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Del aceite de palma y la problemática de su extracción

  • Rodrigo Chávez Fierro

@chavezfierro

Probablemente usted no conoce la existencia de este producto, pero es factible que en el día lo haya consumido en diversas ocasiones. El aceite de palma, que se encuentra en aproximadamente 50% de los productos de los supermercados, ha cobrado notoriedad a partir de una investigación realizada por Amnistía Internacional que denuncia las condiciones lamentables de los trabajadores de las empresas sobretodo en Indonesia y Malasia donde se concentra la mayoría de la producción mundial.

La veloz expansión en el consumo del aceite de palma ha causado una deforestación generalizada traducida en la destrucción de bosques tropicales, ocasionando un daño considerable a la fauna silvestre.

Por ser un producto barato y versátil, además de ser empleado para cocinar y fabricar alimentos procesados como los cereales, galletas o chocolate; o bien formar parte de detergente para ropa, cosméticos, jabones o productos de limpieza, se producen 35 millones de toneladas anuales.

Indonesia produce el 45% del suministro mundial y se calcula que en el sector trabajen cerca de tres millones de indonesios, que representan un tercio de la mano de obra que se emplea en la extracción. A pesar de contar con una legislación laboral, el país del sudeste asiático registra abusos sistemáticos contra la mano de obra en sus plantaciones.

El incremento en su demanda es notorio. En 1990 el consumo mundial era de 15 millones de toneladas; para 2015 la demanda subió a 61 millones teniendo como principales destinos India, la Unión Europea y China que en 2016 importaron en conjunto 20 millones de toneladas.

La principal empresa del sector es Wilmar con sede en Singapur, que controla el 43% del comercio mundial. En 2015, la empresa registró ingresos por 38,780 millones de dólares. No obstante los trabajadores de sus plantaciones no ganan lo suficiente para mantener a sus familias. La empresa tiene más de 60,000 trabajadores en Indonesia y Malasia.

La notoriedad de la investigación de Amnistía Internacional cobró relevancia al indicar que empresas trasnacionales como Kelloggs, Nestlé o Unilever utilizan en algunos de sus productos aceite de palma que probablemente pudo haber sido obtenido mediante la explotación de menores que trabajaban en condiciones peligrosas.

La ONG publicó en su investigación que niños entre 8 y 14 años estarían ejecutando tareas peligrosas en plantaciones que abastecen a la empresa Wilmar, donde son utilizados pesticidas tóxicos además de no estar provistos de equipos de seguridad. También se denuncia que los niños deben transportar pesadas cargas de frutos de palma entre 12 y 25 kilos.

Tras los destapes en 2004 de los escándalos medioambientales relacionados con el cultivo de la palma en Indonesia, fue creada la Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible, integrada por empresas del sector que buscaban velar por el respeto de los derechos laborales y no dañar el medioambiente. No obstante, 8 de las 9 multinacionales denunciadas por Amnistía Internacional forman parte de la Mesa Redonda.

Correo electrónico: rodrigo@chavezfierro.com

Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi)