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Capitalismo y corrupción: lastres

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

Enrique de la Garza, sociólogo de la UAM, refiere un concepto muy claro sobre la vida laboral en México y el mundo que describe muy bien la miserable condición en que nos encontramos: el trabajo no clásico. Es, a final de cuentas el residuo de la flexibilización que apareció a finales del Siglo XX y principios del Siglo XXl.

La flexibilización del trabajo, como concepto, nos refiere que el trabajador o el administrador, puede realizar su jornada laboral fuera de los talleres, las fábricas o los centros de producción. La ilusión de que la clase trabajadora ganó terreno y se liberó del yugo de los capataces o de los supervisores se acrecentó con la aparición de la web y los gadgets que la soportan. Trabajar en casa o desde casa, de un café, un restaurante o una plaza pública es muy común en estos tiempos. Ahora se le llama “socio”, “asociado” o inversionista. Por si no fuera suficiente, los nuevos trabajadores han aceptado sin empacho y sin tanto reparo estas nuevas reglas. Para completar el escenario, emergieron las nuevas generaciones de jóvenes que se encontraron con esa conjugación desventajosa y han aceptado sin resistencia las nuevas reglas de contratación: ventas, trabajo y conectividad. Los millennials  (menores a 35 años) y ahora los centennials  (menores a 18 años) son la nueva carne de cañón de las empresas que explotan al trabajador. Sin horarios ni sujeciones de cualquier clase, pero tampoco sin prestaciones económicas y tampoco con derechos a una jubilación o pensión; El neoliberalismo en su máxima expresión.

Estas poblaciones de trabajadores y empleados desprotegidos arriban a una etapa donde el desempleo tiene altos índices, así como un crecimiento económico muy bajo y carestía de vida muy alta. Tenemos pues, un escenario donde los millenials y los centennials no generan recursos para las jubilaciones y pensiones, en tanto que los trabajadores clásicos están empezando a ponerse nerviosos debido a las amenazas del trastrocamiento del fondo de sus jubilaciones y pensiones. Sobre todo de aquellos que ahorraron y formaron fideicomisos para mitigar las adversidades y tener un retiro digno. También a nivel mundial, la crisis financiera ha puesto en predicamentos a los centros laborales en activo y para hacer frente a las adversidades les está despertando en los gobiernos la tentación de trastocar esos fondos de pensiones. Lo que sucede es que los recortes del gobierno federal mexicano se están presentando muy agudos y con un mensaje de que se reciba cuidadosamente el terreno de los jubilados y pensionados a través de sus cuentas.

Por si no fuera suficiente este escenario, muchas familias y los propios trabajadores tienen que hacer frente al alza generalizada y constante de los precios de los productos más básicos para existir. Consecuencia de la especulación; en suma, el capitalismo está mostrando una cara donde la crisis se ha vuelto permanente y perniciosa. Por si no fuera suficiente ese escenario negro, en México, tierra de valientes, tiene un lastre más; la corrupción de la clase gobernante y política. Esta práctica y condición lacera la ya de por sí, condición laboral de sus ciudadanos. Como hemos visto, el sector salud, el sector social y el educativo han sido advertidos de grandes recortes en sus proyectos institucionales o de financiamiento. Pero estos recortes se dan en medio de una postura incomprensible, porque los partidos políticos, los diputados y senadores no se solidarizan con sus clases medias que los llevaron a sus curules, al no hacer recortes en sus rubros respectivos. Es más, han pedido incremento en sus dietas y se las han autorizado asimismo.

La existencia de gobernantes corruptos y cínicos que son capaces de dilapidar a sus estados y al propio erario federal, merma aún más ese presupuesto frágil. Un lastre más que se suma a los adversarios de los trabajadores.

Esperemos que sean atrapados esos gobernadores corruptos y esa acción sea un ejemplo para impedir más delincuencia. Pero lo otro, el neoliberalismo que obliga a autoemplearse o trabajar en centro de producción en casa, crecerá paulatinamente, hasta llegar a desplazar a todos aquellos que siguen laborando.

Los salarios, las prestaciones y las jubilaciones y pensionados están muy tensos debido a esta ola creciente de ajustes económicos de nivel mundial, y por otra a esa clase de políticos depredadores. Por eso, me parece loable que nuestros gobernantes locales se unan con las autoridades universitarias para enviar un mensaje donde se exige no solamente evitar un recorte, sino otorgar un incremento a la educación superior. La marcha que el día miércoles se llevará a cabo por la tarde, será una fecha histórica porque todos los representantes de los sectores de la sociedad queretana estarán presentes en esa justa demanda. El gobernador del estado y el rector de la Universidad no dejarán desamparados ni a los estudiantes becados, a los trabajadores en activo como tampoco lo harán con sus jubilados y sus pensionados. En Querétaro, la educación superior se defiende y se protege.

@manuelbasaldua