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Aquí Querétaro

  • Manuel Naredo

En las recientes semanas, dos notas curiosas (por decirlo de algún modo) llamaron la atención en los medios de comunicación nacionales, y hasta despertaron la polémica en las redes sociales: Por un lado, la presencia de Yordi Rosado, el popular presentador televisivo, en la llamada Feria Internacional de las Letras, en San Luis Potosí, y por otro, la realización del Día del Pokémon, en la capital del país.

Lo curioso de los casos es que Rosado cobraría en el evento, financiado por el gobierno municipal de la capital potosina, ciento veintitrés mil pesos de honorarios, y que el Día Pokémon era organizado, ni más ni menos, que por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

Los 123 mil pesos del pago de honorarios del autor de libros como “Quíubole” representaban el seis por ciento del presupuesto total de la organización de la Feria Internacional de las Letras, que efectivamente contaba en su programación con la presencia de escritores reconocidos a nivel mundial a los que se les pagaría un ínfima parte del monto reservado para Rosado por una especie de conferencia en las actividades paralelas del evento.

Muy conocido por haber participado por años en el programa televisivo de Adal Ramones, Yordi Rosado cuenta ahora con uno que tiene el sugestivo título de “Está Cañón”, ha escrito unos cinco libros denominados de “autoayuda” (Benito Taibo dice que todos los libros son de autoayuda, a excepción de los que califican de autoayuda), y sus honorarios, más que su presencia, desató una polémica que acabó por hacerlo renunciar a su asistencia a tierras potosinas.

Por otro lado, el Día de Pokémon se llevó a cabo con éxito en la Ciudad de México, principalmente en el Centro Cultural Digital, ubicado debajo de la llamada “Estela de Luz”, donde se pudo apreciar la trasmisión, desde San Francisco, del campeonato mundial de la especialidad; además se contó con un concierto y con una caminata por los vericuetos del Bosque de Chapultepec a la caza de pokemones.

El caso es que ambas organizaciones no dejan de mover a la reflexión, no porque se lleven a cabo, pues eso parece normal en los tiempos que corren, sino porque la organización corra a cargo de instancias culturales gubernamentales. En el caso de la feria del libro, del gobierno municipal de la ciudad de San Luis Potosí (la Secretaría de Cultura del Estado es dirigida por un serio y capaz promotor cultural de toda la vida), y el Día Pokémon por la Secretaría que rige las políticas públicas culturales de la ciudad más grande e importante del país.

Y me perdí, la verdad. No sé en qué momento de la vida me quedé, o de qué información carezco para no comprender ambos hechos.

Nadie puede negar el poder de convocatoria que seguramente tiene el señor Rosado, ni desde luego el que posee el fenómeno Pokémon en el mundo, pero ¿las instituciones culturales públicas avalando, organizando, promoviendo y pagando su organización?

Creo que me quedé en otro siglo.