imagotipo

Ante el alza de combustibles a base de petróleo, el uso de biocombustibles

  • Heidy Wagner Laclette

Con el polémico aumento de las gasolinas, es importante tomar en cuenta que existen otras opciones para los automovilistas una de ellas es el uso de biocombustibles. La producción de los llamados combustibles de primera generación se realiza a partir de uso de determinados alimentos, lo que además representa un impacto positivo gracias a la generación de desarrollo y progreso en zonas rurales.

El maíz, el trigo, la cebada, el centeno y la caña de azúcar son los principales cultivos a partir de los que se producen el bioetanol y aceites vegetales del biodiesel. La utilización de este tipo de producciones agrícolas para obtener biocombustible se ha convertido en una buena alternativa para el sector primario, tanto en desarrollo como de economía avanzada. En el primer caso, supone ingresos, actividad y progreso para zonas que realmente lo necesitan, y en el segundo, una vía de mejora de la rentabilidad de un sector primario castigado desde hace muchos años.

Para garantizar el buen uso de las producciones agrícolas y su impacto nulo en el sector, la utilización de este tipo de cultivos se puede prever con antelación, de manera que se planifiquen y flexibilicen las necesidades de año a año con certeza, haciendo intercambio de producto y almacenando lo necesario. Esa planificación evita cualquier impacto en la formación de precios de la parte de cultivos que se destina al mercado de los alimentos.

Ahora bien, los combustibles alternativos en nuestro país, no son de nueva creación, desde hace más de una década diversas empresas han experimentado con el mercado automotriz, produciendo combustibles más económicos que la gasolina, energético hecho a base de petróleo.

En Querétaro productores ganaderos y agrícolas coinciden que con el alza al precio de las gasolinas, las distintas opciones para obtener biocombustible también aumentarán su demanda y por ende sus costos. Y aunque hoy en día todavía es muy poca la producción agraria dedicada a los biocarburantes, la realidad es que dadas las circunstancias económicas ésta puede representar una opción con grandes ganancias.

Ahora bien, está comprobado que el cultivo de este tipo de productos atrae inversiones y permite generar rentas y promover otros proyectos de desarrollo económico y social. Lejos de mitigar la alimentación, lo que se genera en esas comunidades rurales es más seguridad alimentaria, tanto por las inversiones atraídas, como por la opción de tener una energía alternativa barata para seguir produciendo otras cosas, como ha demostrado la propia Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en un reciente informe realizado sobre los biocarburantes y la seguridad alimentaria.

Dicen los expertos que a largo plazo, los avances tecnológicos y los aumentos de la productividad podrían permitir el uso de menos tierras por unidad de energía producida. Habría que tener en cuenta que los avances tecnológicos pueden permitir también la producción de biocombustibles derivados de materias primas más baratas, como el etanol derivado la celulosa: tallos, materiales leñosos y hojas. Con ello se podría producir más etanol a un costo menor, reduciendo al mismo tiempo el impacto de mercado en los productos alimentarios.

*Agradezco de antemano sus comentarios y sugerencias sobre temas agropecuarios y ambientales en el correo electrónico heidydiario@yahoo.com.mx en Facebook Heidy Wagner Laclette, en Twitter @heidyDiario