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Chiquihuite, canastas hechas de palma

  • Heidy Wagner Laclette

El Chiquihuite es el nombre que reciben desde la antigüedad los cestos y canastas tejidas con palma y en algunos casos tule. Este peculiar nombre también fue otorgado al cerro localizado en la Sierra de Guadalupe al norte de la Ciudad de México, y a una comunidad en el municipio de Cadereyta, Querétaro.

Para nuestros ancestros era común decir chiquihuite cuando se referían a un cesto o canasto utilizado para colocar “el mandado”, sin embargo hoy en día relacionamos la palabra con un cerro o una comunidad rural, por ello la importancia de conocer un poco más del tema. Originalmente el chiquihuite era sinónimo de artesanía hecha con una especie de palma o bien de tule, plantas que por sus características físicas son fáciles de manipular y brindan fortaleza.

De acuerdo con artesanos de la palma, ellos comparten que antiguamente el uso de este material era cotidiano, mencionan que hasta hace algunos años además de cestos (de todos tamaños) también confeccionaban otro tipo de utensilios, como sopladores para avivar el fuego, sombreros y abanicos, sin embargo, en la actualidad cada vez son menos las personas que conocen bien este oficio convertido en arte y que poco a poco va desapareciendo.

La cestería de México tiene sus orígenes en el periodo prehispánico, antes de la cerámica y la domesticación del fuego. En el momento en que llegaron los españoles, hubo una serie de formas indígenas, algunas de las cuales todavía se hacen hoy en día.

Al igual que otras artesanías mexicanas, las ventas a turistas y coleccionistas son importantes, sin embargo el caso concreto de la cestería ha dejado de ser popular, aunado a que las técnicas y materiales usados varían de una región a otra, dependiendo de la vegetación disponible.

Debido a que la mayoría de los materiales son tomados de la naturaleza, la cestería afecta a los ecosistemas circundantes en diversos grados. En México cerca de ochenta especies de plantas se utilizan en la sestearía, siendo de distintas familias botánicas, estos incluyen los agaves (Agavefourcroydes, A., A. sisalana letonae, A., A. zapupe funkiana) y palmas (mocinni Acanthorriza, Brahea dulcis, Sabal mexicana, S. causarium, Acrocomia crispa), las yucas (glauca de la yuca, Y. elata, treculeana Y., mohavensis Y., Y. baccata), y (Smilacaceae, Bignoniaceae, Araceae, Dilleniaceae, Sapindaceae).

Pero también incluye el uso de algunos árboles como el sauce (Salicaceae), pinos (Pinaceae) y plantas acuáticas tales como el lirio (Eichhornia crassipes) y Talía (Thalia sp.) y las fibras vegetales que se cultivan son el trigo y paja de centeno, junto con hennequen.

La cestería tiene dos linajes: productos indígenas que incluyen a los petates, tenates, tortilleros, mecapales y soyetes. Los petates son grandes piezas planas hechas de hojas de palma. Se han utilizado para envolver paquetes, para dormir, enterrar a los muertos.

La cestería del centro del país abarca prácticamente todo el centro del país, desde luego Querétaro, Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Aguascalientes, San Luis Potosí, Hidalgo, Estado de México y Morelos. La tradición de cestería aquí es mixta donde afortunadamente los diseños indígenas  siguen prevaleciendo.

*Agradezco de antemano sus comentarios y sugerencias sobre temas agropecuarios y ambientales en el correo electrónico heidydiario@yahoo.com.mx en Facebook Heidy Wagner Laclette, en Twitter @heidyDiario