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CETA, una esperanza para el libre comercio

  • Rodrigo Chávez Fierro

La conclusión de las negociaciones del histórico tratado de libre comercio entre Canadá y la Unión Europea llega en momentos donde el nacionalismo y el aislacionismo han cobrado una fuerza inusitada. El CETA, abreviaturas en inglés del Comprehensive Economic and Trade Agreement, busca convertirse en el molde que sirva de inspiración para el resto de los acuerdo de libre comercio que busquen firmarse en un futuro. Ha sido definido como el “patrón de oro de los acuerdos comerciales” por parte de Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, quien, junto a Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, firmaron al lado del primer ministro canadiense Justin Trudeau este importante acuerdo comercial.

El CETA eliminará prácticamente todos los aranceles que existen entre la Unión Europea y Canadá, homologando estándares regulatorios entre las industrias y modernizando el sistema de tribunales de arbitraje privado para resolver las disputas que surjan entren inversores y estados.

El tratado tomó siete años de negociaciones. Su último obstáculo provino de la región federal de Valonia en Bélgica que mantenía sus reservas respecto al impacto del CETA en el medioambiente.

El tratado podrá aplicarse de manera provisional tras la adopción del Parlamento Europeo, sin embargo la ratificación del mismo tomará varios años. Los críticos del CETA lo ven como un “caballo de Troya” del TTIP, el polémico acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea.

La entrada en vigor del CETA comenzará una vez que se logre la ratificación parlamentaria. Al ser un tratado mixto, es decir que abarca competencias tanto de la Unión Europea como de sus estados miembros, deberá ser ratificado por el Consejo Europeo, por el Parlamento Europeo y por los 28 parlamentos nacionales. Y, dado que algunas constituciones así lo indican, deberá ser aprobado también por parlamentos regionales. En total, se necesita el visto bueno de cerca de 40 cámaras legislativas.

No será un proceso ni corto ni sencillo. La rebelión de la región de Valonia es una muestra de lo que podrá ocurrir en caso que el proceso de aprobación sea en paralelo al TTIP.

Bruselas estima que el impacto del CETA será de 12,000 millones de euros anuales, mientras que para Canadá los beneficios serán mayores. Europa representa el segundo socio comercial tan sólo por detrás de Estados Unidos. Canadá es el duodécimo socio comercial de la Unión Europea y el tratado le brindará a las empresas canadienses el acceso a un mercado de 508 millones de consumidores.

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