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El efecto Trump

  • Fernando Ortiz Proal

A Diana y Juan, con mucho cariño,

deseándoles sean muy felices.

PRIMER ACTO. EL EFECTO TRUMP. La candidatura republicana de Donald Trump tiene un efecto lesivo para los intereses de México. Y aunque no gane la elección de noviembre, como muchos esperamos, la aceptación social de sus posturas radicales habrá de condicionar la toma de decisiones en el vecino país del norte. En otras palabras, el discurso de Trump que se cimienta en culpar a los inmigrantes indocumentados y al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de la pérdida de empleos, oportunidades y desarrollo económico de los Estados Unidos de América, sembró percepciones negativas respecto a los mexicanos en la sociedad norteamericana, incluso en sectores que detestan al magnate y votarán por Hilary Clinton. Esto obligará a la demócrata, en caso de ganar, a impulsar ciertas medidas “trumpianas” en aras de reconciliarse o, quizá el término cabe mejor, legitimarse con quienes votarán por Trump. Un ejemplo claro de esto es el creciente mensaje de Clinton en el sentido de soportar la renegociación del TLCAN. Situación que en otras condiciones de contienda difícilmente hubiera apoyado la candidata del burrito. El efecto Trump es y será muy caro para México. Nadie vimos hace meses probabilidades a los lances políticos de Trump y, menos aún, la posibilidad de una incidencia tan profunda en la agenda y temas bilaterales de dichos lances. El Gobierno mexicano pecó de ingenuo, no sólo recibiéndolo sino desde un principio. Si regresaran la película seguramente las cosas se harían de manera diferente. El cabildeo y posicionamiento sería mucho más definido y contundente. Pero fue precisamente en los meses determinantes que tuvimos un embajador en los Estados Unidos de América inexperto y ausente. La factura de ese desliz diplomático hoy es elevada. Una raya más al tigre.

SEGUNDO ACTO. INCAPACIDAD, CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD. A dos años de la desaparición de 43 estudiantes de la normal rural “Isidro Burgos” en Iguala, Guerrero, la actuación de autoridades, padres, partidos políticos, organismos no gubernamentales, funcionarios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, peritos y especialistas, se puede resumir en una palabra: ineficacia. La rápida politización e internacionalización de los trágicos acontecimientos y su elevadísimo costo político, han hecho bolas el engrudo y a 730 días de los grotescos hechos, nadie cree la “verdad histórica” que le costó la cabeza a Murillo Karam, hay un claro enfrentamiento entre los peritos de la PGR, los del grupo interdisciplinario, los argentinos y los del grupo especial, en el cual las descalificaciones mutuas van y vienen. Si se trata pues de una cuestión científica, considerando la existencia de la ciencia forense, ¿cómo es posible que no haya resultados comprobables respecto a si se incineraron o no los cuerpos de los jóvenes desaparecidos en el basurero de Cocula? Es una vergüenza la falta de oficio en la investigación de estos hechos, la que sin duda pone de manifiesto la incapacidad, corrupción e impunidad que prevalecen en México cuando se tocan intereses políticos y económicos relevantes, como lo son aquellos de partidos políticos, milicia y cárteles criminales.

TERCER ACTO. DICTADORCILLOS. Lo único peor a un corrupto es un corrupto sicópata al que los incontables abusos y excesos que ha cometido no le provocan la más mínima culpa o remordimiento. Si bien la escuela de Fidel Herrera explica que no justifica la locura manifiesta de Javier Duarte, es un hecho que el alumno superó con creces al maestro, y mire que no estaba fácil. También, la ausencia de consecuencias a los actos del inexplicablemente designado cónsul en Barcelona, hace pensar que el otrora regordete pupilo supuso tendría un idéntico halo de impunidad. Y si no fuese por la presión política y social, tristemente, así sería. Afortunadamente se vislumbran en el horizonte consecuencias políticas y, ojalá, penales, a este tipejo que ha mostrado que no cabe la “independencia política” de los gobernadores cuando existe la posibilidad, como se ha visto en varias ocasiones, de que se conduzcan como verdaderos dictadorcillos o mini-tlatoanis incapaces de respetar la constitución y leyes que juraron cuando asumieron el cargo. Es lamentable que la democracia no vacune contra estos virus políticos, por ello se hace necesario que existan controles efectivos más allá del discurso de la soberanía interna de las entidades.

TRAS BAMBALINAS. LÍDERES PARTIDARIOS. En la mayoría de los países donde prevalece el régimen de partidos los líderes de estos institutos son quienes ostentan los más significativos liderazgos, lo que luego los lleva a las primeras magistraturas. En México se descalifica al líder partidario con aquello de “no puede ser juez y parte”, exhibiendo en dicha crítica el reconocimiento al dedazo o bien la minimización del supuesto mandamás del partido. Incongruente del lado que se quiera ver.

PÚBLICO CONOCEDOR. PEPE YUNES. Bien el senador veracruzano José Francisco Yunes Zorrilla, siempre equilibrado y privilegiando el interés de su gente. Valor tiene para señalar públicamente en este momento el secuestro de la clase política priísta veracruzana por el inefable Javier Duarte. Después de diciembre hasta la madre de Duarte, si es que tiene, lo va a hacer.

Notario Público 19 de Querétaro

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