imagotipo

Diálogo Universitario

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

En el Siglo XX, las ciudades prosperaron bajo el sueño del progreso y un desarrollo equilibrado y sustentable de quienes las habitaban. El comercio y los servicios públicos acompañaban a la postal de los centros urbanos que florecían con los parques y clusters industriales. Pero más tardo en consolidarse esta imagen que en sufrir las consecuencias de su crecimiento. Ahora en este Siglo XXI, en América Latina, y en particular en México, el crecimiento de sus principales ciudades se desbordaron en todos los órdenes cuando se combinaron los estragos de la crisis del campo, las catástrofes naturales y las crisis económicas.

El centralismo que históricamente se ha mantenido en nuestro país con la nueva entidad llamada CDMX Ciudad de México, antes Distrito Federal con su constante crecimiento ahora ha provocado trazos desfigurados del paisaje urbano. Ese centralismo ha tomado una fuerza que empieza a parecerse a un hoyo negro, donde absorbe cualquier espacio de urbanización para despojarlo de un lugar vital. Con las políticas neoliberales, los intentos de descentralizar se disiparon y no tuvieron efectos para dispersar esa metrópoli, que amenazaba con convertirse en el eje de una megalópolis. Ahora esa amenaza es una realidad que presenta retos peliagudos para los urbanistas, los especialistas en asentamientos urbanos y en flujos de transporte.

La Ciudad de México primero devoró, por así decirlo, a la ciudad de Cuernavaca, convirtiéndola en una ciudad dormitorio. Después absorbió a Toluca cuando poco a poco su flujo laboral unió a Santa Fe y la capital del Estado de México. Para su parte industrial se extendió por Texcoco y la parte oriente extendiéndose hacia Pachuca y Puebla. Pero ese vertiginoso crecimiento no nos dejó advertir que la densa mancha urbana de esa metrópoli que explotaba hacia el norte. Querétaro se sumó así a este tejido urbano aparatoso.

El flujo de vehículos de transporte de personas y de mercancías es intenso hacia la capital del país. Pero la conurbación y la nueva territorialización exige que exista un flujo de entrada y salida de la CDMX tan denso que está colapsando  las vías de comunicación existentes. Un ejemplo de ello es la carretera 57 que une a la CDMX hasta la frontera con EEUU. Esa carretera, mal llamada la carretera de TLC, representa un verdadero dolor de cabeza en su primer fragmento en cuestiones de conexión entre la capital del país y Querétaro.

Pocos políticos se han detenido a reflexionar sobre la problemática que representa esa carretera, no solamente en términos de conectividad, sino en el campo de la seguridad. Quizá el tramo de carretera más densa y sufrible en todo el país, representa grandes retos para los teóricos y los tomadores de decisiones de esta porción de la megalopólis. Quizá el Diputado Braulio Guerra es el único que ha tomado cartas en el asunto para abordar algunos aspectos. Debido esto a que lo sufre en carne propia, los riesgos y pérdidas de tiempo que significa hacer uso de esta vía.

Por eso, llama la atención que este cerca la fecha de apertura de un libramiento de esta carretera 57 dadas a conocer por el Gobernador de Querétaro Francisco Domínguez. El dato que da escalofríos y refiere la cantidad de 40 mil vehículos pesados pasando por la parte sur de la capital queretana pone siempre en un constante stress y serios riesgo de accidentes a los habitantes de esta ciudad. Y representa un riesgo creciente al trasladarse de sus casas al trabajo, a la escuela o a los centros de negocio.  La desviación desde Palmillas hasta Apaseo el Alto viene a sumarse a esta lógica de modernización de las carreteras en el país, y aliviar temporalmente los problemas que representa esta irreversible construcción de nuestra megalópolis.

La redefinición de la especialización del territorio y de la vocación de las ciudades, harán posible una comunicación sana y eficaz de nuestras carreteras, ayudadas eso si, por estrategias políticas de los administradores de los gobiernos locales involucrados. Sino es así, dentro de pocos años estaremos hablando nuevamente de un caos urbano. Las estrategias socioterritoriales exigen la participación de especialistas en estas materias para prevenir estos fenómenos de concentración urbana. Seremos en pocos años la región más densamente poblada de América, y debemos anticiparnos a estos eventos de las megalópolis que vienen en todo el mundo.

@manuelbasaldua