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Conciencia semanal para Mujeres – Detrás de las puertas del Alma

  • Sarah Méndez

Detente un momento para analizar cuál fue tu primer pensamiento del día. Cuáles fueron tus intenciones al despertar o de donde provinieron las fuerzas para levantarte de la cama.  En el día de hoy piensa detenidamente cuál fue el motivo para hacerlo.

Seguramente te encontrarás con distintas razones, algunas más relevantes que otras pero la verdadera pregunta es: ¿Estas razones están conectadas con la Luz y con tu misión en el mundo?.

A veces nuestra vida se convierte en robóticas manifestaciones de lo que se supone debemos hacer; levantarnos, lavarnos los dientes, desayunar y partir para el trabajo, en otros casos consiste en cuidar a los más pequeños y hacer tareas domésticas, pero a pesar de que todas estas actividades que son necesarias, perdemos el sentido de las mismas ejecutándolas sin ningún tipo de conciencia y a veces sin saber el por qué.

Entre matices de emociones grises y acciones sin sentido, nos vamos perdiendo y nos enfrentamos a un sentimiento de espacio y de vacío al final de nuestro día.

¿Cómo es posible que esto suceda si no tuvimos tiempo ni de sentarnos?, tal vez es porque tus acciones no están respaldadas por una semilla de conciencia que empuja a tu transformación. Vivimos por vivir, comemos por comer y nos levantamos para volvernos a dormir. Nos drenamos y no encontramos una fuente para recargar nuestras energías.

Debemos saber que cada acción que realizamos tiene una intención y un impacto en la frecuencia que existe alrededor de nosotros; por muy insignificante que parezca, un simple comentario, un acto de paz o una actitud proactiva hacia la vida puede rotar la perspectiva de la energía de ese día.

¿Por qué queremos conectar con la Luz y con nuestra mejor versión?.

A veces no entendemos por que hacemos trabajo espiritual y por eso nos mostramos desmotivados al respecto, sin embargo cuando tenemos la oportunidad frente a nuestros ojos, optamos por dejarla pasar y seguir reaccionando de la misma manera en la que lo hemos estado haciendo por años.  Tenemos en lo profundo de nuestra mente ese pensamiento mortificante que argumenta que es una pérdida de tiempo cambiarnos a nosotros mismos si el mundo va a seguir de patas arriba.

Debemos saber que sin importar que tus intenciones y la claridad de tus acciones pueden inspirar a alguien más y dar paso a que viajemos con esa sensación que hemos presenciado y que tanto nos impactó, por mucho tiempo. Sé esa persona que impacta a los demás y que los otros llevan en su memoria como punto de partida hacia su camino espiritual. No te canses de luchar, no te des por vencido cuando en realidad si hay una recta final.

Sigue tu agenda pero no te pierdas en la incertidumbre de olvidar quien eres. La energía es como las olas, viene y va dependiendo de la fuerza de la marea, y en este caso, tus pensamientos y conciencia son esa marea. Lo que determina tus acciones se encuentra en la semilla de tu conciencia, entonces:¿A dónde vas? ¿Cómo revelas luz en el mundo?, ¿Cuál es tu huella para tu transformación personal y global?.

En el día de hoy, inspírate para inspirar a los demás. Inspira a tus hijos, a tu esposo, a tus amigos, a personas en la calle, y definitivamente inspírate a ti misma y confía en tu sabiduría y divinidad.
Despiértate con ganas de rebelar tus talentos al mundo y pídele al universo que cree la apertura para que seas un gran canal de luz para toda la humanidad. La inspiración divina es la llave que abre las puertas del alma, y detrás de estas puertas, es donde se encuentra la indestructible fuente de luz.