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Diálogo Universitario

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

La población mundial experimenta la primera quinta parte del Siglo XXI sin definir cual será el rumbo que tome en los ejes cruciales para su historia. El sistema económico que conocemos como “capitalismo” no ha logrado madurar lo suficiente para consolidarse como un mecanismo que opere para brindar educación y seguridad a las personas.

La desigualdad es provocada por el monopolio de grupos económicos, pero sobre todo por la avaricia que practican los hombres que actúan sin obedecer los lineamientos o principios de los sistemas democráticos. El capitalismo se ha pervertido y ha pasado a ser una cortina de humo para cubrir los errores de los gobernantes de los países productores en la construcción de una sociedad justa. Ante tales escenarios, el populismo se ha convertido en un espejismo. La corrupción es un flagelo en la mayoría de los países que deteriora sociedades, medio ambiente e infraestructura de los diversos grupos sociales.

El cambio climático se ha convertido en un personaje, con toda su abstracción que lo permite, en el destino del hombre moderno. Consecuencia de esta fase de producción intensiva de productos de consumo a la que estamos sometidos el calentamiento global ha trastocado los recursos naturales, los ciclos de las estaciones del tiempo está teniendo impacto en la flora, la migración de especies, y en la sobrevivencia de algunas especies animales necesarias en nuestra  cadena alimenticia. Los desastres son otro caso que se suma a las calamidades.

Los nacionalismos, han aparecido por si no fuera suficiente, acentuando en los países, el entramado de dificultades que representan las intenciones de romper los mecanismos de la globalización. Han aflorado esas tendencias después de haber estado latentes durante décadas, aguardando el mejor momento para resurgir. El nacionalismo no ha sido el que ha traído mejores condiciones de vida para quienes lo practican porque, como dice Vargas Llosa, incomunica, excluye y da paso al racismo.

La presencia de una ideología de derecha se ha visto fortalecida con los nacionalismos. El caso más palpable es en los Estados Unidos, con la nueva aparición a la luz pública de los grupos llamados de “Supremacía blanca”, cobijados y tolerados por el actual mandatario republicano, lo mismo que en Alemania al votar sus ciudadanos para darle presencia en su Congreso. Las manifestaciones de grupos neonazis son reforzadas por segmentos de la población que sienten que los gobiernos socialistas o de izquierda no les brindan suficiente atención. El fortalecimiento de la derecha, quizá también sea un indicador de que la izquierda o el centroizquierda se han viciado en un estado de confort y de transformar a muchos de sus simpatizantes a los grupos radicales y ultraconservadores. Los gobiernos socialistas o de izquierda abandonaron la puesta en marcha de programas de ayuda a la población o han resultado un verdadero fracaso en los puestos de gobierno.  Ante tales escenarios, se requieren liderazgos abiertos, plurales y asertivos en las políticas públicas y con una amplia visión de articulación mundial. Al menos en México, no queremos aislarnos de nadie, y esforzarnos en ser más incluyentes.

@manuelbasaldua