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El Bolígrafo – Aumento a los salarios mínimos

  • Raúl Iturralde

Dos noticias dominaron el escenario nacional la semana pasada. La renuncia de Agustín Carstens como Gobernador del Banco de México, renuncia que tendrá efecto en octubre de 2017, y el anuncio del Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, de aumentar en 3.9%, más cuatro pesos adicionales, para llegar a 80 pesos con cuatro centavos diarios el salario mínimo.

“Se avecina una tormenta”, dicen que les dijo Agustín Carstens a legisladores del Partido Acción Nacional en una reunión privada a finales de septiembre de este año; dicha tormenta, añadió Carstens, puede ser más o menos intensa dependiendo de quién gane la Casa Blanca, obviamente todavía no se sabían los resultados, pero el señalamiento del Gobernador del Banco de México se dirigía a la necesidad de tomar las medidas de política económica que impidieran el desequilibrio económico una vez electo el Presidente del principal socio comercial del país.

Finalmente ganó Donald Trump y la tormenta anunciada fue la que calificó como “más intensa”, el Gobierno mexicano no reaccionó y se dedicó a observar la caída del peso frente al dólar, los legisladores terminaron aprobando un presupuesto de egresos como si nada hubiera pasado y solamente el Banco de México incrementó la tasa de interés de referencia para evitar el crecimiento desmesurado de las presiones inflacionarias.

Cuando triunfó el Brexit, el Gobierno Mexicano reaccionó y como medida preventiva, según lo mencionó el ex secretario de Hacienda Luis Videgaray, recortó el gasto público en 31 mil millones de pesos. ¿Por qué ahora no toman medidas? Es verdaderamente inexplicable porque Inglaterra no tiene el peso económico que tiene Estados Unidos, el sentido común nos dice que si redujo el gasto ante la decisión de un socio menor, debió haber actuado con una energía mayor tratándose de la economía con la que nuestras relaciones están altamente vinculadas.

En lo que corresponde al aumento del salario mínimo general a 80 pesos, hay dos cuestiones sobre las que quiero llamar la atención. La primera es la “originalidad” de decir que el aumento es del 3.9% (¿será para no espantar a la inflación?), más cuatro pesos que ya tenían pensado incrementar en junio, pero que por diversas razones no lo hicieron. Es absurdo anunciar un aumento dividido, una parte en porcentaje y otra en absolutos. En los hechos, el aumento es del 9.6%, o, si lo queremos ver en términos absolutos, de siete pesos más al día., con lo que mensualmente llegará a 2,401 pesos.

Es un incremento muy por encima de las previsiones inflacionarias del próximo año y corresponde a la mitad de lo que en días anteriores -y que comenté con ustedes en mi columna del pasado 30 de noviembre-, había establecido la COPARMEX de un aumento del 20%, que tendría por objetivo estimular el mercado interno.

En mi opinión, la renuncia de Agustín Carstens tendrá un importante costo en materia de la pérdida de confianza en la economía mexicana por las grandes organizaciones financieras internacionales. Y, en el caso del extraño aumento al salario mínimo, el resultado contribuye muy poco en la mejora del poder adquisitivo de la población y no impactará mayormente en el crecimiento del mercado interno. Lo vuelvo a decir: esta medida deberá sostenerse en los próximos años para que nuestra economía dependa más del mercado interno y dejemos de preocuparnos por los vaivenes internacionales y los caprichos de los gobernantes de las naciones poderosas.