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Cuarto de Guerra

  • Julio de la Cruz

SALUD. Que la hija de un alcalde se la viva en la fiesta no es cosa nueva ni alarmante; de hecho tendría que ser un tema exclusivamente familiar o personal, excepto si -como en el ya viejo caso de Carmelo Mendieta y su hijo Bryan- termina siendo asunto de dineros e influencias públicas. O si, como en el caso de ahora en Huimilpan, la fiestera embotellada es nada menos que la presidenta del DIF Municipal y usa y tiene acceso a recursos públicos. Desde que llegó al cargo, la alcaldesa priísta Celia Durán no tiene control de la administración municipal, “gobierna” según le mandan sus asesores, y nos dicen que desde antes de eso tampoco lo tenía sobre la joven funcionaria Anahí Morales Durán. Recién sucedido el “NewMix-Gate” del edil de Colón, aquí se anticipó una alerta sobre el caso Anahí, no lo atendieron y ahora la maldición del “Guadalupe-Reyes” les cayó como el Chahuistle. Se los dije.