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De grana cochinilla a carmín

  • Heidy Wagner Laclette

La grana o cochinilla (Caccus Cacti) es un insecto que parasita en el nopal o tunera. Tiene forma de grano rojizo-negro cubierto por un polvo blanco. Cuando han alcanzado su desarrollo se recolectan y se colocan al sol o se secan a través de sistemas alternativos. El producto final se utiliza para teñir telas, lana y productos de belleza.

Recientemente ha cobrado relevancia la producción de grana cochinilla a través de programas gubernamentales, tal es el caso de la Sagarpa, por ello es importante conocer más acerca de este tema que al ser un producto ecológico, es preferido por muchos consumidores como alternativa de colorante natural.

Estamos hablando de un insecto parásito del nopal, y a su vez del cuerpo desecado de la cochinilla hembra se obtiene el ácido cármico, colorante rojo. También es importante saber que en la época de la Colonia, con la introducción del ganado ovino se incrementó el uso de la grana cochinilla, ya que de ella se obtiene un color más intenso que se fija firmemente en textiles de lana que en los de origen prehispánico como algodón o fibras de agaves o yucas.

En el México precolombino era un producto entregado como tributo de los pueblos vasallos a los mexicas. Los escritos de Fray Bernardino de Sahagún establecen que “Al color con que se tiñe la grana llaman nocheztli, quiere decir, sangre de tunas, porque en cierto género de tunas se crían unos gusanos que se llaman cochinillas, apegados a las hojas, y aquellos gusanos tienen una sangre muy colorada, ésta es la grana fina que es conocida en esta tierra… A la grana que ya está purificada y hecha en panecitos, llaman grana recia o fina, véndenla en los tiánquez hecha en panes, para que la compren los pintores y tintoreros”.

Ahora bien, desde el punto de vista económico, y ante la posible salida del mercado de tintes sintéticos en Reino Unido y Estados Unidos, las perspectivas para el cultivo y reactivación de la grana cochinilla en México y en particular en el centro del país, son favorables, ya que posee los hospederos (especies de nopal), así como el insecto que contiene el ácido carmínico, lo que permite impulsar la producción del colorante rojo natural y, con esto, disminuir los daños a la salud que genera el sintético.

Aunado a que muchos países han vuelto su mirada hacia nuestros cultivos de la grana cochinilla, ya que se ha demostrado que niños que consumen dulces teñidos con colorantes artificiales, específicamente el rojo 40 y amarillo 5, presentan hiperactividad.

Ante esto, Reino Unido recomendó a los fabricantes de alimentos evitar el uso del sintético rojo 40, a partir de 2009 y especialistas prevén que la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), tome la misma determinación.

En la actualidad, el uso excesivo de colorantes industrializados ha comenzado a reflejar su impacto negativo en la salud y el ambiente, lo cual ha hecho volver la atención a los colorantes naturales y hace necesario reincentivar el cultivo de este prodigioso insecto generador del bellísimo color carmín.

*Agradezco de antemano sus comentarios y sugerencias sobre temas agropecuarios y ambientales en el correo electrónico heidydiario@yahoo.com.mx en Facebook Heidy Wagner Laclette, en Twitter @heidyDiario