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¿Adiós a la seguridad en Querétaro?

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

A medida que una ciudad se convierte en un centro urbano de importancia, todos sus procesos de desarrollo tienden a expandirse en forma exponencial. La ordenación del territorio, el control de la actuación de sus habitantes, y la preservación del estado de derecho así como la convivencia política de sus actores depende del proyecto del gobierno local de dicha ciudad, y de los instrumentos con que cuenta.

La Región del Bajío ha tenido un crecimiento constante y ascendente en el campo de la industria y de las inversiones, se ha dedicado también a afinar la vocación de cada micro-región y se ha encontrado una excelente red de colaboración entre los nichos laborales afines. De su vocación agrícola paso lentamente a mediados del Siglo XX a un nivel de la agroindustria, continuando su paso a la gran industria, hasta llegar en el Siglo XXI a diversificar sus nichos de producción y de servicios. Así, se articuló la producción primaria, la secundaria con la metalmecánica, la de ensamble de autos y la aeronáutica, hasta la explotación de sus centros turísticos, convirtiéndose en una tierra prometida que ha atraído a miles de connacionales a establecerse aquí con la promesa de la paz social, la seguridad pública y la bonanza económica.

Sin embargo, los gobiernos locales de esta demarcación parece que han privilegiado su visión local, antes que pensar en una articulación de los procesos y centros productivos. De tal forma que las acciones para atraer recursos se realiza sin tomar en cuenta los recursos, las vocaciones y las trayectorias de cada entidad. No hay pues, un proyecto a gran escala que incluya a actores políticos y económicos de una región. Es decir, cada quien crece por su cuenta. Una hipótesis, es que se ha puesto mayor énfasis en la visión política de cada gobernante y por cada gobernante con acciones cortoplacistas, que la búsqueda de una ruta metropolitana integral.

Por tal motivo, los problemas generados por el crecimiento de estos centros urbanos como Querétaro, en ocasiones se desbordan y no hay una postura firme para abordarlos y controlarlos. Esto  sucede con la inseguridad y la planeación urbana en el Bajío. Los proyectos de crecimiento a nivel municipal y estatal se están viendo rebasados, mostrando niveles críticos en el aumento considerable del índice de robos en todas sus modalidades, a casa habitación, asaltos, robo de autos, entre otros.

La experiencia del crecimiento de la inseguridad que se vive en la ciudad y su zona conurbada se magnifica con lo sucedido en los centros comerciales y las calles queretanas. Esperemos que las autoridades respondan con prontitud y contundencia a este señalamiento, porque los habitantes queretanos de cuño y de adopción requerimos de posturas firmes y de acciones claras. De nada sirve presumir que hay un desarrollo económico sino se tiene la certeza de la tranquilidad que debe contener el espacio de convivencia y de protección al entorno de trabajo. Esperemos que no existan “tierras de nadie” y “vacíos de gobierno” porque si no la ciudadanía quedaría en la indefensión. Estamos a tiempo para mostrar que el estado de derecho existe, y que el Gobierno es una entidad política firme y con autoridad.

@manuelbasaldua