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Cuarto de Guerra

  • Julio de la Cruz

ENTREGADOS. Sin pena ni gloria pasó una vez más el informe de labores de la magistrada Consuelo Rosillo Garfias, en cuya gestión sólo se ha reforzado la ya de por sí alta pasividad que caracterizaba al Poder Judicial que preside. El de ayer en el Teatro de la República fue sólo un remedo de rendición de cuentas, repetición de los mismos reclamos de hace un año y confirmación del progresivo sometimiento ante el Poder Ejecutivo. Lo alertó hace tiempo la siempre crítica Celia Maya y tenía razón.

ZZZ… ZZZ… Y es que ni la revolución que significó la llegada de los juicios orales ha logrado despertar de su letargo a Rosillo y a la camarilla de magistrados que preside. Cómo estarán de atrasados que el secretario de Gobierno del Poder Ejecutivo y no la presidenta del Tribunal es el verdadero conocedor del nuevo sistema en Querétaro.