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Ciudades inteligentes

  • Raúl Iturralde

Una tendencia que se consolida en el mundo global es la aspiración de aprovechar al máximo la tecnología para ponerla al servicio de los sectores productivos y sociales. El nombre con el que se ha popularizado es el de ciudades inteligentes. En los últimos años, organismos especializados como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Europeo de Inversiones, centros de investigación, universidades y gobiernos nacionales y estatales de todo el mundo, sitúan el desarrollo económico y el bienestar de sus ciudadanos a partir de la digitalización total.

Diversas definiciones podemos encontrar de lo que es una ciudad inteligente, en todo caso lo importante es reconocer su potencial para conectar capital humano, capital social e infraestructura productiva, buscando aprovechar el enorme caudal de datos que se generan cotidianamente para obtener nueva información, la cual debidamente procesada permite mejoras en la gestión de la ciudad y en hacerla más sostenible en su sentido más amplio pues incide en el desarrollo económico, en el bienestar de la ciudadanía y en la conservación del medio ambiente.

La ciudad inteligente debe crear una sólida plataforma tecnológica para el desarrollo de la red de sensores y sistemas electrónicos que procesen los millones y millones de datos que a diario se producen por las más diversas actividades. La industria, la educación, la salud, la seguridad, la movilidad, los servicios públicos, son áreas sensibles que se ven beneficiadas cuando se logra la conectividad; pero también las áreas culturales, de recreación y el hogar pueden beneficiarse de la ciudad inteligente.

Concretar un modelo de esta naturaleza es de largo plazo, implica un alto nivel de complejidad tecnológica y una gran voluntad de los sectores productivos, educativos y de gobierno para alcanzar los acuerdos necesarios y poner en marcha a las ciudades inteligentes.

El perfil económico y social actual de Querétaro exige avanzar en un modelo como el de la ciudad inteligente, para mantener la competitividad, para seguir siendo un estado atractivo para la inversión productiva, para responder con eficiencia a los retos planteados por el crecimiento urbano, para fortalecer los sistemas de salud y seguridad. La ventaja es que contamos con las condiciones tecnológicas y organizativas, con el capital humano calificado para emprender el cambio hacia las sociedades digitales; y, por añadidura, en los últimos años las inversiones tanto de los sectores privados como públicos, se canalizan a la innovación y adquisición de tecnología de vanguardia.

Diversos sectores industriales están adaptando sus plantas industriales para estar conectados en tiempo real; las universidades y los centros de investigación irrumpen en el mundo del internet de las cosas, los gobiernos locales de la Zona Metropolitana de Querétaro apuestan por la digitalización de los servicios urbanos, los gobiernos municipales y el estatal trabajan en proyectos de seguridad ciudadana.

En mi opinión, es tiempo de trabajar para lograr que los esfuerzos realizados de manera individual tomen el cauce de las ciudades inteligentes y beneficien a todos los habitantes de Querétaro. En esta dirección, el modelo de gobernanza basado en la relación colaborativa entre empresa-academia-gobierno-sociedad civil, en la que el gobierno del estado cumple las funciones de coordinador del trabajo, puede ser una buena medida para avanzar en el proyecto de la ciudad inteligente.