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Cuarto de Guerra

  • Julio de la Cruz

PRUEBA. Con pocas credenciales y muchas dudas sobre su experiencia llega Roxana Ávalos Vázquez a la Defensoría de Derechos Humanos. Pero antes siquiera de querer sacudirse el mote de “recomendada” del Gobierno estatal, que sí lo es, lo que deberá hacer es revisar las enclenques finanzas del organismo.

QUIEBRA. Y es que el ombudsman saliente, Miguel Nava, quien por cierto se especializó en la PGR sobre delitos financieros, no resistió la tentación de dejar varias bombas de tiempo en la oficina y sacar hasta los últimos pesitos para su campaña dizque ciudadana al Senado, duplicando el sueldo de sus leales a quienes firmó contratos por un año más. La defensora no tiene defensas.