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Cuarto de Guerra

  • Julio de la Cruz

MINION. Aunque la creación de una Fiscalía Anticorrupción es un verdadero éxito ciudadano, las señales que rodearon el nombramiento no abonaron mucho a aumentar la confianza, empezando porque el fiscal especial no quiso decir si renunciaría (ni cuándo) a su cargo dentro de la Fiscalía General. Que esa –dijo inaugurando su autonomía Benjamín Vargas Salazar- es una decisión de su jefe, el fiscal Alejandro Echeverría. Para colmo, al dar sus primeras entrevistas el recién ungido también estuvo custodiado por el vocero de la otra Fiscalía, la de su jefe, que parecía moverlo a control remoto. No se le ven patas para gallo, pero eso es lo que hay. La nueva fiscalía tiene la confianza de los diputados y tendrá que ganarse la de la sociedad.