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A favor de los árbitros

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

La mayoría del pueblo mexicano profesa una religión que la tiene dividida en dos: el catolicismo, encerrado en el guadalupanismo, y el futbol. En ambas partes no es tan practicante pero sí un creyente fervoroso. Esas partes han llevado al sector popular a que se constituya un sistema de valores y creencias que le rigen y le dan sentido a las esferas de su vida cotidiana. El futbol ha tenido tanta penetración e impacto en la sociedad que ha construido un sistema paralelo al del estado.

Es por eso que el futbol ha llamado la atención de muchos académicos e intelectuales, quienes han hecho sesudos análisis para descifrar –sin lograrlo aún- porque miles, o quizá millones, crean ambientes sólidos con toques lúdicos. La teoría, desde la sociología del deporte hasta los escritos con visiones marxista explica  muchas metáforas que se centran en los jugadores, las jugadas, en el tratamiento del balón, en la economía, en la enajenación que ocasiona a los seguidores de sus equipos, pretendiendo explicar cierta colonización ideológica de grupos de poder sobre extensas masas de individuos.

En términos generales se ha creado un estereotipo del futbol explicándolo mediante un triángulo al parecer evidente: los jugadores, el juego y el público. Los estudiosos y de los críticos del futbol tradicionalmente se entretenían con lo que sucedía con aquellos tres elementos. Pero faltaba uno más que siempre ha estado presente y que habían pasado por alto: el cuerpo arbitral.

La metáfora se completaba y cobraba sentido cuando se veía a la sociedad en el campo de acción del futbol. El estadio literalmente visto como la arena política donde se juegan los intereses de los grupos poderosamente económicos, representados en los equipos de futbol. Esos grupos de poder también intentan regular ese deporte elevándolo al rango “profesional” para tener una manipulación más a modo. Pero en la cuestión del orden y de la aplicación del reglamento, el árbitro es el encargado de ejecutar esa regulación. La metáfora consiste en reflejar como actúa un buen número de ciudadanos respecto a la autoridad, o ante quienes regular el orden. Y su actuar es doble y sin definirse. Porque por un lado la aplicación de la ley, la justicia, es decir, demandan la presencia de la autoridad para imponer el reglamento, pero a la vez se burlándose de la autoridad, o sea, del árbitro, y a toda costa quieren engañarlo para sacar ventaja del juego.

Hasta antes del paro de los árbitros y de la protesta de la Asociación de Árbitros, se pensaba que los equipos, los jugadores, el propio juego, los cuerpos técnicos y los directivos eran los personajes esenciales para echar andar ese sistema, ya vimos entonces que no es así del todo.

Ahora, los árbitros han tomado la iniciativa en la regulación del juego. Y lo han hecho deteniendo todas las actividades, directas e indirectas de la Liga de futbol profesional Liga MX. Es el futbol reflejo de lo que sucede en la sociedad mexicana? Digamos que sí. En el campo de juego, nadie respeta el reglamento, todos quieren sacar ventaja, muchos quieren engañar a la autoridad en sus agresiones o fingiendo ser víctima de faltas. En las gradas, la afición está en contra de las decisiones del árbitro si no benefician a su equipo, ven a los árbitros no como los que vigilan y aplican el reglamento, sino como empleados de la justicia futbolera al servicio de los poderosos, o de los intereses propios. Tal parece que no es así del todo con ellos.  Son humanos y se equivocan, pero a final de cuentas son los representantes de la autoridad, y hay recursos de apelación a sus fallas.

Pues bien, aunque nadie ha hecho la sociología del arbitraje en el futbol, el análisis de la suspensión de la jornada 10 de la Liga MX nos advierte que hay que atender a esos elementos claves en el funcionamiento del sistema. Sucedió lo que nadie había pensado: se paralizó el sistema del futbol mexicano, gracias a la firme y valiente decisión de los árbitros, para que se respete su investidura y al ambiente. Y cobra más relevancia, porque los árbitros se atrevieron a luchar contra el sistema con una disciplina y un discurso firme.

Reiteró, el paro de los árbitros es el espejo de lo que sucede en la vida política y social de nuestra sociedad mexicana. Por eso, me parece necesario que hay que apoyar a los árbitros en su decisión, y además tomar su ejemplo como referencia. Yo apoyo esa decisión de la Asociación de los Árbitros para defender el principio de autoridad. Y usted, ¿qué piensa?

@manuelbasaldua