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Confrontación inútil

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

La esquizofrenia social, por llamarlo de algún modo, se apoderó de nuestro pueblo el pasado fin de semana.

Las marchas que se realizaron en muchos puntos de la República Mexicana  para defender supuestamente a la familia “tradicional” tuvieron como respuesta manifestaciones de apoyo a los llamados “matrimonios igualitarios”. Así de un lado y otro se realizó un duelo de declaraciones y posturas donde tolerantes e intolerantes se mandaron mensajes, sin que hubiera un diálogo, o que unos escucharan a los otros.

Miles de personas simpatizantes de grupos religiosos católicos, salieron a la calle para protestar contra lo que ellos detectan, los matrimonios “gay” atentan contra la “familia tradicional”. Sin embargo, otros tantos miles seguían llorando y homenajeando al mayor ídolo de los últimos tiempos: Juan Gabriel; quien reúne todas las características contra lo que se protesta en las calles. Una homosexualidad latente y padre natural y padre adoptivo de sus hijos, formando y sosteniendo una familia no tradicional. Las cifras de Youtube indican que se ha roto el récord de visitas de este sitio al marcar un aumento por sus visitas de un 600%, arrojando el dato que 316 millones han visto los videos del “Divo” de Juárez.

Un grupo más discreto, pero no por ello menos numeroso, también salió a las calles a manifestar sus ideas de apoyo a los “matrimonios igualitarios” y a la comunidad homosexual que ahora ha buscado formar una familia. Y las respuestas las dio principalmente en las redes sociales, particularmente en twitter, y Facebook.

Vale la pena citar algunos que muestran el paisaje ideológico y político que se cultiva en México: @ireneAzuela dice que: “no importan las formas, las configuraciones. La familia para mí son aquellas personas que se cuidan, se quieren y se procuran toda la vida”, @ebohorquez señala “Ese país conservador que sale a la calle a frenar derechos, pero que se mantiene callado ante los abusos, la desigualdad y el mal gobierno.”

Por parte de los integrantes de las marchas por la familia, los textos eran llamativos, por decirles de cierta forma, por ejemplo, una mujer con un cartel donde se leía: “contra la igualdad de género”. Es decir, protestando contra sus propios derechos. Una más que señalaba “México es libre y quiero que siga siéndolo”, es decir, si debe haber libertad, pero con los criterios de una postura conservadora.

En suma, miles salieron a las calles para protestar por una cuestión que supuestamente atenta contra la familia. O al menos, contra la idea de un modelo de familia diferente a la heterosexual, que desde hace algunos años la sociedad ha conformado, y que al menos, la religión católica piensa que esta es una conformación social adecuada.

La antropología clásica ha señalado la conformación de un grupo nuclear, indicando que la familia es un grupo económico basado en la división sexual del trabajo, como sabemos el marido aporta los productos de caza y la esposa los de la recolección. Sin embargo, la composición de la familia no es estático ni monolítico. Tiene una dinámica múltiple, que de acuerdo a los antropólogos ingleses, algunos pueblos antiguos practicaban el préstamo de esposas dentro de su marco de ceremonias religiosas. Pero hay una perspectiva relativista de la familia dentro de esta disciplina antropológica, por ejemplo, está la poligamia practicada en otros grupos importantes de ancestros, en los cuales se encuentra la familia polígama. Esta tiene dos divisiones, la poliginia, donde en un sistema se le autoriza al hombre tener varias esposas, en tanto que la poliandria, que es parte de un sistema complementario varios maridos comparten una esposa.

En fin, no quiero entrar en detalles académicos ni de una literatura antropológica clásica, sino señalar que la composición de la familia en el largo trayecto de la conformación de los grupos sociales básicos, se puede encontrar una presencia múltiple y dinámica de familias, y su oficialización corresponderá a las cuestiones funcionales de cada sociedad. La familia no corre ningún peligro si no acata un modelo adoptado desde recientes años. Siempre se ha movido con estrategias diferentes a lo largo del tiempo y del espacio dentro de la sociedad en su conjunto.

En México se empiezan a polarizar las posturas sobre la composición de la familia, a la cual ya conocemos muy bien, que es matriarcal con ciertos apuntes machistas, y discrecionalidad con la fidelidad y la homosexualidad que empiezan a tener más presencia en estos sistemas de organización.

Antes que caer en la polarización y una confrontación de los ciudadanos mexicanos defendiendo ciertos núcleos de organización familiar, se debería poner énfasis en los verdaderos problemas estructurales que tenemos en el país. De no hacerlo tendremos que experimentar por largo tiempo una confrontación inútil entre quienes defienden a “la familia” y quienes observan una apertura de esta familia con personas del mismo sexo y con aspiraciones a cubrir los requisitos tradicionales. Mientras el país naufraga en un mar de política y de islas económicas.

 

@manuelbasaldua