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Diálogo Universitario

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

La docencia del siglo XXI es multifacética y ardua, porque los profesores de nuestro tiempo deben atender una amplia gama de actividades que giran alrededor de la enseñanza-aprendizaje, antes de llegar al salón de clases y entablar con los estudiantes esa dinámica de transmisión y construcción del conocimiento.

Por si no fuera suficiente, el reto que tienen los profesores para trabajar con sus programas de trabajo es complicado debido a que el entorno académico este año estará trastocado por la actividad de la política interna, la política local y desde luego la política nacional. En lo que se refiere a lo interno, los estudiantes podrán ser objeto del clientelismo electoral porque la contienda para la rectoría de la Alma Máter empezará a subir de intensidad. Los alumnos participan en ese proceso  emitiendo su voto libre y secreto para que los representantes de su Facultad o escuela lo expresen ante el Consejo universitario. Deberán elegir, también, a los nuevos directores de su Facultad correspondiente, o en su caso, ratificar para otro periodo a quienes decidan reelegirse en el puesto de director.

El sector estudiantil, en su mayoría,  no ha podido presentarse como una masa crítica genuina porque es en los últimos años ha sido sujeto de los candidatos  que plantean ofertas difíciles de rechazar por sus tintes populistas. Las necesidades de los estudiantes en términos económicos se hace más evidente en los últimos años, para solventar sus gastos corrientes, y con tales ofrecimientos se hacen vulnerables a la oferta clientelar de la política.

Los profesores, por su lado, tendrán ciertas presiones debido al mismo proceso de apremio de algunos candidatos a los cargos de la Dirección, o bien al de rectoría, según sea el caso. De tal forma que en esta etapa se vivirá una efervescencia política intensa y se prolongará hasta mediados del año 2018 cuando en un escenario aparte se efectúen las elecciones federales para elegir al Presidente de la República.

El trabajo académico de los alumnos y los docentes es serio y creativo, hablando en términos generales, tanto en la Universidad Pública o Privada, con lo cual esperaremos que con criterios para discernir, su participación marque un hito en la historia en cada esfera política que les corresponda actuar. Y reafirmar que el aula sigue siendo la arena de discusión, de las ideas y de las propuestas.

Aunque el contexto de actuación de los jóvenes este entreverada con la tecnología. La combinación entre la persona, las redes sociales y el discernimiento para participar en los procesos de elección será la clave para elegir a los candidatos más aptos para las diversas áreas. Por eso es importante la labor de los profesores como referente del dialogo para la construcción de un gran elector joven y decidido.

Y es que las instituciones empiezan a mostrar rasgos de sustancia carcomida, tanto por el desgaste que ha representado su uso en el engranaje social y sus vetustos modelos que ya no satisfacen las necesidades actuales de quienes las componen, como por la voracidad de quienes se han atrevido a manipularlas o que simplemente han estado a su cargo. La supuesta democracia que simulamos representar en nuestro país se ha convertido en el vehículo para que los tiranos lleguen a puestos de responsabilidad social y que más pronto que tarde se aferren al puesto, con actitudes enfermizas. Olvidándose que la democracia es un juego de alternancia para que se renueven las visiones con que las instituciones avancen. La elección sensata de los jóvenes nos puede, quizá deba decir, deba llevar a corregir ese camino.

@mabuelbasaldua