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Dialogo Universitario – Fraternidad sindical

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

La ciudad necesita de la amistad de sus integrantes para mantenerse unida. Dice Aristóteles que esa unidad se da más por la amistad que por la justicia. Por eso hay que ayudar a conformar la concordia y a fomentar la amistad entre los hombres. Pero no es suficiente la amistad por sí sola para sostener la estructura de la sociedad y del estado, luego entonces, hay que agregar que esos acuerdos de armonía sean un complemento de la condición política de los hombres. Con ello se combate la discordia y la enemistad.

Traigo a cuento la referencia a estas cualidades humanas, porque observo una extinción de los lazos de camaradería, que aparece cada vez más fuerte, y se convierte en una amenaza real sobre los sindicatos aún existentes en México, particularmente en uno que es simbólico dentro del entramado sindical queretano que es el SUPAUAQ, que se encuentra en una especie de burbuja de reconocimiento y revalidación. Aún así, en esta etapa de zozobra, el SUPAUAQ llevó a cabo su tradicional y tan mentado baile. Una fiesta anual que en muchas ocasiones se ha satanizado como si fuera un acto de derroche y despilfarro de burgueses insensibles del magisterio universitario. Nada más lejano de eso. Ha sido siempre un espacio de convivencia y esparcimiento de los docentes de un segmento de  la educación superior en medio de su constante actividad estresante y trepidante que es la enseñanza y la formación de los profesionales en distintas ramas que requiere la sociedad. En esta ocasión, fue más evidente esta modesta celebración. Acompañada por la generosidad de muchos negocios y empresas que gentilmente otorgaron simbólicos objetos que fueron los regalos a los docentes en esa fiesta. Un reconocimiento de la sociedad a la UAQ una vez más.  En este baile, también se hicieron presentes representantes de otras organizaciones sindicales como las históricas de la CTM, la de Radio y Televisión, de los telefonistas, entre otros de nuestra entidad. Fue una fiesta del sindicalismo, pues. Pero este festejo nos lleva a una seria reflexión sobre la flexibilidad que está apareciendo cada vez más en los centros laborales, y que se nos está haciendo natural y más fuerte.

Dice Cirila Quintero Ramírez en Flexibilidad y Sindicalismo, en Región y Sociedad No. 19  de El Colegio de Sonora, (2000) que las repercusiones de la flexibilidad en las en las organizaciones sindicales ha evidenciado una recomposición en el ámbito de la estructura de esas organizaciones, tanto intersindical como intrasindical de tal forma que se ha modificado el marco jurídico de las relaciones laborales. Lo que advierte Quintero Ramírez es que los sindicatos ahora tienen el dilema de quedar como simple legitimador, comparsa o protagonista en sus reivindicaciones laborales dentro de ese marco. Por estas razones hay que defender las organizaciones sindicales existentes. Frenar hasta donde sea posible la flexibilildad laboral que avanza irremediablemente en todos los centros de trabajo. No porque defendamos intransigentemente una serie de canonjías, como muchos quieren hacer ver, sino uno serie de derechos históricos alcanzados por la lucha sindical. El particular, en el Supauaq, se debe recuperar esa concordia entre los docentes. El tan mentado baile sigue siendo un espacio de reivindicación de la fiesta sindical, como lo hacen las demás organizaciones, en donde reina la concordia y la armonía laboral.

@manuelbasaldua