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Cuarto de Guerra

  • Julio de la Cruz

A VER, A VER. Ahora que varios en el PRI rezan por la resurrección, hay que recordar estos casos de soberbia, ambición y desobediencia extremas que le propinaron al tricolor las más sonadas derrotas cuando estaba en el poder: en 2012 Carmelo Mendieta prefirió perder (y quedarse con los cambios) que apoyar a Dalia Garrido, en Corregidora, y Rubén Galicia en El Marqués, ardido por la prohibición de “chapulinear, decidió mejor ver por su futuro y pactar la entrega al panista Enrique Vega; en 2015 Fabián Pineda temía que Gerardo Sánchez le devolviera las patadas y por eso trabajó a favor del candidato del PAN en San Juan del Río, pero en la capital Manuel Pozo, siempre estuvo lejos de una victoria, de plano renunció a conquistar votos con tal de guardar el dinero para una mejor ocasión. ¿Eso es fidelidad?