, minimizando el riesgo de contagio con el simple resguardo de las personas y medidas sanitarias básicas; ni siquiera la propia enfermedad, que con cuidados adecuados en la mayoría de los casos solo manifestará sintomatología leve similar a la de un resfriado: sino el pánico que saturaría servicios médicos y agotaría provisiones de cualquier tipo cuando se manifieste en breve algún brote del virus; así como la desinformación, que no nos permita atender y/o distinguir adecuadamente casos reales de los que no lo son. Eso sí que incrementaría la probabilidad de que ciertos casos se agraven por falta de atención o exposición innecesaria a la enfermedad.

Lo más probable es que avancemos en breve a la segunda etapa de proliferación del virus, para la que debemos estar preparados, sin excesos que prioricen el bienestar individual sobre el social, tratándose esto último de una razón importante que debemos reflexionar.

Miren ustedes, el COVID-19 es principalmente un virus respiratorio que comienza infectando la garganta de las personas, entrando a nuestro cuerpo (por los ojos, boca o nariz) sujetándose de las células de la mucosa del fondo de la nariz y la garganta, por lo que se estima que el contagio se produce cuando aspiramos pequeñas gotas expulsadas a través de la tos o el estornudo de una persona infectada.

Y si no nos cae directamente, el virus puede sobrevivir algún período de tiempo en diversas superficies que nos podrían infectar si tenemos contacto con ellas, y después nos tocamos la cara, la boca o nos tallamos los ojos. De ahí la necesidad primaria de lavarnos constantemente las manos con agua y jabón, así como de usar geles desinfectantes o aerosoles para el ambiente.

Por lo que no tiene sentido hacernos de provisiones excesivas que limiten la provisión de terceras personas, pues lo que nos interesa es qué en cada hogar, cada persona, tenga acceso a productos sanitarios y desinfectantes, lo que minimizaría la propagación del virus ante la necesidad o urgencia de interacción social.

Los diferentes niveles de gobierno se encuentran realizando lo que a su alcance se encuentra para prepararnos ante la posible manifestación masiva del coronavirus en México, y como sociedad debemos hacer lo propio, seguir indicaciones oficiales y mantener ante todo la calma ante un evento que eventualmente deberá pasar.

Seamos especialmente atentos en cuidar a nuestros adultos mayores y personas sensibles, al tiempo que fortalezcamos en estos días la salud de nuestra familia, esa deberá ser nuestra prioridad. Finalmente, aprovechemos el resguardo que posiblemente tengamos que realizar para estrechar nuestros lazos afectivos, pues al final, como mexicanos y queretanos que somos, siempre habremos de ver lo bueno en la contingencia que más nos preocupe, es nuestra esencia, pues somos ejemplos de resiliencia.

En breve tendrán noticias de un servidor, pues quisiera participar responsablemente con alguna medida específica para incrementar, aunque sea un poco el bienestar de todos ustedes, permítanme mantenerme en contacto a través de mis redes sociales. ¡Fuerte abrazo!

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