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El arte de falsificar el arte

  • Roberto González y Andrea Avendaño

Una de las figuras más reconocidas del mundo de la falsificación de arte es sin duda Han van Meegeren, pintor nacido en Holanda, quien se dio el lujo de venderle un cuadro falso de Vermeer supuestamente del siglo XVII, al Mariscal alemán Hermann Göring durante la ocupación nazi en Países Bajos. Sabemos que Göring fue comandante de la Lufwaffe y uno de los hombres más poderosos del tercer Reich, además era uno de esos monstruos que son capaces de conmoverse frente a una obra de arte y más tarde asesinar  seres humanos sin ningún remordimiento, con todo y esto fue burlado por el falsificador de Amsterdam.

En el año de 1945 los aliados descubrieron en unas minas de sal en Austria un tesoro artístico con más seis mil obras de arte y antigüedades, producto del expolio nazi. El mariscal había ocultado su colección también en esta mina y ahí se encontraron dos obras del maestro de Delf. Este hallazgo provocó una investigación que los llevo hasta el marchante de arte Alois Miedi quien denunció a Meegeren como el vendedor de la obra a los nazis. El artista fue arrestado en 1945 por colaborar con los nazis y traficar con el patrimonio artístico de Países bajos. En su defensa Han van Meegeren declaró que él era el autor de los cuadros, que era falsificador y  que había engañado a los nazis. Las obras estaban tan bien realizadas que al jurado le costaba creer que Meegeren era el autor de las mismas, por lo que les propuso que podría pintar un “Vermeer” frente a testigos. En esa ocasión pintó la obra “Jesús entre los doctores”.  Los testigos y jueces quedaron asombrados ante el talento y habilidad de este hombre, sin embargo la corte de Amsterdam solicitó a un grupo de expertos de Países Bajos e Inglaterra que analizaran los cuadros para determinar si eran originales o falsos. Una de las figuras más prominentes fue el Dr. Paul Coremans que era el director del laboratorio químico de los museos Reales de Bellas Artes de Bélgica. Esta comisión analizó dos obras, una de Vermeer y otra de Franz Hals. Coremans descubrió en la técnica de Meegeren una resina que contenía fenol-formaldehido que había sido descubierta en el siglo XX, por lo que no era posible que estas obras hubieran sido realizadas por los maestros del siglo XVII. Parte de la técnica que utilizaba este gran falsificador era que pintaba sobre telas del siglo XVII y reproducía la pincelada y la paleta de los Old-Masters.

A pesar de haber engañado a los nazis, la justicia lo juzgó en el año de 1947 por los delitos de falsificación y fraude, condenándolo a un año de prisión. Meeregen no pudo apelar su sentencia, pues sufrió un ataque cardiaco que le quito la vida a los 58 años ese mismo año.

La obras falsas abundan en museos y colecciones privadas, el mercado está infiltrado de falsos, por eso es importante que al comprar arte nos cercioremos de que la obra que tenemos enfrente sea un origina. Algunos consejos útiles serían: el comprobar el historial de la obra, es decir, su procedencia. Saber si el artista está vivo y de ser posible preguntar por la obra, indagar si está publicada en catálogos de exposiciones. En otro caso, es conveniente acudir con un reconocido experto sobre la obra en cuestión o buscar si existe una fundación que tenga documentada la obra del artista. También es importante revisar su comportamiento en subastas, sobre todo para conocer los precios de venta. Consultar a un conservador de arte que nos pueda decir algo sobre la técnica de la obra. Al momento de realizarse la compra deberá de exigirse al vendedor un documento en el que se consigne de manera detallada las características de la obra adquirida, ya que será este documento el que avale la autenticidad de la obra. También se debe exigir otro documento que es el certificado de autenticidad, que  debe estar firmado por un experto o por el mismo artista. Este documento es un aval que nos permite cotizar la obra en el mercado del arte a precio competitivo.

El negocio de la falsificación  y su venta en el mercado negro es un atractivo negocio, ya que mucha gente que tiene recursos para comprar arte, no invierte en contratar a un experto que lo asesore en los asuntos de coleccionar y de verificar que las piezas no sean falsas. Se sabe que en Estados Unidos existen cerca de diez mil  cuadros falsos con la firma de Monet y de Corot en colecciones privadas. André Malraux fue el ángel exterminador de los cuadros falsos. Siendo nombrado por el general De Gaulle como Ministro de Cultura de 1958 a 1969, se dedicó a recorrer museos y galería en París encontrando más de 300 piezas falsas, que además de incautarlas las quemó en una plaza pública con el fin de sanear las colecciones francesas. Lo que hay que ver en el mundo del arte.

bobiglez@gmail.com