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Diálogo Universitario

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

La noticia como medio de información se diluye en las redes. Los acontecimientos que otrora se ubicaban de acuerdo a su trascendencia en las portadas de los periódicos, se extravían en las primeras planas y llegan tarde al conocimiento del público. Las redes sociales si bien representan un progreso en el proceso de la comunicación masiva han trastocado el ejercicio periodístico que con toda seriedad, profesionalismo y dedicación los comunicadores efectúan su trabajo diario.

Las redes sociales muchas veces son estridentes al referirse a los hechos, y aunque muestran en un instante los acontecimientos naturales, de comunidades o personajes de la vida pública, lo hacen solamente desde un ángulo. No es un ángulo físico, al referirse simplemente al primer plano debido a la limitación de los aparatos que son la punta de estas redes sociales, sino a la ubicación material de quien sube la imagen, el recorte de la realidad a partir de su ideología, su clase social o sus intenciones políticas, disipando con ello la objetividad de las intenciones de la transmisión de un hecho o un evento que requiere de la trascendencia de ser del conocimiento público.

Aunado a este fenómeno de disipación de la importancia noticiosa, la etapa contemporánea del mundo se mueve de manera vertiginosa y múltiple. Una noticia se superpone a otra  en cuestión de segundos, y el receptor de la noticia no tiene el tiempo de la asimilación y de presentar una postura. Sobre todo que el lector  tiene un rol de participante activo al poner un like, o un retuit a un mensaje con alguna noticia, y se deshace de ella, sin llegar a una asimilación del hecho que se denuncia o que se hace público.

Por ejemplo, los eventos naturales acontecidos en los últimos días, tales como; el paso del huracán Irma en EEUU, el huracán Katya en México, así como el terremoto en la parte sur de la República Mexicana si bien llamaron la atención de la población del continente, menguaron otras noticias de carácter político. En este caso, me refiero a la aparición del trabajo periodístico de Animal Político titulado “La Estafa Maestra”, tal noticia no tuvo la trascendencia como la referida a la Casa Blanca de Peña Nieto. Si evaluamos en términos de corrupción y afectación a los dineros públicos, esta denuncia de los periodistas de Animal Político supera en mucho lo que se dio a conocer sobre la adquisición de aquella propiedad de decenas de millones de pesos. Incluso las noticias sobre los nexos de políticos mexicanos con  Odebrecht y sus sobornos millonarios, así como el robo sistemático a Pemex, han quedado diluidos entre estas asombrosas notas de los meteoros y los desastres.

En suma; las noticias que aparecen en los periódicos solamente están alcanzado el nivel de confirmación de lo que todo mundo ya sabe, no solo de primera mano, sino desfigurado por memes o posturas tendenciosas, incluso manejadas por agentes del poder que menguan sus efectos de denuncia.

El lector de noticias sin duda puede tener las primicias en las redes sociales, en —-sus- redes sociales, pero no puede prescindir todavía del periodismo impreso, la aparición del conductor en la televisión o de la radio con su micrófono, que tiene el poder y el deber profesional para oficializar los hechos y la noticia en sí. La noticia debe ser leída con objetividad  para construir ciudadanos con postura crítica y una sociedad democrática.

@manuelbasaldua