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Cuarto de Guerra

  • Julio de la Cruz

PACHANGA. Varias y muy vergonzosas son las “joyitas” que el juez Manuel Garrido Patrón ha regalado a la afición taurina de Querétaro; pero el viernes pasado en la Plaza Santa María de plano se le pasó la mano a este funcionario municipal, cuya función es hacer uso de la apreciación para repartir justicia. Resulta que ante el cúmulo de anomalías que sucedían en el ruedo y en los toriles, y que una vez más rebasaron su autoridad, Don Manuel optó por ponerse a “whatsapear”, “textear” o como se diga con su teléfono celular en vez de observar la faena de Joselito, bastante mala por cierto, que debía sancionar. Los que quieren al incomprendido juez lo justifican diciendo que dejó de ver la corrida por reportar al alcalde todo aquel circo; y si así fue, entonces ¿cuándo y dónde están las sanciones?