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Barcelona: terrorismo y patrones

  • Rodrigo Chávez Fierro

@chavezfierro

Una vez más, lamentablemente, tenemos que analizar los eventos derivados de un ataque terrorista en un país europeo. En esta ocasión tocó el turno a España, que había escapado desde 2004 del fundamentalismo islámico desde aquel once de marzo en el que cuatro bombas fueron colocadas en trenes de la red de cercanías de Madrid en el que fallecieron 192 personas y dos mil más resultaron heridas.

Ahora el yihadismo decidió golpear la segunda ciudad más importante de España, dejando como saldo quince muertos y más de cien heridos. Tomando las ideas de Mauricio Meschoulam (@maurimm) podemos identificar de nuevo los patrones que habitualmente se han presentado en los últimos actos de terror yihadista.

De nuevo se trata de: a) espacios públicos de fácil acceso; b) pocos controles de seguridad; c) tácticas operativas de bajo costo; d) escasa sofisticación; e) un impacto mediático de gran alcance y f) una propagación del terror de manera veloz y efectiva.

Si bien es cierto, los actos de terrorismo en Occidente han aumentado en un 600% desde 2014, también es igual de importante reconocer que sigue significando un porcentaje muy bajo respecto al total de ataques que se registran al año (menos de un 3%). La mayor parte del flagelo la siguen padeciendo los Estados de mayoría musulmana. Tan solo Irak, Siria, Afganistán, Nigeria y Somalia registran el 75% de las víctimas por atentados terroristas. Sin olvidar mencionar que 90% de las víctimas de organizaciones terroristas son musulmanes.

El Estado Islámico o ISIS se han adjudicado el hecho, aunque siguen las investigaciones para determinar el grado de involucramiento de la central del grupo. Continuando el análisis del profesor Meschoulam: a) el Estado Islámico sigue perdiendo territorio en Irak y Siria; b) no obstante, mantiene una red con gran capacidad para provocar daño que incluye filiales y células en 28 países, además de seguidores sin vínculos directos con la matriz pero que están dispuestos a realizar ataques a nombre del grupo; c) para ISIS es indispensable mostrar que cuenta con una gran capacidad operativa para demostrar que sigue estando presente y; d) derivado de la eficacia de los atentados en Barcelona para propagar el miedo, lamentablemente podemos adelantar que es posible que se repitan este tipo de acciones.

España no había bajado la guardia; su alerta terrorista había sido elevada desde 2015 a nivel 4 de 5. A pesar de arrestar a más de 200 militantes islámicos por sospechas de terrorismo, es una realidad que por más efectivas que puedan ser las políticas de seguridad e inteligencia, cuando una persona tiene la motivación suficiente para realizar un atentado, entre tantos activistas terroristas, eventualmente se pueden encontrar espacios para lograr su objetivo.

El análisis de cada acto de terrorismo es esencial para tratar de entender los motivos del acto. La célula terrorista, de acuerdo con las investigaciones, se conformaban por doce jóvenes de origen marroquí que crecieron en Ripoll, un pueblo de Cataluña. Se ha dado a conocer que todos fueron radicalizados por un mismo Imam. Pertenecían a familias integradas a la sociedad española que probablemente viajaron a Marruecos como parte de su proceso de convencimiento.

Meschoulam, siguiendo a su vez las aportaciones de Oliver Roy, nos comparte que 60% de los yihadistas que han cometido atentados en suelo europeo o participado en su planeación son ciudadanos de países occidentales que pertenecen a una segunda generación, es decir son hijos de migrantes. Otro 25% son de tercera generación, es decir nietos de migrantes.

Una cuarta parte de ellos, se convirtieron al Islam. Previo a ello participaban en las actividades típicas de la juventud occidental, sin tener mayor contacto con la religión sino hasta los últimos años o meses de su proceso de radicalización. Muchos de ellos experimentaron un renacer que les hizo modificar sus conductas que anteriormente realizaban como acudir a centros nocturnos, tomar alcohol, practicar deportes, etc. Un 50% de esos yihadistas tenían antecedentes criminales por delitos menores.

Estos jóvenes, nuevamente con la nacionalidad de algún país europeo, no se sienten parte de su país, ni de las sociedades receptoras y buscan un camino para rebelarse, buscando sentido a sus vidas. Los retos son mayúsculos en temas de seguridad ante estas circunstancias.

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

www.chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)