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Viajeras de Ítaca – El alma, en la época prehispánica

  • Elizabeth Mejía

Con la llegada de los españoles y la conquista de los pueblos indígenas, el primer gran cambio fue el religioso, la concepción del cosmos, la naturaleza y el hombre, esto es la cosmología y cosmovisión. Ello porque la religión católica concibe al ser humano en una dualidad de cuerpo y alma. De hecho, la mentalidad católica lleva a predicar mayores cuidados a lo que perturba el alma más que los daños al cuerpo e incluso los españoles cuestionaban si los indígenas tenían alma y si eran humanos y no solo bárbaros.

Mientras tanto en el mundo prehispánico todo era diferente, especialmente entre los mexicas, de quienes sabemos un poco más por los relatos escritos por frailes, militares e indígenas conversos. De esta forma, algunos relatos registran que para los mexicas la forma equiparable del alma católica se componía en tres segmentos. El primero le llamaron el Cuautextli tonalli, residía en la cabeza se consideraba como la fuerza que daba calor, valor, vigor y que permitía el crecimiento. Se asentaba en la cabeza del niño el día en que se realizaba el baño ritual, que funcionaba como un ritual de entrada a la comunidad y su ausencia podía causar la enfermedad y la muerte. Y comparando este segmento con su entorno lo equiparaban a las esferas celestes.

A la segunda porción del alma se le llamaba Yollotl Teyolía, residía en el corazón y se relacionaba con la vitalidad, el conocimiento, el pensamiento, la personalidad y la voluntad. Se creía que era la porción que viajaba al lugar de los muertos y se equiparaba con la tierra. Por último el Elli Ihiyotl que residía en el hígado y es el aliento o gas, esto es la emanación incluso de los cadáveres y que se equiparaba con el inframundo subsuelo.

Todos estos principios fueron olvidados debido a las enseñanzas hispanas aunque, en forma clandestina, algunos pueblos indígenas mantuvieron estos conceptos, de modo que entre los indígenas mayas todavía se considera que la sabiduría ancestral concibe varias “almas”, de modo que son los chamanes los que hoy pueden acceder a estos conocimientos.