imagotipo

Efecto Pamela Siurob

  • Dr. Manuel Basaldúa Hernández

Nos acordamos de la ecología siempre que sufrimos de una tragedia ambiental. Y entonces prometemos hacer todo lo posible por mejorar nuestra relación con la naturaleza. Aunque  en primera instancia dejamos la responsabilidad al Gobierno, y esperamos que ese organismo pague las consecuencias y los daños. Después del vendaval, viene la calma que anhelamos y nos establecemos en el olvido de dicha tragedia.

La educación ambiental, por otra parte, creemos que es cosa de los párvulos. Y entonces se la dejamos a los niños de primaria.  Incluso en este contexto pensamos que es de lo más aburrido, intrascendente, donde se podría dar por sentado todo, solo es cuestión de presentar algunos dibujitos y figuras genéricas y se pone punto final a la actividad vista como obligatoria y de ornato.

En cuestiones políticas o de puestos gubernamentales, la cosa no es tan diferente. Por no dejar abandonado del todo el tema y el organigrama, se cubren  algunos  cargos en el Gobierno que llegan a ser en muchos casos casi simbólicos. En cuestión de presupuesto de esos cargos de tema ambiental o ecológico, pueden tener incluso menor cantidad que la Secretaria de Cultura o del  Deporte, que ya es mucho decir.

“Uno de los problemas más agudos que enfrentan las sociedades humanas es la degradación y destrucción de los espacios naturales y su contaminación. El aumento planetario de la temperatura, la destrucción de la capa de ozono, la deforestación, la desertificación y la contaminación de los cuerpos de agua dulce son algunos de los problemas ambientales cruciales que afectan directa o indirectamente a la humanidad”, dice Carlos E. Severino Valdez, de la Universidad de Puerto Rico, en Geográfica; para entender la organización territorial de la sociedad, en la compilación sobre ciencias sociales (2001). Y aunque nos beneficiamos todos, o salimos perjudicados, no es una prioridad para los gobiernos locales, que es donde pueden concretarse las acciones más inmediatas, dadas las grandes dificultades que se encuentran las políticas internacionales y los acuerdos por la calidad ambiental a nivel global.

Por eso, es de llamar la atención que la remoción de María del Carmen Siurob, conocida como Pamela Siurob, haya tenido poca resonancia en los medios de comunicación locales. Pamela es reconocida por su preocupación y su dedicación en el tema que nos atañe. ¿Por qué es importante destacar este hecho de su remoción? Pues debido a la necesidad de revisar el tema ambiental de nuestra región y nuestro Estado. La creciente urbanización que estamos experimentando ha llamado más la atención en cuestiones como la administración de servicios básicos como movilidad, vivienda, seguridad, pero no ha llamado la atención en la condición de los nichos ecológicos en los que estamos situados. No existe, al menos de manera evidente y que se conozca ampliamente, interés marcado sobre la cuestión ambiental.  Para empezar, nos damos cuenta que no hay una Secretaria dedicada a cuestiones ambientales. El titular de la Secretaria de Desarrollo Agropecuario cuando expone sus declaraciones sobre la remoción de la encargada del Parque “Cimatario”, nos advierte la enorme carencia en este campo tan necesario y el hueco que hay en el organigrama del Gobierno Estatal. Y se observa también otra cosa preocupante, lo ambiental esta subsumido al desarrollo agropecuario. Por eso nos explicamos  la inercia, el olvido y el desdén al que ha estado sometido el tema ambiental, al conocerse que desde hace once años, Siurob ha ocupado el cargo de coordinadora de ese Parque “El Cimatario”. Y que hasta ahora se haya detectado erosión y otras características del lugar después que han pasado dos sexenios sin que nadie mire críticamente en ese sentido la importancia del cargo.

En ese mismo tenor, hay que preguntarse: ¿Cuanto financiamiento se tiene para tratar el tema ambiental, tanto en su forma directa de abordar?, ¿Cuantas iniciativas se han presentado en la legislatura, cuantos reglamentos, cuántas leyes hay sobre el tema? Y no menos importante, ¿en cuestión educativa y de cambio generacional se está trabajando al respecto? Porque conocemos a los ambientalistas clásicos de la localidad, pero dónde están las nuevas generaciones que sustituirán a estos personajes tradicionales?

El abatimiento de los mantos friáticos, la contaminación del aire, la destrucción de los bordos de contención de avenidas de agua que eviten la inundación de la ciudad, el control de la fauna urbana, las enfermedades de los árboles en la ciudad y su zona conurbada, la invasión de colonias de flora exógena que disminuye y acaba con la flora endémica, debido a la exageración por el ornato, la disociación de la sociedad por los temas ambientales, entre otros muchos aspectos quedan al descubierto.

Por eso hacemos un fuerte llamado al Gobernador Francisco Domínguez, al secretario de Desarrollo Agropecuario Tonatihu Cervantes, a la legislatura local a crear instancias adecuadas y exprofeso sobre el medio ambiente, y sobre todo a la sociedad para formar a las nuevas generaciones de jóvenes ambientalistas. La condición que presenta “El Cimatario” no es solo una metáfora de lo que ocurre con nuestra ciudad, nuestro Estado y la región, es el reflejo de las condiciones en que se encuentra nuestro terreno físico y político en cuestiones ambientales. Aún estamos a tiempo de corregir los desajustes en los que hemos incurrido en asuntos de ecología humana y medio ambiente.

@manuelbasaldua