imagotipo

China a la defensa de la globalización

  • Rodrigo Chávez Fierro

@chavezfierro

Si nos situamos en 2007 y adelantáramos que dentro de diez años que el presidente de Estados Unidos estaría declarando que el comercio internacional es lesivo para su país, mientras que el presidente de China estaría defendiendo las bondades de la globalización, probablemente nos hubieran tirado de locos.

No obstante, en 2017 es la realidad que circula el mundo. La renuncia de Estados Unidos a seguir ejerciendo el liderato global le abre una gran oportunidad a China para comandar el comercio mundial y la globalización. La salida de Estados Unidos del TPP que buscaba poner las reglas del juego claras en el comercio internacional en Asia-Pacífico, deja libre el camino a Pekín para ejercer su influencia en la zona económica de mayor dinamismo en el mundo.

Tanto a inicio de año, en el marco del Foro Económico Mundial de Davos como hace dos días al inaugurar el XIX Congreso del Partido Comunista en China, el presidente Xi Jinping salió a la defensa del libre mercado y el comercio internacional, dando la bienvenida a su país a todas las empresas del mundo.

Cada cinco años se convoca al Congreso del Partido Comunista chino, donde se decidirá si Xi Jinping seguirá en el mando por cinco años más hasta 2022. Xi, que lleva gobernando China desde el 14 de marzo del 2013 busca mantenerse en el poder durante diez años, al igual que sus predecesores Hu Jintao y Jiang Zemin. El Comité Central del Partido tendrá un relevo generacional del 70% de sus integrantes.

Durante su interlocución Xi Jinping habló sobre los 60 millones de personas que han salido de la pobreza en China durante los últimos cinco años. Asimismo, hizo énfasis en continuar con las reformas hacia la modernidad de su economía; en la apertura de los mercados y en el reforzamiento de la protección de la propiedad intelectual, largamente exigidas por Estados Unidos y la Unión Europea.

Por lo que ve a Taiwán, uno de los puntos más sensibles de la política exterior china, Xi fue claro en negar cualquier pretensión independentista de la isla, y condicionó cualquier acercamiento al respeto a los consensos de 1992 bajo el principio de “una sola China”.

Una muestra del proyecto globalizador de China es la nueva Ruta de la Seda, presentada por el ministro de Asuntos Exteriores chino Wang Yi en septiembre pasado en la Asamblea General de la ONU, considerado como “el Proyecto del Siglo”. Con este proyecto, China busca ejercer el liderazgo económico internacional.

De acuerdo con Michael Kovrig, la ruta de la seda lanzada en 2013 “combina una Ruta de la Seda a través de las antiguas rutas euroasiáticas, una Ruta de la Seda marítima que atraviesa el mar del sur de China y el océano Índico, así como otros corredores de transporte asiáticos, centros logísticos e inversiones. China espera construir una red que conectará economías remotas e impulsará una renovada prosperidad. Comúnmente denominado Un cinturón-una ruta, estos proyectos se aprovechan de los puntos fuertes de China –vastas reservas de capital, visón de negocios, experiencia en ingeniería y capacidad de producción y construcción– para generar influencia geopolítica y remodelar los patrones comerciales”.

El proyecto incluye propósitos de política exterior y desarrollo interno del país. Pretende abrir mercados, generar empleos, promover la seguridad a través de la prosperidad y la estabilidad política y “restaurar las esferas de influencia China a sus máximos históricos”.

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

www.chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)