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Desde la Izquierda

La sociedad del siglo XXI hace historia en México

Las historias de civiles en ayuda de damnificados son muchas y ejemplares que llegaron a tocar directamente al corazón, no sólo de los mexicanos, sino de la comunidad internacional que a través de ellos se solidarizaron con las tragedias vividas en varios estados que dejan experiencias prácticas y lecciones aprendidas.
Fueron esos héroes anónimos, la mayoría jóvenes pertenecientes a una nueva cultura generacional, los motores que impulsaron un movimiento social de tal magnitud que rompieron con el paradigma tradicional y forzaron la reacción de los gobiernos, de los partidos políticos y de sus principales figuras, para que los ciudadanos no marcharan solos en veredas extraviadas, obligándolos a caminar en el mismo sentido en que la población estaba viendo y viviendo sus propias desgracias, y que no se convirtieran en actores que sólo ven, desde la comodidad de sus puestos, los esfuerzos de otros para volverse a la postre en juntavotos.
Todos estamos de acuerdo que la sociedad evoluciona mucho más rápido que los políticos y sus gobiernos, dando una lección de lo que organizados son capaces de hacer, pero que desafortunadamente algunos sectores de la burocracia, que en su miopía, vorágine política y su hambreada electoral, actúan como si estuviéramos en la edad de piedra. Los casos brotaron a borbotones, desde la esposa del gobernador de Chiapas, una tal Anahí, preocupada por la superficialidad de su imagen, de presidentes municipales aprovechándose del dolor para acarrear agua a su molino, hasta el caso patético y mezquino del gobernador de Morelos, Graco Ramírez, denunciado en redes sociales deteniendo víveres, camiones y rescatistas para concentrar la ayuda, reetiquetarla y darla a nombre de su gobierno. La mendicidad de su acción debiera ser castigada desde el mismo PRD para llamarlo al orden y suspenderle sus derechos como militante.
Los esfuerzos que hace el Frente Ciudadano PAN, PRD y MC para NO recibir lo correspondiente al 100 por ciento del recurso destinado a campañas políticas y ser redireccionado a damnificados, se mancha con este tipo de actuaciones en las que el PRD no necesita de trasnochados usureros para llegar a los ciudadanos. La capital del país cambió de gobierno justamente por el impacto del terremoto de 1985, en la que los grupos de ciudadanos, hombres de avanzada, ligados a las masas en desgracia y con conciencia social, se organizaron en comités para la reconstrucción de la ciudad más rápido que el gobierno e impactaron en el tema electoral que terminó por imponer a su primer gobernante en la persona del Cuauhtémoc Cárdenas. Hoy se escribe otra historia.
Esta vez tocó constatar el potencial de la sociedad, de su alto grado de compromiso que ha logrado transformar los modelos de reacción en estas situaciones, en donde todos los damnificados debieran ser el centro de las preocupaciones para la atención efectiva, eficiente y solidaria. Estos escenarios obligan a todos a romper paradigmas, y a los gobiernos de todos los niveles a constituirse en el criterio ético y moral que requiere esta realidad, e ir por delante de la sociedad con soluciones, recursos y políticas públicas de corto, mediano y largo plazo. Necesitamos profundizar en la reflexión de lo que pasó, lo que hacemos y el compromiso de nuestros gobernantes para que prediquen con el ejemplo, y se enriquezca la participación ciudadana para ir de la mano, ni antes ni después, sino de manera conjunta, al mismo ritmo que marcha la necesidad y la sociedad.

Ulises Gómez de la Rosa
Director General de ICATEQ y
Consejero Estatal del PRD
Correo: ulisesgrmx@yahoo.com.mx