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Diálogo Universitario

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

La seguridad pública ha sido consistentemente vulnerada México. No porque el estado de derecho sea una cuestión fallida, sino porque muchos de quienes detentan el poder han alcanzado un límite insospechado de corrupción, o se han aliado a la delincuencia.

En términos físicos y materiales ya son incalculables las pérdidas en el sector público, industrial y personal por el avance creciente de los actos delictivos. Estamos viviendo un fragmento histórico del cacicazgo de los criminales.

Justo cuando nos sentimos con un paso adelante en esta etapa de progreso, debido a que contamos ya con una amplia cobertura de nuestras redes digitales, y como parte de países con alta participación democrática por el uso de tales redes sociales, nos aparece una vez más la inseguridad pública.

El INAI (Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales) le sugiere a los ciudadanos que sea muy cuidadosos con la divulgación de sus datos personales en las redes sociales. Hay un alto riesgo de caer en la inseguridad pública en los campos digitales, como la aparición de extorsión, secuestro, robo de identidad, y las nuevas modalidades de abuso ilegal de información, propio de estos medios, tales como el “sexting” que son los datos en imagen o video de contenido sexual, o mensajes comprometedores de los usuarios, o el llamado “phishing”, que es el rapto de información bancaria o confidencial de los usuarios

Los usuarios de las redes sociales se han visto en la necesidad de limitar su información personales, justo cuando empezaba a despuntar este campo en el manejo moderno, rápido y completo en cuestiones laborales y académicas. Las empresas ya están prescindiendo del requisito de la presentación de un Currículo Vitae, y hacen una revisión del contenido en sus redes sociales del entrevistado.

En contraparte, la presencia de la llamada “policía cibernética” no ha sido todavía muy tomada en cuenta, y no tiene la suficiente identificación y reconocimiento entre la ciudadanía. No obstante que ya en México somos cerca de 66 millones de usuarios de internet, esta policía no goza de la difusión que debía tener, y que el ciudadano cibernético sepa que cuenta con la ayuda de esa organización.

Tampoco se le ha dado una amplia cobertura a la noticia de que en los últimos días de julio se venció el plazo para que los estados de la República establezcan la Ley General de Protección de Datos Personales en posesión de Sujetos Obligados. Y es que nos enfrentamos a un dilema peliagudo, luchar por la libertad de expresión y la libertad de hacer uso de nuestros datos, pero a la vez tenemos que limitarnos a lo fundamental que no nos exponga ante la delincuencia. Insisto, las atribuciones de esta normatividad nos ponen en un lugar crucial de usar o no nuestra información,  con los riesgos que esta representa.

Con todo, debemos seguir buscando los caminos que nos lleven a un ejercicio democrático, con libertad, y con libertad de expresión a través de estas redes sociales y con el avance tecnológico que nos corresponde.

@manuelbasaldua